El Tren Rápido de Pasajeros propuesto será más caro. Solo la construcción de la línea 1, que contempla pasos aéreos en la mayoría del trayecto costaría $500 millones y abarcaría únicamente desde San José hasta Paraíso, en Cartago, según el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer).

Esto significa que el proyecto será más costoso que el tren eléctrico propuesto por la administración del exmandatario Carlos Alvarado, ya que si bien este costaría  $1.500 millones, prometía poner en marcha cinco líneas, con 49 estaciones y una frecuencia de 10 minutos.

Pero, para Mario Arce, presidente del Incofer, eso tiene una clara explicación: construir en elevación siempre será más caro que el tren a nivel de piso. “Lo que queremos evitar es que lo barato salga caro. Porque en Costa Rica hemos buscado esas soluciones sin visión a mediano y largo plazo. El sistema es más caro, pero eso lo estamos planteando en fases”, justificó.

Sin embargo, para Arce, el proyecto sepultado del PAC era técnicamente “imposible” de cumplir, entre otras cosas, por el acelerado desarrollo de la Gran Área Metropolitana (GAM). Puso como ejemplo la congestión que se podría sufrir en  los 200 cruces por los que pasaría ese tren, la segregación urbana y la dificultad en tiempos y velocidades. 

Todo lo anterior, aseguró el presidente, se podría mejorar con un sistema elevado. Por ello, la nueva propuesta augura un tren funcional que tendría un costo de operación y construcción de $650 millones, para una sola ruta.

“Es significativamente más barato lo que estamos planteando, no porque la tecnología sea más barata, no, es más cara. Pero el alcance del proyecto es distinto”, afirmó. 

Para llevarlo a cabo, el Gobierno espera replantear el proyecto del tren al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para obtener el crédito de los $550 millones y con esos recursos financiar la construcción de la ruta 1 del TRP. 

Este financiamiento, inicialmente, se había gestionado para la propuesta del tren eléctrico promovida principalmente por Claudia Dobles, exprimera dama, y Elizabeth Briseño, expresidenta del Incofer.

En cuanto al equipamiento que se requiere para que la nueva línea opere aún no está claro cómo se realizará. El Incofer dijo que definir si lo asume o si concesiona el servicio, dependerá de los resultados de los estudios de demanda y los análisis finales de costos. Se espera que estos comiencen en agosto y finalicen en unos seis a ocho meses.

“En principio el Incofer podría operarlo, pero no se descarta tampoco, y podría ser perfectamente viable que se haga la operación por parte de un concesionario. Esta opción es la más realista, porque hay que adquirir equipo rodante y el costo de adquisición del equipo sería por parte del concesionario y no de la institución ”, explicó Arce. 

Sea cual sea el modelo del nuevo tren, el jerarca afirmó que se tratará de un sistema “verde”, que sea impulsado por energías limpias. 

Medellín Colombia es una de las ciudades en América Latina que implementó el tren elevado de pasajeros. Foto: Pixabay.com

Justificación en fases

Arce afirmó que el desarrollo del megaproyecto del tren eléctrico tal como estaba planteado, significaba un riesgo económico y financiero para el Estado, “en un momento en el que se tiene una seria situación fiscal” y en la que se planteaba que el país asumiera $950 millones.

“Si me quiero ir a comprar un carro y me dan un préstamo de ¢3 millones, ¿me voy a comprar un carro de ¢30 o ¢40 millones? o ¿me voy a comprar uno de ¢5 o ¢6 millones? Si no me da la plata, no voy a volar más alto de lo que puedo, bueno ese es un poco el análisis”, ejemplificó el jerarca. 

La propuesta del TRP tomó como  base el estudio de prefactibilidad realizado en el 2016, durante el gobierno de Luis Guillermo Solís, que traza una visión conceptual que apoya lo que busca el actual jerarca. 

Arce dice que contempló posturas de la Contraloría General de la República, universidades y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), para definir que la modernización se realice en fases. 

“Hay dos temas fundamentales que se valoran: que el proyecto debería de desarrollarse en fases, y que la operación y construcción del proyecto debía de plantearse de forma separada. Plantear el proyecto en una modalidad global en la que el consultor y el operador se convierte en el único concesionario lo que hace es encarecer el proyecto de forma exponencial”, dijo.

“En un proyecto de tren de pasajeros el que construye no tiene ningún interés en la operación. La operación la deberá de hacer el operador. Entonces, porque vamos a generar una deuda a 30 años para estarle pagando a un constructor que hace una obra, no hay ningún beneficio para el Estado”, añadió. 

En paralelo 

El Incofer asegura que trabajan en el mejoramiento del servicio para las otras rutas que por el momento no serán intervenidas. Además, del proyecto del tren de carga, planes de ordenamiento territorial y distribución urbana para analizar la demanda.  

Arce espera tener en operación la ruta 1 TRP  antes de finalizar su gestión. La segunda y tercera etapa quedará para otros gobiernos. 

“El sistema de tren que ahorita estamos planteando podría ser en 50 años la base del sistema de metro ligero elevado de una nueva gran ciudad metropolitana, ese es el tipo de visión que se ha desarrollado en otros países y que queremos impulsar”, concluyó.

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