“La obesidad se contagia por el entorno, por ejemplo, por las costumbres de cada país o bien los hábitos alimenticios dentro de las familias”, explicó Luis Adolfo Calvo, médico general.

Agrega que la obesidad también se contagia por herencia, específicamente por alteraciones epigenéticas. Explica que son pequeñas alteraciones en el ADN que permiten que las personas sean más propensas a ser obesas.

“Por ejemplo, si un hombre engendra a su hijo estando obeso, se pueden dar alteraciones epigenéticas en sus espermatozoides, de manera, que de una u otra forma su pequeño es propenso a la obesidad y a todas las complicaciones que eso puede llevar como diabetes, colesterol o presión alta, entre otras”, señaló el médico.

El experto menciona que: “Si los padres de una familia son obesos, es muy posible que sus hijos también lo sean por el entorno en que se desarrollan, todo lo contrario, sucederá en hogares con estilos de vida saludables. Igual pasa con las diferencias culturales, no es lo mismo vivir en Estados Unidos donde abunda la comida chatarra que en Japón donde las dietas son más ricas en alimentos bajos en grasas”.

Este tema está siendo tratado este miércoles en el Congreso Médico Nacional que este año se realiza en el Hotel Real InterContinental.

Datos de Costa Rica

En el 2010 se realizó la última Encuesta Nacional de Nutrición y señaló que poco más de 3 millones de costarricenses sufrían sobrepeso u obesidad. Específicamente un 38% tenía sobrepeso y 26.2% obesidad.

Por otro lado, datos de “Salud en Perspectiva”, realizada por el equipo de Investigación de la Universidad Hispanoamericana de la Carrera de Medicina y Cirugía (Dr. Ronald Evans, el Dr. Roberto Salvatierra y Roger Bonilla), señalan que entre el lapso 2000-2021 hubo 593 defunciones originadas por la obesidad; el primer grupo etario afectado es el de 50 a 59 años (24 %), siguiéndole el de 40 a 49 años (18,4 %), posterior el de 70 a 79 años (16,7 %) y en cuarto lugar el de 60 a 69 años (16 %). El 60 % de las muertes correspondió al sexo femenino.

Además, durante los años 2000-2021, las tasas más altas correspondieron a Limón, San José y Cartago. La obesidad como tal generó en el lapso estudiado 12.155 Años de Vida Potencialmente Perdidos, es decir, mortalidad prematura.

El estudio también señala que la mortalidad por Infarto Agudo al Miocardio continuó la tendencia al descenso que viene desde la época de los años setenta, pero en el año 2021 (segundo año de la Pandemia) se presentó un fenómeno muy atípico dado que la tasa subió sorprendentemente hasta 37,3 por cien mil habitantes, valor que no se alcanzaba desde el 2003 (37,5).

Así las cosas, no escapamos a un problema mundial de obesidad que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, les restará a los ticos 3 años en esperanza de vida para el 2050.

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