“Todo esto ha sido muy duro. ¿Cómo le explico a una niña de 10 años que su hermano no volverá más a casa? ¿Cómo le explico que él un día salió y que, pese a que teníamos la esperanza de que volviera, no volvió? O que volvió, pero no como lo esperábamos.

“Es difícil explicarle, es difícil para nosotros como padres explicarnos el hecho de que vimos salir a nuestro hijo y que ya no regresó más. Ha sido un proceso duro, muy difícil. Nos hemos agarrado de la mano de Dios porque solo él nos puede dar el consuelo, solo él nos puede guiar; nadie más”.

Con esas palabras, Ingrid Muñoz Saborío explicó el martirio que han vivido desde el 26 de diciembre, día en el que un sujeto asesinó a su hijo Keylor Gamboa, de 19 años, en un intento de asalto. Por estos hechos, la Policía detuvo al hombre, de apellido Zepeda, de 34 años.

Durante una manifestación que realizaron este viernes para exigir justicia, Muñoz aseguró en conversación con este medio que, cuando recibió la llamada donde le comunicaron lo que ocurría, la vida “se le vino abajo”.

Nunca pensó en llegar a vivir algo similar, porque “son cosas que uno ve en tele y que piensa que nunca le sucederán”. Mucho menos porque, dijo, su hijo era muy estudioso, hogareño, carismático y con muchos proyectos a realizar al terminar su bachillerato de colegio.

Por ello, es que piden justicia a las autoridades. “Buscamos que la Fiscalía, el Estado, el Presidente, que todos se interesen y cambien las leyes para que se haga justicia y no solo por Keylor, sino por todos los que han perdido la vida a manos de gente que no tiene respeto por la vida humana”.

Eso sí, recalcó, ella ya perdonó al homicida de su hijo. “Yo le mandaría un mensaje de que sí, lo perdono, no tengo ningún sentimiento hacia esa persona, pero lo perdono”, dijo.

Aunque, agregó, “es claro que debe afrontar no solo la justicia terrenal, sino que también la divina”.

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