“Era una chiquita muy obediente.  Tenía esa edad, pero era una chiquita para nosotros porque era la menor. Fue muy especial, muy obediente. Pedía permiso para salir y todo”.

“Por eso todo es muy duro; mataron a la chiquita del hogar”.

Con esas palabras, Vilma Quesada empezó su declaración en el juicio por el asesinato de su hija, la doctora María Luisa Cedeño, ocurrido en julio del 2020 en el hotel La Mansión Inn, en Quepos.

Ella detalló que este asesinato les arrebató a una “buena hija, hermana y tía”. Mencionó que Cedeño era muy atenta con ellos como padres y con todas las personas que la rodeaban, incluso dijo que la víctima hasta los llevaba a pasear fuera del país de manera frecuente.

Por eso, añadió, lo “que más quería era darle la despedida que merecía”, haciendo referencia a que la velaron en la casa de ellos, en La Fortuna de San Carlos.

“La quería tener en el último momento en la casa. Eso sí, no pude verla (en el ataúd); no quería sentir más dolor”, narró la mujer, quien detalló al Tribunal que no pudo ir al cementerio “porque no estaba preparada para eso”.

Cuando le consultaron por las expectativas que tiene sobre el proceso penal, solo expresó: “Que Dios haga su voluntad”.

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