Una mujer tenía casi dos años de trabajar en una reconocida agencia publicitaria del país. A finales del 2014, quedó embarazada y, pese a que en ese momento sintió todo el apoyo de sus jefaturas, cuando regresó de su periodo de maternidad en octubre del 2015, la despidieron.

Intentó conciliar, pero su expatrono no aceptó. Tras interponer la demanda en 2016, fue a juicio en 2019 y ganó. Pero la contraparte apeló y, de nuevo, en julio del 2020, el Tribunal de Apelación de Trabajo de Goicoechea le dio la razón a la trabajadora.

Sin embargo, el proceso lento y tardío significó un desgaste físico y emocional para la mujer, al punto de tener que tomar tratamiento psiquiátrico.

Su caso es un ejemplo de que, si bien la mayor presa está en Sala Segunda, las otras instancias no se escapan de la gran cantidad de trabajo. 

En la cuarta y última entrega del reportaje Justicia Laboral, ni pronta ni cumplida, abordaremos el circulante que hay tanto en Juzgados como en Tribunales de Apelación de Trabajo, así como las mejoras que los magistrados proponen hacerle a esta Reforma Procesal Laboral.

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