Luis Guillermo Rivas, magistrado presidente de la Sala Primera, es uno de los cinco postulantes a ocupar la presidencia de la Corte Suprema de Justicia. Desde su criterio es indispensable que quien ocupe ese puesto tenga capacidad de “gerenciar” para agilizar el sistema. 

Además de Rivas, otros cuatro altos jueces buscan ocupar el máximo puesto de la Corte. Se tratan de: Luis Fernando Salazar Alvarado, magistrado de Sala Constitucional; Patricia Solano Castro, presidenta de Sala Tercera y presidenta a. i. de la Corte; Orlando Aguirre Gómez, magistrado presidente de Sala Segunda; y Roxana Chacón, magistrada de Sala Segunda.

La elección del nuevo presidente se realizará el lunes 29 de agosto, por medio de una votación secreta. 

Canal 13 ha conversado con todos ellos y esta fue la entrevista con el magistrado presidente de la Sala Primera.

¿Por qué decide postularse a la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia?

La trayectoria de uno dentro del Poder Judicial, que sale desde 1976 cuando fui defensor público y luego en las distintas etapas de juez (primera instancia, segunda instancia y diferentes materias) hemos participado en comisiones que nos ha llevado a hacer mejoras en favor del Poder Judicial. 

Nos parece que esa experiencia nos permite proyectar todo el Poder Judicial, planes importantes para algunas cuestiones que se nos hacen ver que debemos de mejorar. 

La mora judicial. ¿Cuál sería su papel si llega a ser presidente?

La tardanza en la resolución de los asuntos es de interés de todos los costarricenses porque cuando usted tiene una diferencia con una persona y la trae aquí para que sea resuelta usted quiere que se le resuelva con prontitud y rapidez, sin embargo, los trámites y procedimientos a veces enlentecen la decisión y también la oposición de la otra parte. 

Yo creo que tenemos que mejorar la gestión de la oficina, la administración de la oficina. Tenemos que tener un juez que esté involucrado, imbuido en la administración para tener un mejor gerenciamiento. 

Nosotros somos abogados, a veces a los abogados se nos enseña a pelear y no a decidir las cosas con rapidez, porque son conceptos de otras profesiones como administradores y gerentes. 

Entonces, hay que dar destrezas de gerencia a los jueces para que esa oficina que es donde se toma la decisión, donde se forma la sentencia tenga una dinámica más ágil. 

El presupuesto del Poder Judicial también ha sido cuestionado y la eficiencia ¿cuál sería su papel como presidente?

La Constitución Política le da el 6% del presupuesto al Poder Judicial; sin embargo, los ministerio de Hacienda y el poder Ejecutivo elevan un poco más. Hemos llegado a tener un 9%.

Este Poder Judicial inicialmente era solo jurisdiccional, es decir, que eran solo jueces. Pero el actual Poder Judicial es un conglomerado de oficinas, porque también son el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que son policía, Ministerio Público que son fiscales, defensores públicos, laboratorios forenses, y una serie de actividades que realiza el poder Judicial. Todas estas actividades dependen del mismo presupuesto. 

En ese sentido, hay que elaborar un presupuesto que sea ejecutado de forma eficiente. Aquí tenemos buenos resultados. Tenemos una eficiencia para administrar bien ese presupuesto. 

¿Cuál sería su trabajo con el funcionario judicial? ¿Ese acercamiento?

Nosotros tenemos la sensación, y parece que algo de cierto existe, en el sentido de que los 13.000 funcionarios judiciales hemos perdido el espíritu y hemos sido afectados con algunas decisiones que inciden por ejemplo que los salarios no sean elevados de una forma como antes que habían aumentos anuales, se nos ha afectado las pensiones donde se han puesto límites y se ha extendido la edad de jubilación.

Esas cosas han afectado al empleado judicial, por eso nosotros necesitamos involucrarnos con los compañeros judiciales de todos los niveles, desde los técnicos hasta los magistrados, con el objeto de lograr una mayor participación, restablecer el entusiasmo, que estemos contentos y que hagamos esta labor de una forma entusiasta, que nos produzca placer, alegría. 

En este aspecto, hay que emplear otro tipo de actividades con el objeto de que nos volvamos a sentir orgullosos dentro del poder Judicial. 

¿Cuál sería su propuesta sobre la independencia judicial y la independencia de poderes?

Eso es muy importante y ha sido objeto de discusión recientemente. Necesariamente los poderes tienen que ser independientes entre sí, así fueron diseñados por los pensadores en la época de la ilustración, con el objeto de dividir el poder. 

La organización del Estado es esencial para lograr la administración de las personas y bienes para que tengamos satisfacción de nuestras necesidades. 

Este es un poder que las personas le ceden al Estado, pero el poder en una sola mano podría prestarse para abusos. Por eso el poder se divide y se establecen tres poderes, con el objeto de que también se controlen entre sí. 

El poder de decisión que tienen los jueces tiene que ser en forma independiente e imparcial. Hay dos personas que están peleando, entonces el juez tiene que decir cuál tiene la razón con base en lo que se demuestre en el proceso. Esa decisión tiene que ser objetiva. 

Es decisión tienen que ser el juez con lo que estudió el que tome la decisión. En algunas oportunidades podría existir interés de otras personas en influir en la decisión del juez. Por eso, es que el juez tiene que ser independiente y tener barreras con el objeto de no ser influido y que su decisión no se vea afectada. 

¿Cuál sería su trabajo como presidente de la Corte para mejorar el trabajo del Poder Judicial?

Yo no tengo una visión tan catastrófica como en algunos otros ámbitos se tienen del Poder Judicial. Aquí se enfrentan muy importantes retos y se hacen bien. 

Hay un importante número en la administración y en todos los ámbitos que son magníficos funcionarios. En ese sentido, lo que hay que hacer es que ese trabajo que se realiza sea mostrado a los demás. 

Porque lo que nos echan en cara, por ejemplo, es el atraso. Pero, por ejemplo, en esta Sala Primera ya tenemos dos años resolviendo más asuntos que los que ingresan. 

Nosotros estamos resolviendo y admitiendo los asuntos que han estado entrando en los últimos cuatro meses. Entonces, sí existen posibilidades de que si nos organizamos en una buena forma de lograr enfrentar el número de asuntos que vienen acá.  

La agenda de la Corte no avanza como debería de ser. Está muy saturada. ¿Cuál sería su propuesta para agilizar el trabajo de la Corte Plena?

La Corte Plena aprobó un reglamento para efectivamente limitar la palabra. Tenemos muchas intervenciones que son repetitivas, tenemos muchas intervenciones que son extensas, tenemos muchos asuntos que no deberían de llegar a Corte. 

Entonces, en ese sentido, nosotros podríamos tratar de derivar ese tipo de asuntos que no son muy importantes a que lo resuelva directamente las diferentes gerencias y jefaturas, y dejar los asuntos de mayor importancia para la Corte. También, lograr aplicar de forma estricta esos reglamentos que ya tenemos. 

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