El aumento de las infecciones resistentes a antimicrobianos se ha convertido en uno de los grandes retos de la salud mundial; únicamente en el 2019 la resistencia antimicrobiana cobró la vida de 1,27 millones de personas según un estudio de la revista Lancet publicado este año.

Múltiples expertos estiman que para el 2050 la cifra podría aumentar hasta los 10 millones de muertes globales.

Los antimicrobianos son sustancias que se utilizan para prevenir y tratar enfermedades infecciosas en humanos, animales y plantas. Sin embargo, su mal uso provoca que estos sean ineficaces para curar enfermedades o tratar infecciones; conllevando a un aumento en la mortalidad. 

“Desde el Ministerio de Salud se hace un llamado a la población para utilizar de manera correcta los medicamentos antimicrobianos y a no automedicarse, es importante tomar en cuenta que para cada microorganismo existe un tratamiento específico, por ejemplo; para tratar las bacterias están los antibióticos, para los virus los antivirales, para los parásitos los antiparasitarios y los fungicidas para los hongos”, señaló Marlen Arce de la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud.

Por su parte, Monique Baudrit, Senior Medical Manager de la unidad hospitalaria de Pfizer, explica que el principal reto es cultural y educativo: “a veces las personas creen que toda fiebre requiere que se tome un antibiótico y no es así, los antibióticos únicamente deben tomarse al presentar una infección bacteriana”.

La Dra. Baudrit recalca que se deben dedicar recursos a la educación del paciente, para que no únicamente use antibióticos sin conocer su diagnóstico, sino que también comprenda los peligros de su uso indiscriminado.

Además, Victoria Brenes, Directora Ejecutiva de Fedefarma enfatiza en la importancia que los pacientes sean conscientes cuándo sí deben tomar un antibiótico: “es importante consultarle al profesional de salud cualquier duda que tenga acerca del antibiótico y ser sumamente rigurosos con las horas asignadas para tomarlo, ya que el no hacerlo  contribuye a una mayor resistencia de las bacterias”.

Los expertos insisten que una de las principales recomendaciones es no compartir los antimicrobianos con otras personas, lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto directo con personas enfermas, lavar los alimentos antes de prepararlos y consumirlos, no suspender los tratamientos a menos que se lo indique el médico tratante, completar el esquema prescrito y no desechar medicamentos antimicrobianos en el basurero o en el inodoro, sino, entregarlos en el mismo sitio donde fueron recibidos o adquiridos. 

Precisamente del 18 al 24 de noviembre se conmemora la Semana Mundial de la  Concientización del Uso de Antimicrobianos, la cual pretende concientizar a la población acerca de esta problemática global.

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