Costa Rica está a pocos días de escoger al que será el próximo presidente de la república tras una campaña electoral larga y marcada por escándalos de diferentes índoles.

Las diferentes encuestas para esta segunda ronda electoral, colocan en su gran mayoría a Rodrigo Chaves como el próximo Presidente de la República a pesar de los cuestionamientos por acoso sexual en su contra. 

Para la antropóloga social Verónica Caporal, actualmente no solo Costa Rica sino, América Latina en general está sangrando, cansada de la pobreza y la desigualdad social que existe por lo que sus ciudadanos buscan un cambio político desesperado pues se cansaron de “lo mismo de siempre”.

En las urnas, los diferentes electores basan su decisión en alguien que pueda gobernar bien, que no robe los impuestos y ligan la figura del político convencional con la corrupción por lo que, la esperanza de un cambio, podría llevar a la población a restarle importancia a otro tipo de problemáticas como en este caso, la denuncia por acoso sexual que tiene en su contra uno de los candidatos presidenciales.

La corrupción es catalogada como algo de interés público mientras qué la violencia de cualquier tipo, es vista como parte de la vida privada de las personas e inconscientemente, lo que la población piensa es que a pesar de que ambas son un delito, uno de ellos (violencia) no me afecta personalmente; es decir, realiza este tipo de abuso o violencia pero “al menos no se va a robar mi dinero”.

Es socialmente aceptado que los hombres realicen el ejercicio de su sexualidad porque es inherente, así como también lo es mandar sobre las mujeres y tener un mayor valor y esto, además, no va a afectar su desempeño público.

Esta cultura, en Costa Rica y muchas partes del mundo se viene arrastrando desde ya hace muchos años ya que hombres y mujeres han sido educados de manera patriarcal, con roles de género y estereotipos; “es importante que contemos con leyes que nos dicen que hay violencia política, comunitaria, social e institucional, todo esto para descolocar visión con la que fuimos educados de que la violencia contra mujeres es algo de lo privado” afirmó Caporal.

La violencia en la sociedad, no es ejercida de la misma forma por hombres y mujeres y siempre, las mujeres son las que tendrán que tener la responsabilidad, en caso de ser violentadas, de demostrar los hechos y a su vez, enfrentarse a cuestionamientos de: “¿Por qué se dejó?” “¿Cómo andaba vestida?” ¿Dónde estaba su mamá?”; según la socióloga Verónica, esto se debe a que, todos los tipos de violencia, principalmente aquellas relacionadas al machismo, primero la aceptamos ya que la normalizamos y luego la naturalizamos porque “los hombres son así”, es su naturaleza, y la sociedad es de esta forma; además muchas veces se repite, sin cuestionamientos, el mismo ciclo.

El país tiene claro lo que no quiere, no quiere que le sigan robando, no quiere seguir siendo pobre y quiere seguridad; votamos por un cambio, por igualdad social y por la posibilidad de acceder a recursos.

No solamente sucede en Costa Rica.

A nivel mundial, existe un fuerte estereotipo sobre los latinos donde por ejemplo en Europa, a pesar de que en países como España, ocurre una violación cada 8 horas, no se acepta el término femicidio y se cree que los únicos hombres que golpean a las mujeres son los inmigrantes latinos.

La desigualdad es notoria, los hechos de violencia contra la mujer son graves y los hombres latinoamericanos son abiertamente machistas e incluso, muchas mujeres tienen conductas machistas y difícilmente son capaces de notarla porque lo trae en su subconsciente desde su crianza.

Sin embargo, como sociedad se ha avanzado, Costa Rica y latinoamérica, cuenta con importantes leyes mucho más avanzadas en relación al resto del mundo en busca de la igualdad de género.

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