U. Privadas: ¿A qué precio? Tercera entrega

Por Andrea González Mesén

Tras 20 años de haberse creado el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) únicamente 87 de las 740 carreras (el 12%) de educación privada universitaria cuenta con la certificación de calidad. El tercer filtro de la lista.

La debilidad en el proceso de acreditación elegido por Costa Rica es que es voluntario, es decir que no todas las carreras cumplen con parámetros de calidad o se someten a evaluar su desempeño, pese a que el Sinaes fue creado por ley.

La acreditación valora y regula parámetros como la calidad del profesorado, instalaciones, la incorporación de elementos investigativos dentro de la carrera e incluso toma en cuenta la opinión de los mismos estudiantes. 

De las 63 universidades del país únicamente 27 están incorporadas al Sinaes, lo que no significa que todas sus carreras estén acreditadas. 

El proceso es individual y en 20 años de existir el Sistema sólo un 15%, de las 1.543 opciones de carreras, están certificadas y de ellas solo 87 son del sector privado.

En el caso de las universidades públicas 108 ofertas académicas están certificadas ante el Sinaes, es decir un 14% de las carreras.

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Valeria Lentini, investigadora del Estado de La Nación, explicó que la baja certificación de carreras también se ve reflejada en la demanda por parte de quienes eligen universidades al no valorar la acreditación como un parámetro importante en la selección.

Si bien la certificación podría verse como una garantía en la calidad del profesional de quien se gradúa, no garantiza necesariamente su colocación en el mercado laboral.

La diferencia en el proceso de contratación de quien se gradúa de una carrera certificada por Sinaes se ve principalmente en las áreas de ciencia y tecnología. En otros sectores empleadores aún la certificación no ha tomado fuerza como elemento diferenciador de contratación. 

“Hay un sistema de calidad por parte del empleador que tiene que ver a veces con la certificación del Sinaes y a veces tiene que ver con que los empleadores ya conocen el tipo de formación de los postulantes por experiencias de contratación previas. Entonces, hay un sistema informal de verificación de la calidad”, afirma Lentini.

Según el Sinaes las carreras certificadas también se vieron obligadas a migrar a la virtualidad sin planes previamente aprobados para ello. El Sistema mantiene la certificación a las 87 carreras. Eso sí, también varió la metodología de evaluación para obtener la certificación. 

Sinaes es el sistema que eligió Costa Rica para certificar la calidad de las carreras universitarias; sin embargo, implementarla es voluntario. Solo 15% de las ofertas académicas del país están acreditadas ante el Sistema. Foto: Marco Millape.

“Si la carrera sigue en su condición de acreditada es que han cumplido con los criterios y estándares de calidad del modelo”, aseguró Laura Ramírez, directora ejecutiva de Sinaes.

Para impulsar un mayor avance en la certificación de calidad ante el Sinaes se encuentra en la corriente legislativa un proyecto de ley que busca reformar el reglamento del Conesup. Sin embargo, el  proceso de aprobación ha sido lento y todo indica que le tocará al próximo gobierno impulsar las mejoras. 

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La propuesta plantea que la acreditación sea obligatoria para carreras como educación, medicina e ingeniería; además de las reformas al modelo tarifario de las universidades privadas.

3° Filtro de calidad: colegios profesionales

El último filtro de calidad de la lista son los colegios profesionales. 

Las pruebas de excelencia que aplican a sus agremiados como requisito para poder ejercer en la carrera ha resultado ser un tamiz que permite  medir la excelencia de los profesionales graduados por las universidades.

El Colegio de Abogados, por ejemplo, tiene ya siete años de haber puesto en práctica la evaluación que mide los conocimientos mínimos de quienes quieran unirse al gremio. 

En el 2019 dio de qué hablar al reprobar al 90% de quienes se sometieron a la evaluación, es decir 1.154 personas no ganaron el examen y solo el 10% (123) alcanzaron al menos un 80, que es la nota mínima.

Para esa convocatoria la mayor cantidad de graduados que realizaron la evaluación provenía de la universidad Latina, un total de 216 profesionales, de los cuales pasaron únicamente 4 (el 2%), según publicó el diario La Nación. 

Universidad LatinaDe 216 pasaron 4 (el 2%)
Universidad de San JoséDe 159 pasaron 14 (el 9%)
Escuela Libre de DerechoDe 30 pasaron 14 (47%)
Universidad de Costa RicaDe 38 pasaron 17 (45%)
Estas fueron las cuatro universidades que lograron incorporar estudiantes en el 2019 al Colegio de Abogados.

En cinco universidades privadas el porcentaje de aprobación fue del 0%, , es decir, ninguno pasó la prueba. Se trata de la Universidad Internacional de las Américas, la Universidad Central, la Universidad Católica de Costa Rica,  la Universidad San Juan de La Cruz y la Universidad Cristiana del Sur, esta última clausurada por el Conesup por diversas irregularidades.

Durante los restantes seis años han ganado la evaluación entre el 17 y el 24% de quienes la aplicaron. El exámen de excelencia, afirma el Colegio, evalúa ejes temáticos según los planes de estudio aprobados por el Conesup.

“Sí hay bajonazos y eso responde mucho al postulante, y la condición que llega.  Aquí lo importante es que el postulante sabe que lleva cuatro años estudiando, debe tener la confianza de que tiene los conocimientos para hacer este examen. Partimos de que el estudiante tiene el conocimiento y el comité lo que hace es un grupo de preguntas de manera que podamos determinar que ese conocimiento está ahí”, comentó Gerardo Solís, jefe de incorporaciones del Colegio de Abogados.

El Colegio de Veterinarios también aplica exámenes a sus futuros agremiados. La diferencia aquí es que en el país solamente dos universidades gradúan a profesionales en este campo, condición que ha ayudado a que ese Colegio Profesional pueda tener una relación estrecha con las casas de estudio.

Gerardo Solís, jefe de incorporaciones del Colegio de Abogados asegura que el colegio evalúa los parámetros más relevantes incluidos en los planes de estudio aprobados por Conesup y asegura que logran ganar la prueba quienes realmente están preparados. Foto: Marco Millape.

Los resultados de la prueba de excelencia se convierten en parámetro para medir las falencias en el proceso educativo y generar retroalimentación con las escuelas.

En promedio, el 60% de quienes realizan esta prueba logra ganarla; el porcentaje varía según la proveniencia de los aplicantes, y baja en especial cuando el origen formativo es el extranjero. 

“Es importante entender primero el rol del colegio profesional, que es un ente gubernamental menor que se administra por la ley de administración pública de forma privada, pero que su principal rol es fiscalizar y habilitar el ejercicio profesional. Eso tiene una importancia enorme, principalmente en áreas del sector salud donde se garantiza a la sociedad civil que no va a ser un riesgo o una amenaza que un profesional no cumpla con esas expectativas de calidad de conocimiento y de respaldo incluso en la parte ética”, explicó Silvia Coto, presidenta del Colegio de Veterinarios.

La experta asegura que la prueba es muy similar a la de especialidades médicas realizada por el Cendeisss para poder laborar en el sistema de Salud Pública. 

El Colegio de Veterinarios utiliza las pruebas de excelencia para generar procesos de retroalimentación con la academia y mejorar el proceso formativo de los futuros profesionales en ejercicio. Foto: Marco Millape.

“El colegio profesional no solo valida los atestados que presenta un profesional una vez que terminan su formación superior; sino que puede tener otras herramientas para verificarlo como la prueba de incorporación y otras herramientas después cuando ya esté ejerciendo para poder monitorear el correcto ejercicio profesional”, mencionó Silvia Coto, presidenta del Colegio de Veterinarios.

Aparte de estos filtros de calidad que se aplican de forma aislada y voluntaria, la educación universitaria privada no cuenta con parámetros que garanticen a los estudiantes una formación de alto nivel, actualizada y de acuerdo a los requerimientos del mercado.

Tampoco existe apertura por parte de las universidades para revelar datos de matrículas, pérdidas de cursos entre otros detalles que ayuden a tener un panorama más claro sobre la formación privada universitaria que ayude incluso a impulsar políticas públicas que beneficien a esta población; por ejemplo, en el financiamiento. 

En la última entrega hablaremos de Conape: la apuesta de muchos por un mejor futuro. 

Créditos: Edición de video: Ángelo Gutiérrez, cámaras: Sergio Quesada, Marco Millape.

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