“Yo quiero sobrevivir”, esta frase proviene de una adolescente que, debido a su situación personal-familiar, ha intentado suicidarse en varias ocasiones, ella ha estado internada en el Hospital Nacional Psiquiátrico, y llegó ahí gracias a la preocupación de su orientadora Jenny Vargas.

Vargas, labora en el Colegio Ricardo Fernández Guardia ubicado en la Colonia Kennedy en San Sebastián de San José, centro que ha encendido sus alertas rojas por el tema del suicidio.

“Uno lo que piensa es cómo una persona tan joven ha sufrido tanto, y tiene una desesperanza de que no quiere vivir. Ahorita ella cuando conversa conmigo, me dice: yo sé que yo ya me quedé, pero a mí no me preocupa eso, lo que yo quiero es sobrevivir, vengo al colegio solo para tratar sobrevivir, porque yo quiero ser como los demás, (…) como centro educativo lo que nosotros queremos es que ella sepa que no está solita, que tiene nuestro acompañamiento, (…) ella me dice, es que estoy perdiendo mi vida”, contó la docente.

Agrega que la situación psicosocial de la joven es muy delicada, no obstante, asevera que en el sistema no hay suficiente apoyo para estos jóvenes, ni para los docentes, señala, que es necesario ampliar los espacios e incluso contratar más funcionarios (psicólogos – orientadores) para poder atender un tema que no se ve, como lo es la salud mental.

Y es que precisamente, los mitos, los tabúes o el miedo han puesto una señal de alto al tema del suicidio, y más aún cuando hablamos de niños o adolescentes.

No obstante, los expertos en salud mental aseguran que este es un tema del que hay que hablar, pues la ausencia de redes de apoyo, de palabras de aliento o simple información pueden ser un detonante en un adolescente.

Se estima que una de cada cuatro personas en el mundo experimentará afecciones a su salud mental a lo largo de su vida y que cerca de un millón de personas se suicidan anualmente. Esta última es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años y ha sobrepasado a la mortalidad materna como principal causa de muerte en niñas de 15 a 19 años en todo el mundo.

Según el Colegio de Psicólogos de Costa Rica, en nuestro país del año 2019 y hasta el 2021, se contabilizaron 1147 fallecimientos por suicidio, en donde el 83% (950) fueron hombres y el 17% (197) mujeres.

Asimismo, solo en el 2021 se registraron un total de 371 fallecimientos por suicidio y 2156 intentos de autoeliminación (755 hombres/1401 mujeres).

Pero si hablamos específicamente de adolescentes, las cifras evidencian un importante incremento.

Datos del informe Salud en Perspectiva #4 de la Universidad Hispanoamericana, con fecha del 9 de setiembre del 2022, señala que, en Costa Rica, del 2017 al 2020, 177 personas menores de 19 años se han quitado la vida.

Para los expertos, la situación es más preocupante al realizar comparaciones anuales, allí se expone que los suicidios entre personas de 15 a 19 años subieron de 31 a 66 casos entre el 2019 y el 2020, un aumento del 112%, pero si contabilizamos del 2017 al 2020 se elevó un 200%.

Además, los académicos señalan que en este mismo periodo (2017-2020) el subgrupo de 0 a 10 años creció de 1 a 7 muertos, un alza del 600% y de 10 a 14 años, el registro varió de 3 a 15 decesos, los cuales representan un 400%.

Elaborado por la Coordinación de Investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad Hispanoamericana. Datos de la Dirección de Planificación del Poder Judicial.

¿Por qué es un tema del que hay que hablar?

El tema debe ir va más allá de las cifras, pues a menudo estas suelen ser crudas y sin rostro, es necesario conocer la perspectiva humana, por eso retomamos las historias del Colegio Ricardo Fernández Guardia, en donde las profesionales en orientación ya tienen trillo entre los pasillos del Hospital Nacional Psiquiátrico, pues en lo que va del año han llevado a más de 35 estudiantes.

“Nosotros no es que queremos hacer bulla, pero si exponer que es una realidad de los centros educativos, que no solamente son una cifra más en la CCSS y MEP, (…) estamos a 1 suicidio por semana en el MEP, y no hay un abordaje real”, denunció Keylin Sandí, directora del centro educativo.

Y es que precisamente, durante la elaboración de este reportaje, hace exactamente ocho días, la labor de prevención no fue suficiente, y una joven de este centro educativo se quitó la vida, dejando un vacío por siempre, en sus compañeros, que se preguntan ¿por qué?; en sus docentes, que piensan y ¿si pude hacer más?, y en su familia que está devastada.

Los orientadores de este colegio aseguran que el suicidio es un tema diario en sus oficinas, mencionan que invierten hasta 8 horas semanales extra para la atención de estudiantes, ante la preocupación de un desenlace fatal.

“Nosotros le hemos dado una prioridad a esta temática, hemos hecho un abordaje muy intenso de sensibilización a los compañeros docentes y funcionarios, hemos hecho talleres de Salud Mental en compañía del EBAIS, para apoyar también la salud mental de nosotros los docentes, porque nos cargamos, porque hay muchos chicos que recibimos con autolesiones, con ideaciones suicidas y pues claramente es una temática compleja” externó el orientador Kenneth Miranda.

Estudiantes del Colegio Ricardo Fernández Guardia conmemoraron con mensajes de apoyo el día Mundial de la Prevención del Suicidio. Foto: Facebook Colegio Ricardo Fernández Guardia.

¿Por qué pasa esto?, para la psicóloga Ingrid Naranjo esto se debe a que hemos dejado de hablar del tema, y expone que el retorno educativo tras la pandemia no incluyó protocolos de retorno emocional, lo que ha creado inestabilidad en muchos jóvenes.

“Una cosa era ponernos al día en lo académico, pero no hay posibilidad de aprender cuando no tenemos un espacio emocionalmente sano y seguro para volver, entonces, como no hay espacios de dialogo, como no han podido expresar su sentir, estas personas adolescentes se han visto acorraladas al punto de que no consideran que haya una opción viable para seguir en esta vida, lo que necesitamos es ofrecerles esas opciones” explicó la experta en psicología.

Naranjo insiste que: “hay que naturalizar hablar del suicidio y preguntarles a las personas adolescentes: ¿Cómo se sienten?, aunque nos duela el alma, aunque nos tiemblen los pies, y nos dé mucho temor la respuesta, tenemos que preguntar: ¿Vos te querés matar, o pensás en la muerte como un proceso de la vida, o algo que nos puede pasar?, esas preguntas hay que normalizarlas, hay que hacerlas”, indicó la psicóloga.

Pero la pregunta que muchos se hacen: ¿Podemos hacer algo?, la respuesta es sí, pero sin heroísmos o culpabilidades.

Pues la psicóloga, Ingrid Naranjo afirma que la decisión del suicidio siempre será una decisión del afectado, y si bien podemos ayudar, no podemos sentirnos mal si este adolescente opta por el suicidio.

Eso sí, cada una de las personas involucradas puede convertirse en una red de apoyo y lograr la reflexión e incluso un cambio de mentalidad, pero esto siempre debe ir de la mano de profesionales de salud y no dejar que el tema quede ahí, porque si no en cualquier momento puede volver.

Vea también: Suicidio Adolescente: Un tema que podemos tratar

 

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