La lotería clandestina toma fuerza en nuestro país. Su presencia es evidente en las calles  y poco a poco las ventanillas se van haciendo parte del paisaje urbano de muchas comunidades. 

En sitios del Gran Área Metropolitana se puede ver como incluso cada 100 metros se levanta un nuevo chinamo con su rótulo respectivo: “paga 90 veces la tica” o  “80 nica”.

Incluso hay sitios donde la oportunidad para pegar es tan amplia que se ofrecen hasta 9 sorteos de distintos países incluído el de la gran manzana de Estados Unidos, New York. 

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Los llamados “tiempos” son el gancho principal de esta actividad. En muchos sitios pagan mejor que los tiempos de la Junta de Protección Social (JPS) que para este momento regresa 70 veces la inversión el número exacto, cuando los clandestinos pagan hasta 90 veces lo apostado.

Por ejemplo, si invierte 100 colones en el número que sale premiado en la clandestina con el rótulo de 90 recibiría 9.000 colones; mientras que con los tiempos de la Junta el premio sería de 7.000 colones.

Fines muy distintos.

Una gran diferencia a considerar es el destino de esos dineros. Las ganancias de los juegos de la Junta se usarían para bien social, mientras que en los sorteos clandestinos se desconoce su fin último. Incluso la JPS había asegurado de que se trataba de una actividad que se presta para el lavado de dinero. 

Datos de la institución indican que la lotería clandestina acapara el 65% del mercado de juegos de azar, lo que representa dejar de percibir cerca de 600 millones de colones al año. 

La venta clandestina de loterías no es una actividad ilegal en Costa Rica, ante esto la Junta promueve en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que busca su regulación.

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Al mes de julio la Junta reportaba 82 denuncias por venta de juegos y loterías ilegales.

“Aquí el tema es que la ley que tenemos nosotros en este momento no tipifica una sanción con cárceles o con multas. En este momento se hacen operativos con la municipalidad de San José y se cierran los puestos pero se cierran por 24 horas. Esa es la máxima acción que podemos hacer”, lamento Evelyn Blanco, producción y comercialización JPS. 

Blanco anhela que una vez se apruebe la nueva ley se podrá sancionar con multas.

“La ley servirá para que las personas hagan conciencia del daño que están haciendo, porque hacen más ricos a los ricos y no se están viendo beneficiados los programas sociales de la Junta”, comentó Blanco.

Clandestino toma fuerza

El proyecto de lotería electrónica promovido por la JPS hace más de seis años permitió legalizar algunos vendedores de lotería clandestina; sin embargo, el tiempo evidenció que la medida no fue suficiente. 

“A como va esto de la competencia, usted ve cada 100 ó 200 metros mucho se encuentra un puesto de tiempos clandestinos. Mucha gente vive de esto. Yo era uno que andaba con la maquinita, un datáfono que los chinos los prestan para que  le venda tiempos a ellos y les pasen las listas”, comentó Esteban, revendedor de lotería.

Una postura similar comparte Marco Murillo, vendedor oficial de lotería, quien asegura que en todo Costa Rica existe el clandestino.

“Eso es algo matemático. A veces nos afecta bastante porque la gente se dedica a comprar tiempos clandestinos que pagan mejor que la junta. Aquí en la actualidad hay 10 negocios clandestinos cerca”, dice el vendedor de Tres Ríos, La Unión. 

Las acciones que la Junta  asegura están tomando para competir con las loterías ilegales son las promociones, el premio acumulado, las lluvias de precios y la coordinación con las municipalidades para su vigilancia. 

El riesgo en la venta ilegal de lotería es quizá más alto que el de los revendedores, debido a que quienes suelen apostar no siempre se muestran tan pasivos al momento de cobrar sus premios, debido a la poca seguridad que existe en el proceso.

Este es el caso de Adriana, propietaria de un puesto de lotería clandestina quién al igual que Esteban pidió no revelar su identidad por temor a represalias.

Explicó que en su negocio se juegan al menos diez sorteos de diversos países, lo que hace muy atractiva la apuesta principalmente para quienes ya son un poco adictos al juego.

Sin embargo, la clandestinidad del negocio la obliga a estar detrás de unas barras para evitar ser asaltada o incluso agredida por quienes reclaman el dinero jugado.

Aseguró desconocer quién es la persona que está detrás del dinero que responde por los premios, es decir su “banca”, y que ella solo recibe una comisión por lo vendido durante el día. 

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