El 23 de noviembre del 2015, Wálter Espinoza ponía un punto final a su carrera de, nada más y nada menos, 25 años por la Fiscalía. Ese día, la Corte Plena lo escogió como el décimo director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), luego de que él se postulara para ese cargo.

12 de los 22 altos jueces vieron en él, las cualidades necesarias para reemplazar a Francisco Segura Montero, quien se había acogido a su jubilación en junio del 2015. Por ello, lo juramentaron para dirigir la policía represiva de este país.

Desde ese día y hasta este pasado miércoles 2 de noviembre -día en el que falleció-, Espinoza buscó no solo defender la independencia que pueda tener ese órgano auxiliar del Poder Judicial. También intentó conseguir mejores condiciones para el personal y hasta para los reos.

Acá un recuento de algunos de los temas en donde el jerarca tuvo una posición contundente e, incluso, a veces hasta polémica:

Saturación de celdas judiciales

Desde antes del 2018 y hasta el año pasado, las celdas judiciales presentaron problemas importantes de hacinamiento y eso llevó a mostrar a un Wálter Espinoza molesto y exigiendo soluciones al momento.

Según decía, el Ministerio de Justicia no recibía a los reos. Eso los obligaba a mantenerlos hasta semanas en esos espacios que son de uso temporal por no contar con lugares para visitas, ni para tomar el sol, entre muchas otras condiciones.

Por ello, la misma Sala Constitucional había establecido que nadie debía permanecer más de esos tres días puesto que se podría incurrir en trato cruel y denigrante.

Sin embargo, Espinoza reprochó en múltiples ocasiones que ese mandato constitucional no se obedecía y eso lo llevó a tener serios enfrentamientos con los distintos ministros de Justicia: Marco Feoli y Fiorella Salazar.

Incluso, en diferentes conferencias de prensa se le veía notablemente molesto y no cesaba en señalar como único responsable a la cartera de Justicia. En medio de su temperamento, hasta daba declaraciones polémicas, como que pedía a los demás cuerpos policiales disminuir la cantidad de detenciones porque ya no les cabía ni un reo más.

Al final, acudió hasta a la Corte Suprema de Justicia para pedir ayuda porque, aseguraba que, de seguir así, la situación se iba a salir “completamente de control”. Su insistencia provocó una mejora notable, al punto de que actualmente es una problemática controlada.

Defensa de presupuesto

Como era usual todos los años, el OIJ debía defender su presupuesto para intentar obtener todos los recursos económicos necesarios que les permita mantener su operación.

Este año, precisamente el 10 de octubre, Espinoza se presentó ante Corte Plena para explicar que si les rebajaban casi ¢3 mil millones la Policía Judicial tendría un cierre técnico.

Fue bastante profundo en su explicación y, según dijo, intentó hacer ver a los magistrados que el panorama no es nada alentador.

También estuvo, el 12 de octubre, en la defensa del presupuesto ante los diputados, donde volvió a insistir en que, de no tener dinero, no podrán operar.

Preocupación por ‘alta movilidad’

Wálter Espinoza siempre fue un funcionario cercano a la prensa y, por ello, cuando tenía alguna preocupación, la comunicaba. En febrero del 2021, el jerarca expresó que la alta movilidad que hay a lo interno del OIJ, así como la imposibilidad de cubrir plazas podría afectar los procesos penales.

Aseguró que la norma presupuestaria, que entró a regir en enero del 2021, impide nombrar a personas en plazas que queden vacantes ante renuncias, fallecimientos o ceses de nombramientos. Esto, decía, podía provocar que la Policía que, a su criterio ya era pequeña, se volviera cada vez más ínfima.

Discusión con Fiscalía

Una de las últimas polémicas en las que se vio envuelto fue cuando Warner Molina, quien era en ese entonces fiscal general interino, emitió una circular para cambiar la dinámica de las detenciones.

El oficio de Molina fue emitido en agosto y restaba autonomía tanto al OIJ como al resto de cuerpos policiales. Espinoza no se quedó tranquilo y, de inmediato, reprochó categóricamente que se convirtieran en la “única Policía que no puede detener sin bendición previa (del Ministerio Público)”.

Sus insistentes observaciones a esa circular provocaron que Molina entrara analizar la conveniencia de esta directriz, según comunicó la Fiscalía ante una consulta de este medio hecha semanas atrás.

Así, entre polémicas e intensas declaraciones, Wálter Espinoza se dejó ver siempre como un director preocupado por el buen funcionamiento del OIJ, pero, principalmente, por el buen resguardo de su personal.

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