AFP- Guerra en Ucrania, catástrofes climáticas, inseguridad alimentaria. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres alertó a los dirigentes del planeta de la “tormenta perfecta” que se cierne sobre el planeta y que provocará un “invierno de protestas”, en la apertura de una Asamblea General profundamente dividida.

“La crisis del poder adquisitivo se desata, la confianza se desmorona, las desigualdades se disparan, nuestro planeta arde, la gente sufre, sobre todo los más vulnerables” y a pesar de ello, “estamos bloqueados por una disfunción global colosal”, dijo Guterres en esta gran cita diplomática anual que se realiza presencialmente por primera vez en dos años perturbados por la pandemia de covid-19.

“Estas crisis amenazan al propio futuro de la humanidad y el destino del planeta”, advirtió antes de vaticinar que “un invierno de descontento se perfila en el horizonte”.

En su largo discurso lleno de pesimismo sobre el futuro del planeta, Guterres reconoció su impotencia ante las “divisiones políticas que socavan el trabajo del Consejo de Seguridad, el derecho internacional, la confianza y la fe de la gente en las instituciones democráticas”. “No podemos seguir así”, alertó.

Tras los estragos causados por la pandemia, se suma la invasión rusa de Ucrania ahondando la una escalada de los precios de los alimentos y de la energía provocando la inseguridad alimentaria de millones de personas en el mundo. Este tema centra buena parte de los discursos realizados hasta el momento. Cerca de 150 mandatarios que se sucederán en la tribuna de la ONU a lo largo de una semana.

¿Negociar o seguir luchando?

Los occidentales, que siguen enviando armas a Ucrania que libra una lucha encarnizada para expulsar a las fuerzas rusas de su territorio, reaccionaron indignados al anuncio de Moscú de organizar en los próximos días referendos en varias regiones conquistadas desde su invasión hace 7 meses.

Estados Unidos aseguró que “nunca reconocerá” las anexiones rusas de territorio ucraniano y el canciller alemán Olaf Scholz tildó de “farsa” dichos proyectos. Para el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se trata de una “escalada” y para el mandatario francés, Emmanuel Macron es una “parodia”.

Sin embargo, otros mandatarios como el brasileño Jair Bolsonaro o su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, abogan por sentarse a la mesa para negociar una salida “digna”.

“Juntos, debemos encontrar una solución diplomática razonable que ofrecerá a las dos partes una salida digna de la crisis”, dijo Erdogan, que ha logrado mantener relaciones con Moscú y Kiev desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero y ha ofrecido mediar en el conflicto regularmente.

El mandatario colombiano también abogó por la negociación. “No nos presiones para alinearnos en los campos de la guerra(…) Que los pueblos eslavos hablen entre sí”, dijo Petro, que al igual que su colega chileno, Gabriel Boric, participó por primera vez en este foro de la ONU. Este último pidió más democracia para resolver los problemas del mundo.

De su lado, el chileno Gabriel Boric instó a “realizar las acciones que sean necesarias, y no solo declaraciones, para detener la injusta guerra de Rusia contra Ucrania y poner fin a todos los abusos de los poderosos en cualquier lugar del mundo”.

El miércoles está prevista la intervención, excepcionalmente por vídeo, del presidente ucraniano Volodímir Zelensky, tras la autorización especial votada la semana pasada por los Estados miembros. El jueves habrá una reunión a nivel ministerial del Consejo de Seguridad.

“Fractura” Norte-Sur

Los países del Sur temen que la lucha contra el cambio climático se convierta en víctima colateral del conflicto en Ucrania.

Guterres, que ha hecho de la lucha para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero una prioridad, instó a los países ricos a que graven los beneficios extraordinarios que generan las energías fósiles para ayudar a los países víctimas del impacto del cambio climático y a las poblaciones afectadas por la inflación. 

Y propuso “redirigirlos de dos formas: a los países que sufren pérdidas y daños causados por la crisis climática, y a las poblaciones en dificultad por los precios de los alimentos y de la energía”.

A dos meses de la conferencia sobre el clima COP27 en Egipto, los países pobres, en primera línea del impacto devastador del calentamiento del planeta que no han provocado, luchan para que los países ricos cumplan sus promesas de ayuda financiera.  

Tradicionalmente, Estados Unidos es el segundo en hablar en el primer día de la semana de alto nivel de la ONU, después de Brasil. Pero excepcionalmente, el mandatario estadounidense, Joe Biden, retrasó su intervención hasta el miércoles debido a su presencia el lunes en los funerales de la reina Isabel II en Londres.

Los grandes ausentes de la cita de este año son los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, el chino Xi Xinping y el mexicano Andrés Manuel López Obrador.

© Agence France-Presse

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