“Cuando una persona considera suicidarse, lo que quiere no es morirse, lo que quiere es dejar de sufrir, esta persona pide ayuda para que alguien elimine ese sentimiento, para que alguien le escuche”, así explica el suicidio adolescente, Alessandra Hall, especialista en suicidio del departamento salud y ambiente de Vida Estudiantil del Ministerio de Educación.

En promedio de 10 suicidios consumados, 9 personas manifestaron su propósito de suicidarse, y 1 dejó entrever sus intenciones de autoeliminación, así lo revelan datos de la OMS.

En nuestro país, en el año 2021 el servicio de emergencias 9-1-1, recibió 6.542 llamadas vinculadas a ideación y comportamiento suicida, mientras que para este 2022 y de acuerdo con los datos registrados hasta el pasado 26 de agosto, se han recibido un total 5211 llamadas, lo que representa un aumento en el promedio de llamadas de un 19.48% mensual con respecto al año anterior.

Ambos datos nos hacen reflexionar acerca de la escucha activa como un aspecto clave para prevenir el riesgo, es decir, es importante prestar atención a las distintas señales de alerta ante el riesgo suicida, por ejemplo: comentarios o publicaciones en redes sociales con alusión a la muerte, desesperanza, negatividad, aislamiento, crisis emocionales, autolesiones, uso o abuso de sustancias; en fin, comportamientos inusuales en la persona que puedan estar evidenciado un deterioro importante en su salud mental.

Y es que cuando hablamos de jóvenes, estos signos suelen confundirse con la adolescencia, sin embargo, como ya lo vimos en la primera entrega: Suicidio Adolescente: Un tema del hay que hablar, del 2017 al 2020, 177 personas menores de 19 años se han quitado la vida, lo que quiere decir que para estos jóvenes no fue un juego, no fue un capricho o berrinche, sino una realidad que poco a poco les robó la vida.

Jóvenes tratan de esconder sus autolesiones con ropa, pulseras o vendajes, para pasar desapercibidos ante sus compañeros y docentes. Foto: Archivo.
Jóvenes tratan de esconder sus autolesiones con ropa, pulseras o vendajes, para pasar desapercibidos ante sus compañeros y docentes. Foto: Archivo.

Para los expertos en orientación del Colegio Ricardo Fernández Guardia, a veces no es fácil identificar los sentimientos lesivos o suicidas de los jóvenes, por esta razón, se toman muy en serio cada comentario que pueda desencadenar una decisión fatal, además, trabajan muy de cerca de las Instancias Locales de Atención Integral a la Conducta Suicida (ILAIS).

“Un profesor nos preguntó que cómo sabemos nosotros si es verdadero o falso que un chico tenga esas ideaciones suicidas, pues lo más importante es que todos nosotros tenemos que informarnos, actualizarnos sobre ese tema, lastimosamente hay papás que no creen que los hijos tengan una situación muy difícil piensan que tal vez están actuando, que están jugando, o mintiendo, que es la adolescencia, incluso hay profesores que no creen que un muchacho está pasando una situación de esas”, señaló el orientador André Ureña.

Por su parte, Kenneth Miranda aseveró que: “El suicidio es un hecho multifactorial, no podemos hablar de que solo una cosa lleva a las personas a pensar en el suicidio, y creo yo que acá como institución lo visualizamos con todas las situaciones que nos llegan a nuestras manos, desde chicos que tienen una condición de abuso, violencia sexual, condición de pobreza extrema, entonces tenemos tanta situación que nosotros tenemos que empezar a ver cómo lo canalizamos”.

Aunque en el Ministerio de Educación no cuentan con los datos exactos de cuantos estudiantes han intentado suicidarse o se han suicidado, si registran las llamadas de apoyo social.

En el año 2020, en la línea “Aquí estoy” se detectaron 37 situaciones, en el 2021 hubo 48 y hasta octubre del 2022, se recibieron 69 llamadas de posible riesgo de suicidio.

“Esos son los datos que nosotros hemos recibido mayormente de familiares, más de 60% de personas que llaman a la línea son familiares, (…), tanto para el año pasado como para este, se presentaron dos casos (4 en total) en los cuales ya se presentaban situaciones en donde los jóvenes indicaban que estaban en ese momento de suicidarse o generar alguna situación que podía generar riesgo a su vida”, mencionó Laurent Delgado, Directora de Vida Estudiantil del MEP.

Por su parte, según datos de la CCSS, la estadística muestra que, entre el 2019 y el 2021 en todas las edades se presentó un aumento considerable en las atenciones de este tipo. Por ejemplo, se pasó de registrar 1767 consultas en el 2019 a 3249 en el año 2021, sin embargo, las lesiones autoinfligidas intencionalmente tienen un mayor peso en el grupo de edad de 10 a 19 años

Y aunque parezca exagerado pensar en llevar a un colegial al Hospital Psiquiátrico, la realidad es otra, según datos de esta entidad, en el 2021, 603 pacientes entre los 12 y 19 años fueron remitidos al servicio de emergencias por intento de suicidio, mientras que, a setiembre de este año, la cifra ya va por 535 casos.

“Ha aumentado de una manera significativa el número de personas menores de edad que se acercan a un servicio de urgencias del Hospital Nacional Psiquiátrico, en procura de atención, algunos vienen remitidos de las áreas de salud, algunos vienen por su propia iniciativa o la iniciativa de su familia, referencia que pueden ser especializadas o de atención primaria, la afluencia de personas menores de edad se ha venido incrementando, (…) coincidimos todos en que el cambio más significativo ha venido desde la población juvenil, (…) estas personas en edad adolescente y niños, han venido desplazando del servicio de observación a personas de otras edades, por la complejidad en los asuntos de consulta que con bastante frecuencia vienen aparejadas por la ideación suicida”, detalla Gloria Chacón Gordon, jefe de la consulta externa y psiquiatra especializada en atención de menores de edad del Hospital Nacional Psiquiátrico.

El Hospital Nacional Psiquiátrico ha aumentado en los últimos años la atención a pacientes adolescente. Foto: HNP

Por su parte, el Ministerio de Salud informó que para la semana epidemiológica 35, es decir del 28 de agosto al 3 de setiembre del 2022, las tasas más altas de intento de suicidio correspondieron a los grupos de edad entre los 10 y 19 años; específicamente de 10 a 14 años: 278 menores para una tasa de 74,2 por 100 mil habitantes, pero el pico fue de 112.5 en 2022 en las edades entre los 15-19 años, es decir 429 jóvenes.

“Se han realizado acciones para prevenir el aumento de las tasas de suicidio y de intento de suicidio, entre esas tenemos, la evaluación de los ILAIS de las regiones rectoras para identificar las oportunidades de mejora; en setiembre se realizó la campaña nacional de prevención del suicidio “Escuchar es prevenir”, (…), además, se tiene planificado la evaluación de la estrategia nacional para el abordaje integral del comportamiento suicida 2016-2021 y la elaboración de la nueva estrategia”, señaló Marcela López, Secretaria Técnica de Salud Mental del Ministerio de Salud, al consultar sobre las acciones de la cartera ante este tema.

Para los expertos en orientación y salud mental, las redes sociales tienen mucho que ver en el comportamiento de los adolescentes, situación que no era relevante años atrás.

“Todos los días vienen los muchachos a hablarnos de algún tema equis, nosotros siempre tratamos de hablarles a ellos, que siempre se cuiden, ya que lo que más les afecta son las redes sociales, es una parte en la que ellos están muy vulnerables, más ahora que está el ciberbulliyng es muy fácil para una persona que está detrás de una pantalla, escribir cualquier cosa, y ellos se lo toman muy personal, porque están en ese desarrollo y crecimiento físico y emocional, ellos están buscando su identidad, entonces cualquier persona que venga y diga un cosa sobre ellos, pues a ellos los va a afectar” explicó André Ureña, tras su experiencia con estudiantes del Colegio Ricardo Fernández.

“Vamos a encontrar dentro de las quejas que nos manifiestan las personas menores de edad, es quejas de acoso, entonces el acoso escolar que siempre ha existido pudiera ser que ahora tiene una magnitud diferente, si el acoso se da a través de las redes sociales, pero qué es lo que pasa, que también hay otras conductas mal adaptativas que también van reportados, por ejemplo, nos ocurre que las personas que vienen a consultar por consultas suicidas o autolesivas, algunas vienen alimentadas de las redes sociales”, señaló la psiquiatra de la CCSS.

Escuchar es prevenir 

La recomendación número uno de los expertos es mantenernos alerta de los sentimientos de nuestros jóvenes, pero también hay que buscar cambios en el sistema de salud y educativo para mejorar y disminuir las cifras que significan vidas que no llegaron a ver sus sueños cumplidos.

Estudiantes del Colegio Ricardo Fernández Guardia enviaron mensajes a quienes los necesitaban, en el día de la Prevención del Suicidio. Foto: Facebook del Colegio Ricardo Fernández Guardia

“Se debe actualizar la cantidad de profesionales en orientación que atienden las necesidades de la población estudiantil, principalmente en las zonas de mayor vulnerabilidad y riesgo social (…) si contemplamos que las generaciones actuales poseen características muy distintas a las examinadas años atrás, entonces identificamos que las conductas han evolucionado, ya que las estadísticas de diferentes estudios lo demuestran conductas de riesgo por comportamiento suicida, lesiones autoinfligidas, poca tolerancia a la frustración, jóvenes más sensibles” señaló Jenny Vargas del Colegio Ricardo Fernández.

“Yo creo que uno de los elementos importantes a considerar es la sociedad adulto centrista en la que vivimos, en la que muchísimas personas escuchamos a mamás, papás, docentes, hasta médicos, que dicen algo así como: es un chiquillo, ese no tiene problemas, y minimizan el dolor que una persona menor de edad puede estar sufriendo, no hay una validación de las emociones que estos chicos están pasando, ese es uno de los elementos que tenemos que empezar a cambiar como sociedad, además, no le damos importancia a la salud mental”, concluyó Alessandra Hall, especialista en suicidio del Ministerio de Educación.

“Creo que necesitamos más gente y necesitamos estrategias para adaptarnos a esta modificación de pasar de 8.000 a 20.000 pacientes, algo tiene que pasar porque como país no crecimos demasiado, además, de implementar la trazabilidad, creo que tenemos que fortalecer el reporte de la conducta suicida y de los intentos de suicidio, hay falencias a nivel nacional en el reporte de los intentos suicidios” recalcó la jefa de Consulta Externa del Hospital Nacional Psiquiátrico.

“Mientras que el sistema siga siendo represivo en términos de que hablar de las emociones es perder el tiempo, es verse débil como persona, es tener un problema de salud mental, creo que las estadísticas terribles van a seguir subiendo, entonces nos toca como sociedad, como comunidad, como familia, en el sistema educativo, traer el tema hablarlo con conciencia, con responsabilidad y compromiso, pero siempre incluyendo en ese dialogo las voces de las personas que están siendo afectadas”, concluyó la psicóloga Ingrid Naranjo.

Todas estas voces coinciden en que la prevención del suicidio adolescente es un tema social, que no compete únicamente a los profesionales en salud mental, por eso, cada persona puede contribuir de manera activa, porque este es un tema del que hay que hablar, pero que se puede tratar y con ello mejorar la vida de decenas de personas jóvenes que hoy no están viviendo a plenitud su niñez y adolescencia.

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