Ante el inicio del debate por el femicidio de María Tacsan, sus familiares se reunieron en las afueras del Tribunal Penal de Heredia para exigir justicia.

En este caso, el único acusado es la expareja de Tacsan, un médico de apellidos Pérez Hernández.

En un momento, Pérez alegó que él llegó a la casa y se encontró a su esposa sin vida. Intentó hacerlo ver como un suicidio; no obstante, tras la investigación, se determinó que él supuestamente le habría disparado en el cielo de la boca, así como que le habría hecho heridas con un cuchillo.

Por ello, los familiares de Tacsan se armaron de cartulinas y se apostaron al frente de los Tribunales para pedir que esta muerte reciba un castigo, sobre todo porque, desde que ella fue asesinada, se quedaron sin “la chispita de la casa”.

Laura Tacsan, una de las hermanas de la fallecida, recordó que la víctima -pese a que era la menor- era la líder, la más proactiva y la más alegre de todos.

“Ella era la chispita de la casa; era la número uno con todo: con el trabajo, con la familia, con los amigos. Siempre estaba para todos; por eso es tan doloroso, porque desde hace más de dos años no la tenemos y nada nos la devolverá”.

Pero, pese a saber que ni el castigo más severo les traerá a Tacsan, Laura sí pidió que el caso sea tomado con la mayor seriedad, porque su hermana aún tenía demasiado por vivir.

“Nosotros no deberíamos ni estar aquí; esa sala debería estar vacía, porque mi hermana no tenía que morir, mucho menos morir así. Confiamos en el sistema judicial”, concluyó.

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