El desempleo, la falta de oportunidad y no tener un millón de colones bajo el colchón es lo que empuja a decenas de personas a convertirse en revendedores de lotería.

Esta es la historia de Esteban, un hombre que sueña con tener su propia cuota ante la Junta de Protección Social (JPS) pero que se ve limitado por su realidad de vida. Hace tres años forma parte de la fuerza de ventas clandestina de lotería.

Su voz está más que afinada para emitir el grito de la suerte. Con los años y su técnica de venta a domicilio Esteban, -cuya identidad mantendremos protegida ante posibles represalias-, ha logrado establecer una ruta y clientes fijos.

Él depende de un vendedor oficial para obtener la lotería. Asegura que no tienen los recursos para iniciar él solo, a cambio recibe únicamente el 6% de ganancia y prácticamente regala a su banca el restante 5%.

Lo que gana con los chances, raspas y lotería no es suficiente para mantenerse él y ayudar a su esposa. Así que también hace mandados, filas en el Ebáis y hasta corta zacate.

Empezó la venta de lotería con 10 enteros, patrocinados por una familia de confianza que sí tiene cuota en la Junta. “Apenas para ir probando el negocio”, decía.

“Luego le pedí 10 enteros más, y le dije: confíe en mí, usted sabe dónde vivo y mi entorno familiar. Deme 20 enteros para ponerme a caminar un poco más. Entonces ya me extendí, hasta que encontré a la gente que le gusta jugar esto, porque esto hay que buscar a la gente. Hay gente que no come por comprar la lotería y fue así como me hice una ruta”, nos comentaba.

Esteban pidió no ser identificado por temor a represalias. Él logra colocar 150 enteros por sorteo. De eso solo gana el 6%, el restante 5% lo recibe quien saca la lotería de la Junta.
A “casear”

Con el dinero de la lotería compró una bicicleta. Tiene el marco gris, estilo montaña con aro 26 y con ella logra recorrer más kilómetros en la metodología que él llama “casear”, que consiste en ir a dejar la suerte hasta la puerta de la casa. 

Tocar timbres no es lo suyo y al mejor estilo del mercado Esteban alerta de su paso con el grito de su verso: “Raspa raspa, chances, hoy se juega, hoy se juega”…

Debe vender poco más de 150 enteros para obtener una ganancia de ₡60.000 por semana.

Cuenta que en una oportunidad vio en riesgo su trabajo luego de que su proveedor decidiera retirarse de la venta de lotería por problemas personales. 

“El señor se retiró y dejó a mucha gente guindando. Los otros también tuvieron que buscar prestado para poder sacar la cuota que el señor era el que cubría. Gracias a Dios no me costó mucho volver a conseguir. Yo ya había trabajado con este señor que trabajo ahora”, cuanta con un gesto de satisfacción.

Esteban asegura que tiene al menos siete compañeros que viven historias parecidas, pero no son los únicos, cada día en las calles encuentra a decenas de colegas en la misma situación.

¿Por qué no se ha hecho vendedor oficial de la Junta?

Una larga fila y la falta de dinero para empezar es lo que asegura lo retiene para solicitar ante la Junta su propio permiso de venta de lotería.

“No tengo dinero. Si yo tuviera un millón, millón y medio yo voy y que me metan en la fila”, lamenta.

“Si le dieran a uno la oportunidad de comprar unos 100 paquetes de raspas y que le den el porcentaje a uno, entonces de alguna forma vende lo que tiene, empeña, hace lo que sea y consigue, para poder trabajar propio”, comentó como idea de mejora para la Junta.

Buen trato.

La buena memoria de Esteban le ha ayudado a tener éxito en las ventas. Él recuerda los números que logra colocar y hasta le avisa a sus compradores cuando son ganadores con la fe de que le compartan el premio.

“Hay gente que le dice a uno que cuando pegue el mayor le va a montar la bicicleta eléctrica. Uno sueña con la gente que piensan que uno jala la suerte, uno sueña también con ellos”, dijo con lágrimas en los ojos al saber que literalmente se trata de un asunto de suerte.

LEA: Falta de dinero empuja a revendedores a depender de terceros para sacar lotería de la JPS

Lo más difícil de este trabajo, según Esteban, son las mojadas en temporada de lluvia y el temor a ser asaltado.

A sus colegas les han quitado hasta seis millones de colones en lotería, sin embargo, es un riesgo que tanto revendedores como los autorizados deben asumir.

Denuncia que la Junta desconoce realmente quién termina colocando su lotería y que ese desvinculo los pone en riesgo.

“La JPS no sabe quién vende esto. Ellos no saben que yo existo y otro poco de vendedores. El señor de la cuota no se va a tirar a llevarse las soleadas. Él reparte y solo se sienta ahí a esperar a que uno llegue con la plata”, asegura.

Propio jefe

Esteban sueña con la posibilidad de ser algún día dueño de su propia cuota ante la Junta, pero es realista, por ahora vive al día.

“Sí me gustaría poder ir yo a la junta a traer mis 100 enteros y ganarme el 11%, pero bueno, ahorita no se puede”.

La Junta aseguró que disponen de mecanismos para que personas de muy escasos recursos que deseen ser vendedores oficiales, se incorporen sin tener que iniciar con un capital propio.

En una tercera entrega hablaremos de la lotería clandestina y la competencia que esta actividad representa tanto para la Junta como para los mismos vendedores de lotería.

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