La Sección de Cibercrimen del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) indicó que, para poder aperturar el teléfono de la anestesióloga asesinada María Luisa Cedeño, necesitaría un tiempo de hasta 22 años.

La aseveración fue confirmada por la jueza Sandra Arrieta, quien le detalló a Érick Gatgens, abogado de uno de los imputados (de apellidos Miranda Izquiero), el porqué no se iba a poder abrir el celular de la víctima. Gatgens, desde el inicio del caso, insistió en la relevancia de poder conocer las interacciones que tuvo la doctora previo a su muerte; sin embargo, la gestión no prosperó.

“Se nos mandó la respuesta, por parte de Érick Lewis. Dice que no es posible (aperturar el teléfono) porque hay incompatibilidades técnicas por un asunto del software. Nos indicó que un tiempo adecuado sería de cero días a 22 años para poder aperturarlo”, apuntó la juzgadora en la audiencia de este jueves.

Ante esto, Gatgens mostró su molestia y también preocupación, ya que, durante el debate, uno de los testigos que labora en esa misma sección indicó que sí era viable abrir el aparato.

“Nosotros hemos llevado la voz cantante en el tema de la oportunidad y necesidad de abrirlo. (…) Nos preocupa porque es una prueba fundamental (…) Estimamos que en el teléfono puede aparecer información reveladora de lo que sucedió minutos y horas antes de que falleciera y, como estamos convencidos de que Miranda no tiene nada que ver, entonces esto vendría a esclarecer la ausencia de responsabilidad de él en los hechos”, apuntó.

Aseguró que, actualmente, entrarán a valorar la posibilidad de que una entidad extranjera pueda hacer la apertura. “Estamos valorando otras alternativas. Se puede hacer gestión con alguna entidad del extranjero pero vamos a valorar a ver qué hacemos”.

Contraparte: Proceso puede continuar sin esto

Si bien Gatgens insiste en la importancia de esta apertura, Alfonso Ruiz, abogado de la familia de la víctima mortal, aseguró que, para empezar, el teléfono no es un elemento de prueba.

Por ello, dijo, “no sabemos si tendrá algo que aporte al proceso”, sobre todo porque en la apertura de los celulares de los tres imputados no se encontró conversaciones con la víctima.

Recalcó: “Llegamos a esta etapa (juicio) sin él, podemos continuar y terminar el proceso sin él”.

Eso sí, aseguró, no descarta que hubiese sido importante poder abrirlo, pero para temas de generar un perfil victimológico.

“Ya sabemos que no tuvo comunicación con los imputados. Por eso, abrirlo hubiese servido para conocer si tuvo conversaciones con terceras personas o si remitió comunicación a algunas de las personas del hotel. Pero no varía en nada la forma en cómo se dieron los hechos”, enfatizó.

La continuación del debate está programada para la 1:30 p. m. del próximo lunes.

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