U. Privadas: ¿A qué precio? Primera entrega

Por Andrea González Mesén.

Proyectos de investigación, mantenimiento de laboratorios y costosos equipos tecnológicos son los argumentos que aplican las universidades privadas para justificar las tarifas que cobran por impartir educación universitaria.

Sin embargo, a partir del inicio de la pandemia en marzo del 2020, todas las universidades privadas pasaron su modelo de enseñanza a la virtualidad y a la fecha solo han regresado a la presencialidad los estudiantes que requieren equipo técnico como laboratorios.

El resto de las lecciones continúa siendo virtual y los edificios están vacíos con el consecuente ahorro en electricidad, agua y limpieza. Incluso algunas universidades privadas ofrecen sus edificios en alquiler.

“La calidad se ha bajado a la hora de dar clases. Es muy difícil estar detrás de una computadora tanto para el profesor como para nosotros los estudiantes. No es lo mismo estar conectados dos a tres horas, no se aprende igual. En la parte de precios, la universidad sí se ha mantenido sumamente igual, desde las matrículas y hasta las materias. Eso no ha cambiado”, opinó Suyen Arguedas, estudiante de administración de la Universidad Florencio del Castillo.

Por poner un ejemplo, para costear una carrera de administración de negocios se requieren ₡4.5 millones, en promedio, y unos ₡13 millones para medicina, dos de las carreras más financiadas en Conape. 

¿Quién define los precios? ¿Por qué no bajaron los costos de matrícula y materias  durante la pandemia cuando el  modelo de la educación sí cambió?

En Costa Rica, el Consejo de Educación Superior (Conesup) es el encargado de legislar en materia de educación privada. Ellos aprueban las carreras y también los precios de las materias y matrículas de cursos, no así otros rubros. 

La auditoría interna del Conesup reveló en 2020 que  “la ausencia del modelo tarifario generó una afectación directa en los estudiantes, a quienes se les cobraba una tarifa que no siempre era justa y que no respondía a las características del servicio que se les brindaba”.  

La auditoria interna del Conesup, realizada en el 2020, señaló errores en el sistema tarifario que podría afectar a los estudiantes.

En el mismo sentido se había pronunciado de forma reiterada, desde el año 2015, la Contraloría General de la República. Ante estos señalamientos, en el 2020 el  el Consejo corrió para establecer una metodología tarifaria y regular el costo de la educación superior. 

Anteriormente eran las propias universidades privadas las que definían sus tarifas ante el Consejo y los incrementos anuales se estimaban según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más el 50% de las inversiones que hubieran realizado las casas de estudio, por ejemplo en infraestructura.  

Con el fuerte y claro llamado de atención el Consejo estableció un nuevo cálculo tarifario para el año 2020. Este mecanismo establece que las universidades pueden solicitar los ajustes por dos vías: una es el índice de precios para la educación superior y la otra por inversiones realizadas, eso sí, ya no se les reconoce el 50% a todos por igual. Ahora el cálculo se realiza valorando la cantidad de matrícula, la periodicidad y el grado, entre otros aspectos. 

Valeria Lentini, economista e investigadora del Estado de la Educación, explica que la demanda de educación privada universitaria es un remanente de quienes no logran ingresar a la educación pública.

“El nivel educativo superior tiende a tener un precio alto cuando considera debe incluir una infraestructura adecuada, recursos adecuados, recursos humanos: profesores y profesora de cierto nivel de educación, que hagan investigación idealmente, recursos de conocimiento y hay laboratorios y bibliotecas, posibilidad de conexiones. Ese tipo de infraestructura y recursos humanos y capital en la educación superior es bastante alto”, explicó la experta del Estado de la Educación, Valeria Lentini.

La economista e investigadora enfatizó que las universidades privadas en Costa Rica están centradas en la docencia.

El nuevo modelo tarifario usa la base del costo establecido anteriormente por el Conesup que fue sugerido discrecionalmente por las universidades y no regula el costo de los exámenes de reposición, las certificaciones, convalidaciones, carnés, cambio o retiro de materia, derecho de graduación, entre otros servicios.

De acuerdo con el Conesup, las rebajas, descuentos o ajustes a la baja de las materias o matrícula que podría beneficiar a los estudiantes queda a criterio de cada universidad. Estrategia utilizada por algunas casas de estudio como gancho para atraer estudiantes. 

Pese a esta ventaja dada por el Consejo, las universidades se mostraron molestas de tener que limitar sus tarifas al modelo de costos aprobado.

“Todas las carreras universitarias están reguladas por el Conesup, cosa que no debería de ser porque eso atenta contra la calidad. El Conesup nos pone un techo en las tarifas y debería de haber un diferenciador más importante y el estudiante escoger a cuál universidad quiere ir. Así como nosotros tenemos la posibilidad de elegir cuando vamos a pasear escoger un hotel 4 o 5 estrellas, así debería de tener esa misma posibilidad en las universidades”, Rosa Monge, presidenta Unidad de Rectores de las Universidades Privadas de Costa Rica (Unire)

El Conesup no ordenó una baja en materias y matrículas. Las posibles rebajas o descuentos quedaron a criterio de cada universidad. Pese a que todo el sistema migró a una educación en línea. Foto: Sergio Quesada.

La pandemia incluyó otro factor que termina afectando a los estudiantes y es la virtualidad. Aunque durante el 2020 y el 2021 las clases  se impartieron online y las universidades podían ahorrar en rubros como servicio eléctrico, agua y limpieza,  el Conesup no disminuyó los precios de las materias y matrículas.

A LA VIRTUALIDAD.

En diciembre del 2020 la presidenta del Conesup, Nuria Méndez explicó a Trece Costa Rica Noticias, que no ordenaron reducciones en las tarifas para el curso 2021 ante la expectativa del retorno a la presencialidad en cualquier momento. Sin embargo, eso no sucedió y durante todo un año se mantuvieron tarifas de programas en presencialidad cuando la mayoría de los cursos se realizaron a través de la computadora.

En resumen, la pandemia y la poca claridad en la virtualización de los cursos modificó las dinámicas de enseñanza, pero no las tarifas de las carreras.

“Esta adaptación en papel resulta bien, no podemos saber cuánto funcionó y cuanto no, porque además fue de emergencia. Probablemente, algunos materiales pudieron adaptarse otros no tanto, en algunos casos se virtualiza, pero hay algunos que no se pudieron dar del todo. difícilmente podemos sustituir algunos laboratorios o trabajos de campo como en medicina que tuvieron grandes dificultades para hacer las prácticas”, comentó Lentini.

Las universidades insisten en que para no detener la educación debieron capacitar a los profesores, invertir en tecnología e incluso continuar con el mantenimiento de los edificios que no se estaban utilizando y por eso mantuvieron las tarifas.

Para el primer cuatrimestre de este año las casas de estudio mantendrán la educación a distancia a excepción de los cursos que requieran de equipo especializado, afirma Unire. Foto: Marco Millape.

“Las universidades no clausuraron los edificios, las universidades no cerraron los laboratorios. Los edificios están ahí y los laboratorios se están usando. Todas las universidades hicieron descuentos importantes en el costo de esos laboratorios. A partir del tercer cuatrimestre del 2021 ya nosotros volvimos a dar los laboratorios presenciales, con un adicional para las universidades. Porque al reducir los aforos, si usted podría tener en un laboratorio 20 estudiantes ahora estamos impartiendo laboratorios con 8 estudiantes, por el distanciamiento y eso implica un costo docente más alto”, justificó Monge.

Los costos de matrícula y materia son ajustados por el Conesup una vez al año y aplicados por las universidades en el mes de enero.

En nuestra segunda entrega: veremos si es posible garantizar la calidad de la educación universitaria privada y cuáles son los parámetros que podrían ayudar a medirlo. 

Créditos: Edición de video: Ángelo Gutiérrez, cámaras: Sergio Quesada, Marco Millape.

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