Una serie de mensajes sexuales que intercambiaron dos de los acusados por el crimen de María Luisa Cedeño, demuestran la relación de confianza que existía entre ambos.

A esa conclusión llegó el querellante Alfonso Ruiz, quien aseguró que el objetivo de mostrar estas comunicaciones en el debate era precisamente dejar en claro la cercanía que existía entre el empresario Harry Bodaan y el administrador, de apellidos Miranda Izquierdo.

Estos dos, junto con un sujeto apellidado Herrera Martínez, enfrentan actualmente un juicio por la violación y homicidio en perjuicio de la anestesióloga, ocurrido el 20 de julio del 2020 en el hotel La Mansión Inn, en Quepos.

Según el otro querellante Juan Marco Rivero expuso durante el debate, en los dos meses anteriores al crimen, hay prueba que indica que Miranda le enviaba mensajes por Whatsapp para presuntamente indicarle que había tenidos sueños eróticos con él.

Ante esto, Rivero le consultó a Bodaan: “¿Usted recibió por Whatsapp un mensaje donde Miranda le escribía diciéndole que había tenido un sueño en donde donde se encontraban en una orgía y que usted era el mirón de lo que sucedía?”

El imputado le confirmó la existencia de este tipo de comunicaciones. Expresó: “Recuerdo haber recibido estos mensajes que, inmediatamente vi pensé que era una broma, pero no recuerdo bien el contenido porque era tonto”.

No obstante, refirió que se trataba de una broma. Añadió: “Si quiere saber las intenciones, debe preguntárselo a él (Miranda)”.

Rivero insistió en que los mensajes iban más allá, ya que presuntamente Miranda le preguntaba a Bodaan si ver imágenes de él le causaba algún tipo de erección y también le cuestionaba si había tenido “sueños mojados” con él.

El acusado se limitó a responder: “No recuerdo nada de eso”.

Para el abogado defensor de Miranda, estos mensajes no son relevantes, ya que fueron sacados de contexto e incluso ocurrieron antes del homicidio.

Vieja relación

Aunado a eso, durante este día de debate, los abogados de la familia de Cedeño también buscaron acreditar la cercanía entre Miranda y Bodaan, al asegurar que la relación entre ellos data desde hace muchos años atrás.

Rivero, sobre esto, le aseguró que Bodaan conoció a Miranda cuando era apenas un adolescente, de 14 años. Pero el imputado refutó eso e indicó que no era tan joven cuando tuvo contacto con él por primera vez.

‘Saquen las cartas o no jueguen’

Con este interrogatorio finalizó la declaración que, voluntariamente, quiso brindar el imputado Bodaan. Eso sí, antes de bajarse del banquillo, el encartado pidió a las autoridades que, si tienen evidencias reales en contra de él, que las muestren.

Aseguró que han sido 26 meses “muy duros” para su familia y para todos los involucrados de la causa. Por ello, rogó al Tribunal hacer justicia y, a la Fiscalía, mostrar las pruebas “reales” que tengan en su contra.

Es tiempo de poner la evidencia real sobre la mesa, a veces veo como un abogado trae e intenta ser más listo que el otro abogado. Saquen la evidencia. Muestren si hay algo en lo que  yo pueda estar conectado: no hay sangre que me conecte, no hay uñas, no hay ADN, no hay semen, no hay huellas plantares, no hay huellas dactilares. 

“Solo está el informe de odontología forense, que es cuestionable. Lo que sea que tengan contra mí, ofrézcanlo y yo contesto. (…) Esto me está carcomiendo, quiero que esto se termine. En inglés se dice: Saquen las cartas o simplemente no jueguen”, concluyó Bodaan.

Está previsto que este debate continúe mañana con la perito de la Unidad Canina del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Tatiana López. Ella había empezado a rendir su declaración la semana pasada, pero tuvo un problema de salud y fue incapacitada por lo que se pospuso su participación.

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