El corredor biológico marino del Pacífico entre la isla del Coco y el archipiélago de Galápagos, en Ecuador, contará con mayor patrullaje a través de drones con cámaras de alta resolución, una embarcación de patrullaje y una grúa para la recuperación de redes fantasma ilegales. 

Lo anterior a través del convenio entre el Ministerio de Ambiente y Energía y la Fundación costarricense For The Oceans (FTO).  

La cooperación público privada además incluye programas de educación ambiental marina en comunidades costeras. 

Para las actividades de patrullaje, FTO deberá llevar a bordo a guardaparques como autoridad competente y no podrá intervenir ni ejercer acciones coercitivas sobre eventuales infractores: sus funciones se limitarán a la recolección de pruebas fehacientes sobre acciones ilícitas, las que puedan servir como evidencia en los procedimientos legales posteriores.  

El patrullaje con drones podrá ser complementado por rastreos de radares, para barrer las superficie completa del área protegida. 

Si bien FTO no recibirá pago por su trabajo, sí podrá incluir en su tripulación diversos especialistas para tareas de investigación marina, seguimiento de especies marinas silvestres, filmación de documentales e invitados especiales. 

Menos del 3% de la zona marina de Costa Rica cuenta con alguna categoría de protección. Cuando se requiere de un mínimo de un 30% al 2030 para detener la destrucción acelerada de la biodiversidad marina.

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