El relleno sanitario de La Carpio recibe unas 600 toneladas de basura al día proveniente de 18 distritos.

Residuos: una piedra en el zapato de Costa Rica. Primera entrega

Por Andrea González

En Costa Rica existen siete rellenos sanitarios con orden de cierre técnico, una ley de manejo de residuos, planes de manejo en las municipalidades, pago de impuestos por la recolección de la basura, campañas de reciclaje, grupos ambientalistas y sin embargo seguimos ahogados en residuos mal manejados. 

El problema de los desechos en las casas se soluciona cuando pasa el camión recolector y se lleva las bolsas de basura. Es el fin de la historia para unos y el inicio de un calvario para otros que sufren las consecuencias a kilómetros de distancia cuando esa basura es depositada en el relleno o botadero a metros de sus hogares.

El relleno sanitario de La Uruka tiene sus días contados. Se le permitirá llegar hasta los 1.005 metros sobre el nivel del mar. Foto: Archivo.

La comunidad de La Carpio es una de ellas. Justo ahí en el tajo La Carpio nació hace 21 años un “monstruo de siete cabezas” que tomó vida con un nombre elegante: Parque Tecnológico Ambiental Relleno Sanitario La Uruca, que en la realidad es un espacio desbordado de desechos producidos en hogares a muchos kilómetros de allí. Y que, al igual que un juego de video, le han otorgado comodines para seguir sobreviviendo  y funcionar, pese a enfrentar fuertes cuestionamientos desde su apertura en el año 2000.

El más reciente de los comodines de supervivencia que obtuvo La Carpio, llegó en el 2021 cuando el Ministerio de Salud decidió subir en 10 metros más la altura límite del relleno. La montaña de basura sepultada ya es más alta que el edificio de la Contraloría General de la República y con la nueva regulación podrá funcionar hasta alcanzar los 1005 metros sobre el nivel del mar, se calcula eso ocurra en unos cinco o seis años.

Pese a que el convenio inicial con la Municipalidad de San José aseguraba que el relleno únicamente recibiría materiales del ayuntamiento josefino, actualmente La Carpio es el destino final de la basura de poco más de 1 millón 400 mil personas, de 18 cantones distintos, algunos tan alejados como Turrubares, Mora y Puriscal.

Estimaciones del Ministerio de Salud indican que este relleno recibe al día unas 600 toneladas de basura; lo que equivale a 18.000 toneladas mensuales que sería lo mismo que unos 1.350 autobuses repletos de desechos.

Toda esta basura se descompone a menos de cinco metros de distancia de la comunidad de La Carpio donde viven unas 50.000 personas que sufren las consecuencias. 

“Don Miguel Ángel Rodríguez, como presidente vino con la propuesta de que podrían mejorar la comunidad a través de los títulos de propiedad, pero dejando meter a este monstruo que tenemos aquí. Sin ninguna planificación ni a corto ni a largo plazo. Los hedores son bastante insoportables a partir de la 1 de la madrugada y es mucha la contaminación sónica que los camiones generan dentro de la comunidad”, cuenta Alicia Avilés, vecina de la comunidad de La Carpio.

“Nosotros vivimos a la par del relleno. Todos los días es algo muy difícil saber que desayunamos, almorzamos y cenamos oliendo la hediondez de la basura. En las madrugadas y si llueve se pone peor, tenemos que cerrar puertas en lugar abrir”.

Sulay Valverde, vecina de La Carpio. 

“¿Cómo va a ser posible que esa torre de basura esté más alta que la escuela? entiende. Ya pasó bastante tiempo y ahora quieren 4 años más”, lamentó Martina Madrigal, representante de la Asociación Finca La Caja, en La Carpio.

La decisión del Ministerio de Salud de ampliar la cota del relleno de la Carpio se tomó fundamentado en los estudios presentados por la empresa Berthier EBI de Costa Rica, la misma que está a cargo del relleno; y como salvavidas para el Ministerio ante la ausencia de un plan b frente al inminente cierre del relleno de la Uruca -es como replicar la historia del relleno de Río Azul-. 

La Ley de Gestión Integral de Residuos (8839) publicada en la Gaceta desde hace 12 años señala que el Ministerio de Salud debe dar dirección, monitoreo, evaluación y control a nivel nacional en el manejo integral de los residuos, eso incluye entregar los permisos para abrir o cerrar un botadero. De ahí que ha postergado en cuatro ocasiones el cierre del relleno de la Uruca.

La apertura del relleno de La Uruka fue cuestionado desde sus inicios en el año 2000.

Pese a esa autoridad, la Sala Constitucional le prohibió realizar una nueva prórroga del cierre definitivo una vez alcance los 1005 metros de altura. La orden la dio el pasado mes de junio en la resolución de un recurso interpuesto por vecinos de la comunidad de Cariari, en Belén, quienes se ubican a 600 metros lineales del botadero y están separados únicamente por la cuenca del río Virilla. 

“La mayor angustia es la incertidumbre a una fecha definitiva del cierre técnico, porque las afectaciones de olores en la salud, alergias, malestares estomacales, migrañas, en la parte ambiental por tema de olores, los riesgos que se generan por contaminación o deslices de algunos taludes que pudieran tener una variable en la pendiente, y a nivel de plusvalía porque las familias hacemos un esfuerzo enorme por cuidar las inversiones propia”, explica Melissa Flores, vecina de Cariari.

El ambientalista Freddy Pacheco asegura que el relleno no cumple con los lineamientos ambientales principalmente por su ubicación. Foto: SINART.

Las denuncias presentadas por vecinos y ambientalistas no son nuevas. Desde su apertura allá en el año 2.000 se ventilaron inconsistencias en la obtención de los permisos ambientales, pagos por parte de la empresa Edi al alcalde de San José Jonhhy Araya Monge, hoy investigado por el caso diamante, advertencias por parte del Tribunal Centroamericano del Agua por la seria amenaza de contaminación de los acuíferos subterráneos más importantes del país, así como reiteradas violaciones al “Plan Nacional de Manejo de Desechos de Costa Rica”

“Ese plan establece varios requisitos para ubicar un relleno sanitario, por ejemplo: no puede colocarse un relleno en un tajo explotado porque no hay material de cobertura, y ahí se puso; no se puede poner un relleno sanitario al lado del río, los lixiviados del relleno sanitario -las aguas más inmundas del relleno sanitario- caen al río; no se puede poner relleno sanitario a menos de 500 metros de una comunidad por la cantidad de gases tóxicos que produce y los malos olores que produce, está a 5 metros de La Carpio”, aseguró Freddy Pacheco, biólogo y ambientalista.

La empresa y el Ministerio de Salud aseguraron a la Sala Constitucional que el relleno sí cumple con el control de los gases y lixiviados y que en las condiciones actuales el relleno es capaz de seguir recibiendo toneladas de basura. Adicionalmente, Salud garantizó que realizan inspecciones frecuentes al relleno y que este cumple con el sistema de succión de gases de metano que luego son quemados, lo que disminuye las afectaciones del relleno tanto al ambiente como a los vecinos.

La Sala Constitucional le prohibió al Ministerio de Salud aumentar la cota del relleno de La Carpio una vez que alcance su nuevo margen límite que supera el kilómetro de altura. Foto: SINART.

Sin embargo, el poco distanciamiento entre el relleno y las comunidades cercanas hace imposible que los vecinos no sufran por malos olores, lixiviados en la vía pública y gases tóxicos. Basta estar en la comunidad un par de minutos para impregnarse del olor a basura en descomposición. 

Ante las denuncias de los vecinos el Ministerio de Salud insiste en que no hay evidencia en los ebais cercanos de afectaciones a la salud por el relleno.

“Es un olor a cloro, como una cosa como a tóxicos que yo comienzo a revisar toda la casa y no es mi casa. Cuando salgo siento el tóxico”, asegura Ana Cecilia Valenciano, vecina de Cariari.

“Si nos vamos a sentar a tomar un café o almorzar tenemos de primera entrada todas las moscas. Las moscas hacen fila en los alambres de tender. Está lleno de zancudos en la noche, insectos extraños que lo pican a uno”.

Sulay Valverde, vecina de La Carpio.

“Lo más frustrante es que las inspecciones cotidianas de los entes del Estado se hacen en el día y aunque ellos aseguren que se hacen sin aviso previo, nosotros nos percatamos, con exempleados, de que sí se enteran de que van a llegar. Está escrito con denuncias con testigos y si usted llega en las madrugadas va a notar que hay coberturas que no se colocaron y que la situación empeora cuando hay vientos fuertes porque las bolsas vuelan y quedan en los lotes más cercanos”, denunció Flores.

El manejo inteligente del relleno fue una de las promesas, de ahí su nombre: Parque de Tecnología Ambiental La Uruka; sin embargo, no existe separación de residuos para su valoración y tampoco el aprovechamiento del gas como energía, por mencionar dos ejemplos. 

“Nunca fue un relleno sanitario. Yo puedo decir que en Costa Rica no hay rellenos sanitarios, hay muchas condiciones para que funcione como relleno, algunos se han hechos botaderos de basura, vertederos donde cubren un poquito la basura al día, pero no hay aprovechamiento del gas, no hay reciclado. Lo que interesa es cobrar por basura que les llega, ellos mismos la recogen, ellos mismos la cobran, ellos mismos la estiman y la municipalidad tiene que pagar por eso”, afirmó Pacheco.

Pese a que existe un fideicomiso por parte de la empresa Ebi que eventualmente ayudaría a la comunidad a resarcir el impacto del relleno, lo cierto es que las divisiones internas de los mismos vecinos ha impedido que esos dineros lleguen a la mayor cantidad de personas. 

No existen centros de acopio, el monstruo del relleno no generó mayores empleos, las calles siguen en lastre, sin agua, inseguridad, limitado acceso a la educación, drogas y paradójicamente con problemas en la recolección de la basura y como si fuera poco, tras el nuevo comodín de vida que logró el relleno los vecinos aseguran haber recibido una nueva oferta para hacer crecer a la criatura: dejar que la basura de unas 50.000 personas llegue al límite con sus casas a cambio de unos pocos metros de tierra una vez el Parque cierre definitivamente.

Ante la evidente problemática en la falta de espacios para la disposición final de residuos o bien su tratamiento el Ministerio de Salud plantea como solución reciclar, reutilizar y rechazar ¿Pero estaremos listos en seis años cuando ya la Uruca no pueda recibir más basura? ¿Cuánto realmente ha avanzado Costa Rica en el manejo responsable de los residuos?

Eso lo analizamos en la segunda entrega de los reportajes “Residuos: una basura en el ojo de Costa Rica”.

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