AFP- En una lucha contrarreloj para tratar salvar su vida, un hospital de Barcelona operará a Oliver, un niño con un agresivo tumor cerebral que no podía tratarse a tiempo en México, desde donde viajó en un avión medicalizado financiado por un empresario anónimo.

El pequeño, de dos años y medio, ingresó el miércoles en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en una situación de “extrema fragilidad” y será sometido a una primera operación el viernes para tratar la hidrocefalia que padece, informó el centro.

En cuanto sus condiciones lo permitan, volverá a quirófano para que los médicos intenten extirparle el “tumor muy agresivo de tronco cerebral que presenta”, agregó el hospital en un comunicado este jueves.

El caso de Oliver -a quien, según sus familiares, los médicos mexicanos daban entre 15 días y un mes de vida-, saltó a los medios españoles poco después de que su padre, un malagueño que trabajaba como instructor de buceo en Playa del Carmen, publicara una petición de ayuda el 18 de octubre.

En un mensaje en Instagram, Alejandro Romero contaba que a su hijo le habían diagnosticado un tumor cerebral e hidrocefalia y que necesitaba “asistencia médica urgente”, ya que había dejado de comer, hablar y caminar.

Junto a las fotos del pequeño hospitalizado, el padre afirmaba que se encontraban “atrapados en México”, donde la sanidad pública les daba pocas esperanzas para su hijo, hasta que pudieran drenar el líquido que tenía en la cabeza y viajar a España. Para ello, pedía ayuda económica con la que costear el tratamiento.

La intervención fue bien, pero el tumor era “muy grande y está muy cerca del tronco encefálico”, por lo que debían actuar con rapidez.

“Aquí en el hospital no quieren/no pueden operar y estamos organizando todo para volar a Barcelona lo más rápido y seguro posible”, explicó Alejandro.

Su testimonio, recogido por el diario El Mundo, llegó entonces hasta un empresario que quiso ayudar a la familia y se ofreció a pagar el traslado hasta el hospital Sant Joan de Déu, centro de referencia en el tratamiento pediátrico, que se había ofrecido a recibirlo.

Este donante anónimo pagó, de acuerdo con el periódico, 196.400 euros (196.200 dólares) para que Oliver y su madre pudieran llegar a Barcelona.

A las puertas del hospital, su padre -que viajó en vuelo regular porque no había sitio para todos- volvió a agradecer la ayuda recibida, en especial, de su héroe anónimo.

“No sé si vendrá por todo lo mediático que está siendo todo, quiere mantener el anonimato. Lo único que me pidió era mantener el anonimato”, aseguró el miércoles.

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