Únicamente 63.000 personas están registradas ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) como miembro de una población indígena. Aunque el censo realizado por Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) en el 2011 indica que en el país viven de las 104.103 personas indígenas.

La diferencia en los números, explica la entidad, no significa que el restante no esté siendo atendido, sino que puede ser que no se haya reportado ante Caja como indígena o bien prefiera la medicina tradicional.

El 9 de agosto fue declarado el “Día Internacional de los Pueblos Indígenas” por Naciones Unidas con el objetivo de llamar a la reflexión sobre la importancia de la movilización de los Estados para la atención de sus necesidades.

El hospital de Golfito es un ejemplo del esfuerzo que la Caja realiza para universalizar la atención a poblaciones indígenas. Ahí el servicio cuenta con señalización y traductores médicos para poblaciones cuya lengua materna es indígena.

En total Caja ofrece servicios de salud a los ocho pueblos indígenas en 24 territorios en todo lo país. Además, se atienden más de 12 mil personas indígenas transfronterizas.

De toda la cobertura la Caja reporta que existen cuatro ebáis cuya población total a cubrir es de pueblos indígenas, estos son: Duchi Botka, Duchi Mañatka y Duchi Etka, del área de salud Turrialba-Jiménez, y Alto Conte, del área de salud Golfito.

Algo similar ocurre en 23 de os 62 puestos de visita periódica.

Madre boruca.

Como parte de su reconocimiento la Caja modificó este martes su logotipo y colocó la imagen de una indígena boruca con un niño en brazos.

Randall Álvarez, gerente médico, aseguró que la Caja hace “muchísimos” esfuerzos para dar atención de calidad a los pueblos indígenas dentro de un marco de respeto cultural.

Como parte de la atención a esta población la Caja tiene activo en el Edus el registro de la variable etnia indígena, además ha contratado personal médico, de enfermería, de odontología, ataps y asistentes indígenas comunitarios, quienes tienen arraigo, hablan el idioma de los lugares donde atienden y facilitan la interacción de los servicios de salud con la población. 

En Costa Rica residen ocho pueblos indígenas: Bribris, Cabécares, Malekus, Chorotegas, Huetares, Ngäbes, Bruncas y Borän o Terrabas.

La coordinadora del Programa de Atención de los Pueblos Indígenas Kenia Quesada Mena explicó que vienen gestando proyecto entre territorios indígenas y la CCSS. Por ejemplo, se realizan convivios, intercambian conocimientos entre medicina tradicional y la alopática.

¿De dónde salió la imagen?

Originalmente la imagen de la mujer indígena en semejanza al logotipo fue un encargo del médico Adrián González Céspedes para su consultorio en el ebáis de Boruca, Buenos Aires, que es el área de salud con más etnias indígenas adscritas.

La pintura está dentro del consultorio en una posición destacada para la observación, por lo que establece un diálogo de comunicación, reconocimiento y revitalización cultural con las personas atendidas.

El doctor González es boruca y su contratación como médico hace siete años se favoreció por ser de la zona.

Antes de ser médico el doctor Adrián González fue artesano. Nació en una familia dedicada al arte de su pueblo indígena Boruca y por eso valora la importancia de integrar la pintura en la atención del ebáis, como modo de perpetuar su cultura que también es parte de la salud integral.

“Como parte de la revitalización cultural quería tener el logo de la Caja con nuestra cosmovisión. Hemos avanzado mucho en el tema de la atención de las poblaciones indígenas, pero aún hay mucho por hacer y no debemos perder la mirada y seguir trabajando como institución para seguir fortaleciendo este proceso”, comentó el médico.

Conceptualmente la obra es del doctor González y el artista de la ejecución de la idea es Melvin González Rojas, también indígena boruca, quien materializa al concepto los elementos figurativos y de color simbólicos de su cultura. 

“La semilla de ceiba significa el poder para el boruca, el zopilote rey volando en espiral nos trasporta a la otra vida, la manta de tejido típico boruca está protegiendo al niño y la mariposa simboliza la belleza, la fuerza y valentía de la mujer, pilar de nuestra cultura”, explicó el artista.

Para el doctor González “estos elementos elevan la calidad de atención en salud porque crean empatía porque los usuarios están más a gusto porque demuestra que el sistema de salud conoce el tema cultural y eso le encanta a la población”.

Nota modificada a la 1:32 p.m.

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