La dirección de Programas de Equidad del Ministerio de Educación Pública (MEP) hizo una invitación a 694 centros educativos de territorios indígenas y zonas vulnerables a mantener abierto el servicio de comedores escolares para jóvenes y niños durante el periodo de vacaciones de medio año. 

Serán los centros educativos quienes decidan si prestan o no el servicio por capacidad económica, por disponibilidad de personal incluso interés de la población beneficiada en asistir a los centros educativos. 

El MEP informó que será hasta el retorno de las clases tras las vacaciones cuando se logre identificar la totalidad de centros educativos que realmente prestaron el servicio, que depende de las Juntas de Educación. 

“Del 4 al 15 de julio se abrirán los comedores de zonas vulnerables como pobreza, asentamientos informales, zonas rurales dispersas y zonas indígenas. El objetivo es que estas personas tengan al menos un tiempo de alimentación durante este periodo de tiempo”, comentó Leonardo Sánchez, viceministro de planificación y coordinación regional del MEP.

Un ejemplo es la escuela de la ciudadela La Carpio, que por primera vez desde que se dio la pandemia vuelve a abrir el comedor en periodo de vacaciones. 

En los últimos dos años su personal había realizado paquetes de alimentos para los más de 1.800 estudiantes de ese centro educativo recibe. 

Adriana Avilés, encargada de este comedor, comentó que son muchos los niños que dependen de este tiempo de comida para nutrirse ante la falta de alimento en sus casas

“Nos hemos preparado para recibir a los niños en plan de vacaciones. Sabemos que algunos niños no tienen otra alimentación más que esta. Esperamos que vengan los que realmente necesiten y muchas veces vienen con sus hermanos menores que también los recibimos. No podríamos dejarlos sin comer sabiendo que tienen necesidad”, comentó la cocinera. 

Este es el caso de los hijos de Scarleth Osorio, madre de tres menores y a quién los mismos profesores le habían adelantado desde la semana anterior que sus otros dos hijos también se verían beneficiados. 

 “Es una gran ayuda que le estén dando a los chicos de comer. Yo tengo aquí en la escuela a mi hija de 8 años entonces vengo y aprovecho y traigo a ellos dos que son pequeños, el profesor me dijo que los podía traer. Uno se ahorra también la platita de estos días”, comentó Osorio. 

El pensamiento de esta madre se repite entre las varias que llegaban a la entrada de la escuela desde las 11 a.m. que se dio cita para el comedor. En cuestión de una hora cerca de 150 menores habían aprovechado el arroz con pollo, los frijoles y la fruta que había para este lunes. 

“Estoy muy feliz. Está todo muy rico. Mañana espero que me traigan otra vez”, comentó entre risas Cesar Andrés Agurrre, un pequeño de ocho años que prometió regresar mañana por su ración de comida.

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