“Usted sabía lo que estaba haciendo, sabía el resultado que iba a tener si lanzaba a un animal del sexto piso. Usted no era un niño para no saber que el gato moriría si lo lanzaba. Usted no era un niño para preguntar qué podía lanzar si lo lanzaba”. De esa manera, la jueza Tatiana López reprochó con dureza a Gabriel Saborío Soto por tirar a un gato desde el sexto piso de una torre de condominios, en Curridabat, San José.

Él fue condenado a dos años de prisión por esos hechos, el cual es la pena máxima para el delito de muerte animal. No obstante, le otorgó el beneficio de ejecución de la pena por cinco años, lo que quiere indicar que no irá a la cárcel.

La sentencia la dictó el Tribunal Penal de Goicoechea a eso de las 2:40 p. m. de este lunes.

Con esta decisión, la jueza López acogió la pena solicitada por la Fiscalía y, con ello, rechazó la línea de la defensa, la cual insistió en que Saborío estaba bajo los efectos del alcohol y drogas al momento del hecho.

Asimismo, la juzgadora rechazó la acción civil resarcitoria de ¢25 millones que pedía la Asociación Protectora de Animales, Catrix. Lo justificó al indicar que los querellantes no estaban inscritos ante el Registro Nacional, por lo que “había falta de legitimación y de derecho”.

Fuerte señalamiento

Tras hacer la lectura del por tanto, la jueza explicó el porqué tomó esa decisión. Para empezar, ella apuntó que descartaba la inimputabilidad que intentó demostrar la defensa de Saborío.

“La conducta sí es típica del delito, es antijurídica. La defensa sustentó en su momento que, a raíz del dictamen pericial que podía existir la inimputabilidad (…) pero en la prueba se escuchan expresiones que usted (Saborío) dice. Dice que le daba playada, perdonen ustedes, y más específico (…) usted sabe lo que estaba haciendo”, aseveró la juzgadora.

Pero el reproche no termina ahí. La condena no solo se basó en que él estaba consciente de sus hechos, sino que la jueza consideró que calzaba la pena máxima por “la traición que le hizo a un animal doméstico”, dijo.

“El sufrimiento que este ser viviente, que era una mascota que confiaba en usted, es incalculable. Independientemente de cómo o porqué lo tenía, era un ser viviente”, expresó.

Agregó que la solidez de la investigación, así como la coherencia entre lo dicho por los diferentes testigos le hizo descartar cualquier duda a esa representación.

¿Qué pasará?

Ante la lectura del por tanto, la abogada de Saborío, Arianna Berrocal, indicó que está satisfecha con cómo se resolvió el asunto, principalmente por el rechazo de la acción civil resarcitoria.

No obstante, indicó, esperarán a leer la lectura integral para determinar si proceden a apelar o no.

La que dijo que sí presentará un recurso de apelación es Maricruz Uba, querellante en el caso con la Asociación Voluntarios de Corazón. Ella mostró su inconformidad al asegurar que el imputado no mostró arrepentimiento.

“Quiero que lo decida otro juez. Esto es bajo el elemento de que hay un dictamen de un psiquiatra persona de Saborío que dice que él tiene episodios de agresividad, de impulsividad, de drogadicción desde niño (…) No mostró arrepentimiento, no me queda veracidad de que tenga arraigo laboral, no tengo la prueba contundente de que esté estudiando, no tengo pruebas de que este señor quiera de verdad corregir su vida. Cometió un delito grave y atroz”, señaló Uba.

El caso

El hecho que se juzga ocurrió en noviembre del 2019. Pero, no trascendió hasta agosto del 2020, cuando difundieron un video en el que se observa a Saborío tirando al felino desde el balcón del apartamento en el que vivía.

Horas después, él emitió un comunicado de prensa para disculparse y alegó que, para ese momento, estaba bajo los efectos del alcohol y drogas.

Una vez que se conoció este hecho, la Fiscalía abrió una causa de oficio, por tratarse de un delito de acción pública. Como parte del trabajo ordinario, pidió al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) buscar el cuerpo del animal. En esa labor, la Policía Judicial entrevistó a los condóminos, quienes les indicaron en dónde habían enterrado el cuerpo, luego de que, por más intento de rescatarlo, este falleciera.

La autopsia, cuyo resultado fue dado a conocer el 26 de agosto del 2020, reveló: “El animal, en primera instancia, fue lanzado de una altura de unos 27,98 metros. Luego de que cayó en un arbusto, el gato se levantó por instinto de supervivencia y tomó dirección hacia el parqueo del sótano número dos de esa torre de apartamentos.

“Caminó, al menos, 30 metros de distancia y, finalmente, llegó al parque de perros donde lo encontraron y auxiliaron. Sin embargo, pese a eso, (el gato) falleció”.

Dos meses después, en octubre del 2020, la Fiscalía informó de que el arrepentimiento de Saborío podía librarlo de un juicio. Tras la investigación, ese despacho sometió el expediente a Justicia Restaurativa, que es donde se analiza si el caso califica para resolverse lejos de salas de Tribunales. Esa decisión causó un revuelo.

Por motivos que no trascendieron, el intento de arreglo fracasó. En enero del 2021, la Fiscalía confirmó que el expediente volvió a la vía ordinaria.

Publicidad Aproveche la mejor conexión en Fibra Optica para su empresa con RACSA