U. Privadas: ¿A qué precio? Segunda entrega

Por Andrea González Mesén.

Unas 104 mil personas cursan educación superior en universidades privadas. Esta apuesta por educarse implica desembolsos millonarios, deudas que tardaran años en pagar y sin embargo existen herramientas que los ayuden a medir la calidad de la formación que reciben. Incluso, sin saberlo, muchos de ellos se forman con programas de estudio que llevan hasta 10 años sin actualizarse.

La situación se agravó con la llegada de la pandemia al haber migrado de la noche a la mañana todos los programas a una formación en línea.

¿Qué garantiza que lo que están pagando los estudiantes por su educación es congruente con la calidad? ¿Se vio afectada esa calidad con la migración a la enseñanza en línea? 

“Tuvimos que acoplarnos, no fuimos capacitados para ello. De parte de la Universidad han puesto todo para darnos lo mejor que ellos pueden. Sin embargo, claramente no es la misma calidad que ir en presencial”, Suyen Arguedas, estudiante de administración de la Universidad Florencio del Castillo.

Estudiante afirma que la calidad de la educaci´on no es la misma en la virtualidad. Foto: Marco Millape.

Una postura similar mostró la estudiante de educación Jennifer Ulate: “Aveces tengo que hacer trabajos que quizá no comprendo muy bien, y bueno no tengo a quién preguntarle. Los profesores brillan por su ausencia”, mencionó.

La educación superior privada no dejó de impartir lecciones por la pandemia de la covid-19, pero la situación sanitaria del país obligó a las más de 50 instituciones a adaptar -de la noche a la mañana- sus planes a una modalidad en línea, en todas sus carreras. 

A pesar de los esfuerzos tecnológicos realizados por las universidades, la migración no garantiza la misma calidad de formación. 

Tomando como antecedente que el proceso regular para migrar una carrera de la presencialidad a la virtualidad podría incluso tardar años en ser aprobado por el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup).

En total, el país cuenta con 53 universidades privadas y 5 extranjeras que absorben a aquellos estudiantes que no logran ingresar a una de las cinco academias públicas, es decir hay unas 104 mil personas al año que se forman en centros privados de educación superior, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (2020). 

“Hay que hacer una distinción muy importante y es que la modalidad que estamos utilizando, no significa que nosotros hayamos hecho una modificación de las carreras a programas on line. Lo que hicimos fue sustituir la presencia en el aula a presencia virtual. En ese sentido, el compromiso de los estudiantes es importantísimo. Hemos trabajado con profesores para que puedan utilizar diversas herramientas didácticas. Porque es claro que estar tres horas en una clase presencial en donde usted puede utilizar diversas metodologías, trabajos en grupos, talleres, etc, no es lo mismo que tener al estudiante conectado frente a una pantalla”, comentó Rosa Monge, presidenta Unidad de Rectores de las Universidades Privadas de Costa Rica (Unire)

“En lo personal veo con buenos ojos que haya podido haber una respuesta tan ágil, un viraje tan rápido (a la educación en línea). Eso no es garantía de que ese viraje haya sido de calidad. Que existieran las condiciones para que las personas pudieran adaptarse es positivo, pero el último eslabón de la cadena que son los estudiantes, desconocemos qué pasa ahí”.

Valeria Lentini, investigadora del estado de la educación.

Ahora bien, pese a esa claridad que tienen las universidades acerca de que la situación cambió, estas aseguran que seguir en la virtualidad será la mejor ruta -al menos- hasta que se aclaren los nublados del día con el Conesup, puntualmente en la innovación de los planes de estudio y con el Ministerio de Salud, por el tema de aforo y protocolos contra la covid-19.

Para el primer cuatrimestre del 2022 las universidades privadas continuarán con la formación a distancia, en la mayoría de las carreras, excepto en aquellas donde se requiera equipo técnico o laboratorios. En tanto, la educación universitaria pública ya se mueve hacia la presencialidad. 

Monge argumentó que para las universidades privadas será complejo volver a la presencialidad de forma rápida y que requieren de un proceso de transición para lograrlo. Incluso, apunta por mantener en modalidad virtual las carreras que lo permitan.

“El reto que tenemos justamente con la normativa y con el Conesup es buscar la manera en que las universidades podamos hacer una transformación rápida de las carreras que consideremos convenientes hacia la virtualidad. Pero claramente, ya una transformación de los planes de estudio, porque difieren muchísimo un plan que ha sido diseñado para la presencialidad vs un plan que ha sido diseñado para la virtualidad”, añadió.

1° Filtro de calidad: Conape

Precisamente, la aprobación de la carrera y los planes de estudio por parte del Conesup es el primero de cuatro filtros que ayudan a garantizar la calidad de las carreras y por ende los nuevos profesionales. 

El problema es que la mayoría de los planes llevan más de 10 años sin actualizarse, el seguimiento para la verificación de su cumplimiento es limitado por parte del Conesup y la gestión para la incorporación de nuevas carreras puede tardar hasta tres años. 

El 59,6% de carreras en el sector privado fueron creadas hace más de una década y nunca fueron modificadas, según evidenció el sétimo Informe del Estado de la Educación, publicado en el 2019.

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Por ejemplo, en el área de ingeniería, informática y computación el 72% no se había actualizado en 10 años, mientras que en salud se estima un 31% no había tenido cambios y en educación el 61% de los planes de estudio no habían sido renovados desde hace más de 10 años. 

“Esa falta de actualización es grave en el sentido en que tenemos carreras que no tienen una revisión constante de la vigencia y de cuánto nuevo podemos saber de una disciplina. En algunas áreas eso puede ser  muy grave porque la persona prácticamente se está egresando sin tener lo último que se está estudiando en esa área”, sentenció Lentini.

La aprobación de carreras y la actualización de los planes de estudio lo realiza el Conesup. Sin embargo, muchos de estos planes ya cuentan con más de 10 años sin actualización. Foto: Sergio Quesada.

Monge achacó gran parte de esa lentitud al accionar del Consejo y a la limitación que impone a las mismas universidades.

“Realmente tenemos un problema muy muy serio que limita la innovación, la reacción rápida. No puede ser que una carrera tarde dos años en ser autorizada, que una ampliación de oferta demore dos años, no puede ser que estamos presentando carreras en la modalidad virtual y nos encontrábamos con un modelo totalmente rígido de aprobación ante el Conesup cuando hay diferentes modelos probadísimos alrededor del mundo”, afirmó Monge.

Precisamente esa lentitud en la innovación y revisión de la oferta dispara otro problema: la limitada variedad de carreras, sobre todo en áreas Stem (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática por sus siglas en inglés) que son de las de mayor demanda en el país y mejor remuneradas.

En el sector de la educación universitaria privada únicamente el 28% de carreras son Stem, lo anterior aunque el mercado laboral en Costa Rica se direcciona hacia las profesiones vinculadas a las ciencias y tecnologías; y no hacia las tradicionales áreas de letras donde se sitúa la mayoría de la oferta, según un estudio de empleabilidad realizado por la Universidad de Costa Rica para el Conape en el 2021.

2° Filtro: marcos de cualificación

Un segundo filtro de calidad es la elaboración de los Marcos Nacionales de Cualificaciones. Se trata de un documento que compila los puntos base para lograr una formación profesional de calidad y que las carreras cumplan con parámetros muy específicos.

Este tipo de lineamiento, si bien es general, es de acatamiento obligatorio y ayuda a poner orden en la calidad profesional de los posibles egresados.

En diciembre pasado se anunció el marco nacional de cualificaciones para las Carreras de Educación; una de las carreras que tienen mayores falencias en la formación según el mismo Ministerio de Educación Pública, principal empleador de esta rama.

La carrera de la educación es la única que cuenta con un Marco de Cualificación. Foto: MEP

El documento fue diseñado entre el Ministerio de Educación Pública, Conare, Sinaes, Unire, Servicio Civil y Colypro, y define el perfil de los educadores que gradúan las universidades tanto públicas como privadas. 

Aún están por verse sus efectos con su aplicación. Lamentablemente no existen más carreras con marcos ya en ejercicio. 

En la tercera entrega: ¿Qué papel juegan las certificaciones de carreras y los colegios profesionales en la calidad de la educación universitaria privada?

Créditos: Edición de video: Ángelo Gutiérrez, cámaras: Sergio Quesada, Marco Millape.

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