Era la noche del 3 de febrero del 2002. Las miradas estaban puestas en las televisoras que, minuto a minuto, llevaban información sobre la elección nacional de aquel año. Como era usual, se esperaba que ese día quedara electo el próximo presidente de la República. Pero no fue así.

Eran los primeros comicios electorales en los que participaba el recién fundado Partido Acción Ciudadana. Su irrupción y su estandarte de cero tolerancia a la corrupción, provocó que el candidato, Ottón Solís Fallas, recibiera un 26% de los votos, colocándose así en el tercer puesto.

Por encima suyo, estaban Abel Pacheco, por el Partido Unidad Social Cristiana, con un 38%, y Rolando Araya, de Liberación Nacional, con un 31%.

Si bien el apoyo que recibió Ottón Solís no fue el necesario para alcanzar la presidencia en aquel momento, sí fue suficiente para provocar que, por primera vez en la historia de la Costa Rica moderna, se tuviera que ir a una segunda ronda para elegir al futuro mandatario.

De esta manera, el ya bien conocido Partido Acción Ciudadana no solo rompió con el acostumbrado bipartidismo, sino que incursionó en un camino que, tras la perseverancia, lo llevó a alcanzar el poder en dos ocasiones consecutivas.

Sin embargo, pese a esas glorias, el PAC enfrenta actualmente una de las peores derrotas de su historia y una profunda crisis de liderazgo y de desconexión con la ciudadanía: no sólo no recibió apoyo para la presidencia en los comicios del 2022, sino que también fue desterrado completamente de la Asamblea Legislativa. En palabras llanas, el partido oficialista de hoy desaparecerá del escenario político durante los próximos cuatro años.

¿Cómo nació?

“Es un partido surgido en pleno siglo 21, fundado por líderes políticos que ya tenían experiencia y trayectoria en el ámbito político partidista y lo público en las últimas décadas del siglo pasado. Pero el proyecto como tal es un proyecto químicamente del siglo 21, su fundación es en el 2000 y surge de la mano de su principal referente, no del único fundador, pero sí el más simbólico: Ottón Solís Fallas”, señaló el politólogo Sergio Araya.

Cansados de lo que ellos llamaban la política tradicional en manos del PUSC y del PLN y aprovechando el desgaste que ya venía presentando desde tiempo atrás el bipartidismo, un grupo de políticos, liderados por Ottón Solís Fallas, se desvincularon de esos partidos para formar un nuevo frente.

“Ese modelo sufre un desgaste muy importante durante la década de los 90 y el PAC emerge como una alternativa y emerge de Liberación Nacional”, señala Carlos Sandoval, analista.

La bandera que levantó la nueva agrupación era ir contra la corrupción y la falta de transparencia, que tanto había perjudicado a los dos partidos tradicionales.

“Creo que aumentó mucho más la necesidad de una tercera fuerza política los casos de corrupción en los que estaba José María Figueres, con el tema de Alcatel; y el escándalo de don Miguel Ángel Rodríguez, que en su tiempo fue un escándalo e impactó muchísimo en la dinámica de la gente”, señaló Angélica Vega, experta en administración pública.

Por su parte, el analista Araya agregó: “Ya existía en la década de los 90 una corriente enraizada en medios de comunicación donde se venía construyendo, coadyuvando en ese posicionamiento social de que  todo lo que sonaba a política había que ponerle un signo de interrogante bastante grande. Se acusaba de corrupción, de componendas, de gobernar de manera de espaldas a los interés de la ciudadanía, se hablaba de que elites del poder estaban de alguna forma articuladas para únicamente defender el statu quo en detrimento  de los sectores que estaban al margen del ejercicio del poder”.

¿Cómo llega al poder?

La primera vez que el PAC participó en elecciones presidenciales fue en el 2002 cuando se midió frente a Abel Pacheco y Rolando Araya. Si bien no ganó, obtuvo un posicionamiento que, a la postre, le permitió alzarse con el poder doce años después.

Su siempre candidato hasta los comicios del 2014 era su fundador Ottón Solís; sin embargo, a criterio de los analistas, en las elecciones que él participó aún era difícil ganar a partidos tradicionales que, si bien no estaban tan fuertes como antes, aún movían masas.

Carlos Sandoval describió: “Yo diría que posiblemente las condiciones no se dieron porque aún había restos de Liberación Nacional, que logró en algunos casos obtener presidencias en algunas de las campañas que participó Ottón Solís y eso lo debilitó”.

No obstante, cuando los partidos se preparaban para las votaciones del 2014, el PAC decidió apostar por una figura que tenía experiencia política, pero que no era una cara conocida para el grueso de la población.

Así apareció Luis Guillermo Solís con su campaña que invitaba a la ciudadanía a conocerlo, porque él era alguien como cualquier otro. Esa estrategia publicitaria, aunada a serios problemas que afrontaba el país gracias a decisiones políticas, fueron el caldo de cultivo perfecto para que ocurriera lo impensable años atrás: que se rompiera el bipartidismo y que el Partido Acción Ciudadana se convirtiera en el oficialismo.

“Diría que un atributo que tuvo Luis Guillermo Solís como candidato es que fue capaz de articular demandas de un conjunto de sectores que empezaban a manifestarse y que no encontraban lugar en otros partidos. Hay que recordar que las últimas dos candidaturas de Liberación Nacional han sido personas que han estado en política desde hace muchísimos años. Es un partido que en las últimas tres elecciones no ha generado un nuevo rostro (…) Los tres tienen en común que no tienen carisma, los tres tienen un desgaste que no les ayuda y eso me parece que jugó a favor del PAC”, apuntó Sandoval.

En temas de corrupción, solo a modo de ejemplificar, Laura Chinchilla, quien era la presidenta saliente de aquel momento, se vio envuelta en polémicos casos como la construcción de la carretera 1856 en la zona fronteriza con Nicaragua, mejor conocido como La Trocha y que aún está a la espera de ir a juicio; y su repentino viaje a Perú en el jet privado de un polémico empresario para acudir a una boda, situación que fue investigada pero que a la postre fue desestimada por Sala Tercera.

“El detonante de la llegada del PAC tiene que ver con la corrupción y con esta necesidad de un cambio. Teníamos en ese momento problemas en parte económica, veníamos en crisis desde que estábamos en tiempos de Laura Chinchilla, que le tocó asumir un problema de fondos públicos enorme. Y desde ese momento venía esa insatisfacción, pero el detonante es la corrupción”, aseveró Vega.

Y, debido a que el PAC desde su fundación se casó con la idea y el discurso de batallar contra la corrupción, el electorado vio en ellos una opción política atractiva. En la segunda ronda contra Johnny Araya, de Liberación Nacional, obtuvo nada más y nada menos que un millón trescientos mil votos. Una victoria totalmente histórica.

Mañana, en la segunda entrega de este reportaje, analizaremos qué ocurrió una vez que Luis Guillermo llegó al poder y lo hecho por su sucesor Carlos Alvarado, así como lo que pudo incidir en el descalabro del PAC.

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