Las masacres que, en los últimos años, han empañado el escenario nacional no son más que un fiel reflejo de una sociedad con un incremento exponencial en la violencia.

Del 2015 al 2017, se registraron 84 asesinatos múltiples en todo el país, según el recuento de las autoridades. En total, se dieron 66 homicidios dobles; nueve, triples; cuatro, cuádruples; otros cuatro, quíntuples; y un séxtuple. Este último se registró en León XIII, cuando un vecino provocó un incendio en noviembre del 2016.

Las estadísticas del 2018 a la fecha no fueron facilitadas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) al cierre de esta nota. Pero, en un recuento hecho por este medio, se encontraron al menos cuatro homicidios múltiples, con cuatro víctimas o más cada uno.

El más reciente, justamente, se suscitó el fin de semana pasado en Huacas de Santa Cruz, Guanacaste. Allí, fueron asesinadas a balazos cinco personas, que tenía si acaso una semana de haber llegado al país para trabajar en construcción.

Expertos en temas de seguridad aseguraron que, si bien los asesinatos múltiples son situaciones que ocurren desde tiempo atrás, lo que realmente preocupa es la frecuencia y la saña con la que estas se ejecutan.

Por ello, a su criterio, esto es solo un reflejo de la violencia exponencial que se vive a lo interno de la sociedad. Incluso, mencionaron, estos hechos ya no generan la misma extrañeza en la ciudadanía como antes sí ocurría.

Y es que, agregaron, cuando se habla de violencia, no solo se abarcan asuntos relacionados a drogas, sino que también se abordan temas de problemas personales y hasta líos amorosos que desencadenan esas tragedias.

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