En Costa Rica no existe una ley que proteja a las víctimas del hostigamiento repetitivo, obsesivo e intrusivo que realiza una persona hacia otra. A raíz de eso, personas como Jesica González y Kevin Díaz viven una constante pesadilla.

Jesica por ejemplo, relata que no tiene tranquilidad ni en su propia casa, pues su acosador en reiteradas ocasiones la acecha, burlando incluso la seguridad de su condominio.

“El hecho de no poder salir de mi casa porque el sujeto me está esperando afuera, llamo a la policía, se lo llevan y el sujeto vuelve a llegar, el hecho de que si voy a trabajar a un lugar debo enviar los datos de este sujeto para que la seguridad me pueda proteger (…) es una situación que es injusta y que no quiero vivir más”, comentó.

Por su parte, Kevin relató que su acosador le desinfló las llantas del carro y le siguió hasta su domicilio. “Yo ya puse la denuncia, pero no puedo hacer nada, entonces ese tipo de cosas, realmente es humillación, impotencia, vergüenza, enojo, frustración y hasta miedo de salir de mi casa.”

Precisamente, este martes ingresó a la corriente legislativa una iniciativa de ley que busca castigar con cárcel y multas a quienes cometan acoso predatorio u hostigamiento.

La propuesta planteada por Kattia Cambronero y Jorge Dengo, del Partido Liberal Progresista (PLP), busca sancionar con una pena de prisión de 10 a 18 meses o de 200 a 500 días de multa, quien hostigue o acose de forma predatoria a una persona de manera no consentida, alterando su tranquilidad.

“Muchas personas están pasando por hostigamiento, pero sus casos se han desestimado en los tribunales por falta de que la normativa vigente tenga tipificado el delito de acoso predatorio.” Comentó la diputada proponente Kattia Cambronero.

Las sanciones se incrementarían si la víctima es una persona menor de 18 años de edad o se encuentre en una situación de vulnerabilidad o discapacidad.

De acuerdo con Dengo, “cualquier tipo de persona puede ser víctima de “stalking” u hostigamiento, por eso esta propuesta de ley no solo va dirigida a hombre o mujeres, sino a castigar la conducta.”

El acoso predatorio es conocido internacionalmente como stalking, acecho o seguimiento sigiloso, y se puede identificar cuando una persona afecta la intimidad, la vida privada o la integridad de otra persona mediante acciones insistentes, no deseadas, y que dicho comportamiento conlleve a la víctima a alterar su vida cotidiana.

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