Según un comunicado de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, el Papa Francisco reiteró su preferencia por el café de nuestro país.

Amarilli Villegas, Encargada de Negocios a.i en la embajada costarricense, aseguró que durante la tradicional audiencia de año nuevo que realiza el pontífice con los cuerpos diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, el argentino aseguró que el grano costarricense es el mejor del mundo.

“En el evento es usual que el Pontífice salude a cada uno de los jefes de misión por orden de precedencia. Cuando nuestro país fue anunciado, el Papa exclamó con gran entusiasmo: “¡Costa Rica, el mejor café del mundo!”, relató Villegas.

Ella estuvo acompañada por Carla Sierra, quien ostenta el cargo de consejero en la embajada.

Durante el saludo le entregaron como obsequio un rosario confeccionado por la artista costarricense Paula Sáenz Soto (Paula en el Bosque) con la imagen de la Virgen de los Ángeles plasmada en el mosaico que se encuentra en los Jardines del Vaticano.

Al despedirse, el Papa de nuevo exclamó con entusiasmo: “¡No lo olviden! ¡Costa Rica, el mejor café del mundo!”. La primera vez que Francisco evidenció su preferencia por el café de Costa Rica fue en octubre del 2021, cuando usó la misma expresión.

La actividad se realizó el pasado 9 de enero en el Aula de la Bendición del Palacio Apostólico del Vaticano.

En su discurso a los diplomáticos, el Papa hizo una “invocación por la paz en un mundo que ve cómo crecen las divisiones y las guerras” y aprovechó para expresar su agradecimiento por los mensajes de condolencia y cercanía por la reciente muerte del Papa emérito Benedicto XVI.

Al referirse a la importancia de la diplomacia, señaló: “Vuestra presencia afirma el valor de la paz y de la fraternidad humana, que el diálogo contribuye a construir. Por lo demás, la tarea de la diplomacia es precisamente la de allanar las divergencias para favorecer un clima de colaboración y confianza recíprocas para la satisfacción de las necesidades comunes. Se puede decir que esta es un ejercicio de humildad porque requiere sacrificar un poco de amor propio para entrar en relación con el otro, para comprender sus razones y puntos de vista, contraponiéndose así al orgullo y a la soberbia humana, causa de toda voluntad beligerante”.

Posteriormente realizó un repaso por las dificultades que atraviesan algunos países, con especial énfasis en el papel trascendental de las mujeres en la sociedad: “…allí donde los derechos humanos son plenamente reconocidos para todos, las mujeres pueden ofrecer una contribución propia e insustituible a la vida social y ser las primeras aliadas de la paz”, enfatizó.

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