Antes del 2017, la justicia pronta y cumplida no era una práctica habitual en los asuntos laborales. Si una persona tenía un problema con su antiguo o actual patrono, podía demandarlo, pero obtener justicia podía demorar hasta diez años.

Era urgente un cambio y pese a que no fue una cosa fácil de encaminar, en julio del 2017 entró en vigencia la Reforma Procesal Laboral (RPL), prometiendo más agilidad en los procesos laborales y acceso a la justicia más rápido y oportuno. 

Pero, a casi cinco años de su implementación, su objetivo aún se cumple a medias: si bien hay más usuarios haciendo uso del sistema, las respuestas a sus procesos aún tardan años en llegar.

En términos generales, los expedientes sí suelen durar menos cuando están en manos de los Juzgados de Trabajo; es decir, cuando están en primera instancia. 

Sin embargo, la probabilidad de que las partes queden satisfechas con la resolución de la primera instancia, es casi nula y por ende siempre apelan. Y ahí es donde la demora golpea al usuario.

Cuando son procesos de menor cuantía, es decir que el reclamo es menor a los 15 millones, el caso pasa a los Tribunales de Apelación para que se dicte su resolución final. Allí, el escenario no es tan caótico.

Pero cuando la demanda involucra fueros especiales o es de una cuantía mayor o inestimable, el expediente va directo a una ya rebasada Sala Segunda para que allí se dé el veredicto final. Allí es cuando la espera de justicia laboral se vuelve eterna.

Antes de explicar qué pasa, es importante conocer el trabajo de la Sala Segunda. Para empezar, esta no solo ve asuntos laborales, sino que también resuelve casos de familia, concursales y sucesorios. 

En Sala Segunda trabajan únicamente cinco magistrados y, por ley, eso no puede variar. Cuando un recurso ingresa a la Sala, se asigna un magistrado instructor, quien cuenta con cuatro letrados para estudiarlo y redactar un borrador de sentencia. 

Una vez aprobado ese proyecto de resolución, el magistrado lo envía a los otros cuatro colegas para su aval, antes de que el recurso sea sometido a votación.

En este proceso de revisión entre magistrados cada caso demora, cuando menos, un año, según las estadísticas de la propia Sala.

Esa delicada dinámica hace que recibir nuevas competencias, como lo fue la Reforma Procesal Laboral, sea todo un reto, ya que significó que la misma cantidad de gente debe realizar mucho más trabajo.

En el siguiente video ahondamos en la opinión de los magistrados en cuanto al aumento de casos ingresados.

Publicidad Aproveche la mejor conexión en Fibra Optica para su empresa con RACSA