Cortesía AFP

Ecuador, primera selección sudamericana en sellar su eliminación del Mundial, tras perder contra Senegal, que junto a Países Bajos se clasificaron a octavos, horas antes del esperado choque Irán-Estados Unidos, un partido con un fuerte componente deportivo, pero también geopolítico.

Hacía ocho años que la Oranje, finalista en 2010, semifinalista en 2014, pero ausente del Mundial-2018, esperaba regresar entre la flor y nata del planeta fútbol.

Y lo han hecho como primeros del Grupo A, un liderato logrado tras su victoria ante Catar (2-0), que ya estaba eliminado, y que cierra ‘su’ Mundial con cero puntos, algo inédito para un país anfitrión.

El equipo de Louis van Gaal se llevó los tres puntos merced a los goles de un pletórico Cody Gakpo (27), que se une al liderato de goleadores con tres dianas, y de Frenkie De Jong (49).

Para los senegaleses, han tenido que pasar dos décadas para volver a vivir un partido de eliminación directa en un Mundial, 20 años después de su epopeya en 2002 hasta cuartos.

Los campeones de África derrotaron 2-1 a Ecuador en una ‘final’ por el segundo puesto, con goles de Ismaïla Sarr de penal (44) y Kalidou Koulibaly (70), mientras que Moisés Caicedo había igualado brevemente (67). La clasificación de Senegal devuelve al primer plano al fútbol africano, que no tuvo a ningún equipo en octavos en 2018.

 

– Más que un partido –

 

Otros dos boletos a octavos se ponen en juego este martes, con el Irán-Estados Unidos, uno de los partidos estelares de la competición por todo lo que le rodea, con mucho más que una clasificación a octavos de final en juego.

Hasta ese duelo (19H00 GMT), las selecciones de ambos países, que no mantienen relación diplomática, se han enfrentado en dos ocasiones en la historia del fútbol.

Si un empate a uno en partido amistoso en el año 2000 fue rápidamente olvidado, su otro choque permanece en la memoria: el “partido de la fraternidad”, ganado en el Mundial-1998 en Francia por Irán (2-1) en un ambiente de efervescencia en Lyon.

Disputado en un contexto de deshielo entre Occidente y la República Islámica, en el juego hubo gestos de hermanamiento entre los dos equipos, que se entremezclaron para posar juntos en la foto oficial del partido, intercambiando flores y banderines.

El contexto es más tenso en la actualidad, con unas insólitas y reprimidas protestas en marcha en Irán, y en el marco de una Copa del Mundo donde, a pesar del empeño de la FIFA en evitarlo, los gestos políticos han llegado hasta el césped.

Este martes fue puesto en libertad “sin consecuencias” el ciudadano italiano que irrumpió la noche anterior en el terreno de juego durante el Portugal-Uruguay con una bandera arcoíris y una camiseta de apoyo a Ucrania y a las mujeres iraníes.

“Tras una breve detención” en algún lugar que no fue precisado, el hombre identificado como Mario Ferri, nacido en 1987, “ya fue liberado por las autoridades sin consecuencias”, informó el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores, confirmando una información obtenida de una fuente local por la AFP.

Ferri, apodado “El halcón”, es un habitual de este tipo de acciones en los estadios. Fue la primera protesta de este tipo durante el Mundial de Catar, un país que ha recibido muchas críticas occidentales por el trato a las personas de la comunidad LGBT+.

 

– Duelo británico –

 

La protesta de Ferri enfocó todavía más la atención en el Irán-Estados Unidos, el partido con mayor carga política de la fase de grupos mundialista.

Los futbolistas iraníes compiten en Catar escrutados por todo el planeta. Antes de cada uno de sus dos primeros partidos tuvieron que hacer frente a preguntas a veces muy repetitivas por los medios occidentales.

¿Se abstendrán de cantar su himno para mostrar su apoyo a los manifestantes como hicieron contra Inglaterra, aunque no contra Gales? ¿Celebrarán sus goles? ¿Realizarán gestos simbólicos para denunciar la represión?

Un empate podría bastarle a Irán para asegurar su primera clasificación a octavos de un Mundial, en su sexta participación.

Este martes, el secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, remarcó también que se trata solo de un encuentro deportivo.

“Dejemos que los atletas hagan lo que tienen que hacer”, dijo en una reunión de la OTAN en Bucarest.

En paralelo al Irán-Estados Unidos se jugará el otro compromiso del mismo grupo un duelo británico con Inglaterra como gran favorita ante Gales. Los primeros están casi clasificados y serán líderes en caso de victoria. Los galeses, por su parte, necesitan casi un milagro para prolongar su estancia en Catar.

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