La defensa de uno de los acusados por el crimen de Maria Luisa Cedeño cuestionó, este miércoles, si hubo alteración en las fotografías que muestran los mordiscos en el cuerpo de la víctima mortal.

El abogado Érick Gatgens, quien representa al imputado de apellidos Miranda Izquierdo, formuló los cuestionamientos al perito del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Federico Sáenz, quien se desarrolla en imágenes forenses. Él estuvo a cargo de tomar los moldes de las bocas de los tres encartados, así como de las mordeduras que tenía la fallecida.

En su explicación, el experto indicó que las fotografías fueron tomadas en la Morgue Judicial, en Heredia, luego de que el 20 de julio del 2020 asesinaran a Cedeño en el hotel La Mansion Inn, en Quepos. Ahondó en que el odontólogo forense le entregó las tomas que le interesaban para que él las optimizara.

A partir de ello, dijo, el primer paso es preservar la imagen original para trabajar sobre duplicados. Agregó esas copias son optimizadas en el sistema Photoshop, para que el odontólogo tuviera una mejor base para hacer su análisis.

“El objetivo es que (el odontólogo) cuente con una imagen escalada y corregida y que pueda usarla para ver si hay coincidencias (con la mordedura de los implicados)”, comentó Sáenz. 

Los señalamientos

A raíz de eso, el abogado Gatgens le cuestionó si esa optimización podía significar una alteración a la imagen. Sin embargo, el perito insistió en que no, ya que, para modificarla, debía entonces hacerle artificios y “eso no pasó”.

No obstante, el defensor le insistió en que si, en Photoshop, no se podría variar, por ejemplo, las dimensiones de la herida. El interrogado contestó: “Si se hace un uso inadecuado, sí”, asegurando, al mismo tiempo, que su trabajo se realizó siguiendo todos los protocolos correspondientes.

Asimismo, le preguntó si, entonces, extraer la lesión de su entorno podría significar una alteración. 

El experto le respondió: “No, lo que se busca es ayudar al ojo humano a distinguir la figura de la lesión. No es un tema de separación, sino de optimizar para asistir al ojo humano (…) En cuanto a si el entorno es importante, puedo decir que todo fue observado por el doctor y él lo aprobó”, acotó.

Con estos señalamientos, Gatgens buscó traerse abajo una de las dos pruebas que, hasta el momento, vinculan a Miranda Izquierdo al crimen: el mordisco; la otra, es el hallazgo de sangre aparentemente humana en su carro.

Bajo ese contexto, el abogado ha insistido, desde el 2020, en que esa prueba odontológica es cuestionable. Considera que no tiene el peso ni el sustento real para poder asegurar que quien mordió a la víctima fue su representado.

Otro vinculado por mordisco

El otro imputado que está ligado al asesinato solo por la mordedura es Harry Bodaan, quien era el dueño del hotel donde ocurrió el hecho. Contra él, la única prueba que existe es este dictamen odontológico.

En el breve interrogatorio que le practicó Hugo Navas, el defensor de Bodaann, este le cuestionó a Sáenz si conocía el margen de error que tenía este tipo de peritazgos. Sin embargo, el testigo respondió que eso no está dentro de su área de expertiz.

El otro investigado en esta causa es un hombre, apellidado Herrera Martínez, a quien, además del homicidio, se le atribuye una violación calificada.

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