El odontólogo forense, Manuel Fernández, declaró este jueves durante aproximadamente tres horas. Allí se sometió al interrogatorio de la Fiscalía, la cual le pidió detalles de las tres mordeduras que tenía el cuerpo de María Luisa Cedeño, quien fue asesinada el 20 de julio del 2020 en el hotel La Mansion Inn, en Quepos.

Estas lesiones eran en la mejilla derecha, en el antebrazo derecho y en el pecho izquierdo. Según la conclusión del odontólogo, los dos primeros habrían sido hechos por el encartado Harry Bodaan; el último, por el acusado, de apellidos Miranda Izquierdo. En esta pericia, el tercer imputado, apellidado Herrera Martínez, fue totalmente excluido.

Lo primero que indicó el perito es que los agresores mordieron a la víctima cuando aún estaba con vida y que estos fueron hechos sin consentimiento de Cedeño.

Sobre lo primero, Fernández explicó que se logra determinar esto porque se trata de “lesiones vitales”; es decir, son heridas -como enrojecimiento en la piel y moretones- que aparecen en el cuerpo cuando la persona aún no ha muerto.

En cuanto al tema de que no fueron consensuadas, el perito arribó a esa conclusión porque son mordeduras “con movimiento”. Esto quiere decir que hay varias marcas de una misma mordedura.

“Los mordiscos generalmente se dan durante un acto sexual y se hacen en las mamas, el tórax, los muslos, la pubis, los glúteos, la espalda y el cuello. Son lugares en donde la ropa suele cubrir. 

“La forma de las mordeduras no las hacen ver que fueron consensuadas. Primero, porque hay múltiples arcos y movimientos. Si yo dejo que alguien me muerda, me quedo quieto; no voy a forcejear”, apuntó.

De forma resumida, el odontólogo forense explicó que la lesión de la mejilla se ve “claramente” que es una mordedura; la del antebrazo no tiene “tanta claridad, pero sí se ve una arcada superior”; mientras que la herida de la mama es “superficial, pero a mi criterio sí se ven superficies dentales”.

La mejilla

El experto mencionó que es una herida realizada con baja intensidad, ya que el agresor no penetró con los dientes a la víctima.

Tras el estudio de la lesión, Fernández señaló que el atacante habría mordido a Cedeño estando encima de su lado derecho.

“Esto lo podemos determinar por la posición de la mordedura. Si, por ejemplo, ella se la hubiese autoinflingido, lo notaríamos porque la lesión tendría una posición diferente”, recalcó.

Mencionó que el agresor es de mandíbula pequeña, puesto que la mordida es pequeña. De hecho, indicó que podría hasta parecer de un niño; no obstante, agregó, por la forma de los dientes se puede asegurar que fue un adulto.

En este mordisco, Bodaan es el principal sospechoso de haberlo causado.

El antebrazo

El perito expresó que esta es una lesión hecha por una persona con “arco estrecho”. Es decir, al igual que la encontrada en la mejilla, la herida es pequeña.

Eso sí, dijo que no podía indicar que se trate de un mordisco tal cual, sino que es una señal de que la víctima se trató de defender. En ese intento, agregó, lo más probable es que ella chocó su antebrazo contra los dientes superiores del agresor.

En este mordisco, Bodaan también es el principal sospechoso de haberlo causado.

El seno

Esta es la lesión más ancha que presenta la víctima, en cuanto a las mordeduras. Fernández detalló que esta es muy particular, ya que no es una arcada completa; es decir, no hay presencia de que el agresor utilizara sus dientes de abajo.

De hecho, apuntó, solo se detectan cuatro dientes; más específicamente, los incisivos centrales.

Pero, enfatizó en que es una lesión que deja ver que la persona tiene un diastema (separación de sus dientes). “Es una huella de mordedura (…) El diastema lo encontré en medio de los dientes centrales”, dijo.

Calificó esta herida como una lesión “sutil”. “Fue un arrastre, no fue hecha con fuerza, pero generó un enrojecimiento”.

Miranda Izquierdo es el principal sospechoso de haber causado este mordisco.

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