Miedo, nervios y ansiedad son los principales males en niños por cambios en la educación, señala estudio

La suspensión de las clases presenciales tiene un impacto emocional en los menores. Foto: Archivo.

Los cambios en el proceso educativo y el distanciamiento social ha significado un deterioro emocional en los más jóvenes.

Se estima que un 55% de las niñas, niños y jóvenes en procesos educativos han presentado cambios negativos en su estado de ánimo, según un reciente estudio realizado por la organización internacional Save the Children. 

La investigación, que incluyó a más de 1.200  familias, identificó que el estrés o nerviosismo (23%), ansiedad (21%) y miedo (18%) son las afectaciones más comunes entre los menores.

Si bien el contexto social y socioeconómico de las familias influye en cómo se sienten los menores, muchas de estas condiciones se generan por limitar el acceso a la educación desde los centros educativos.

El estudio señala que el 22% de estos jóvenes están desmotivados con los estudios o muestran menos entusiasmo por ir a clase.

La organización enfatiza en que la educación a distancia y eliminar prácticas como el compartir materiales o hasta pedir ayuda a un compañero han dejado huella en el ámbito emocional, situaciones que no son ajenas a la realidad costarricense.

“Los niños y adolescentes necesitan de espacios para interactuar y socializar. Cuando la pandemia viene a restringir el acceso a la educación presencial se hace evidente el impacto, porque vienen a manifestarse mayores diagnósticos de ansiedad, depresión e incluso de autoagresiones”, comentó Eugenia Chacón, psicóloga experta en atención de menores.

La psicóloga incluso afirma que la virtualidad y las clases a distancia vino a generar lo que llama la ansiedad anticipatoria ante la interrogante de ¿cuánto tiempo más van a estar en estas condiciones?, esto sumado a la realidad propia de cada hogar.

Incluso los menores deben lidiar además con el estrés de sus cuidadores, dificultades económicas y hasta temores por contagios.

“Las escuelas y colegios son una válvula de escape del estrés de los menores que ahora al ser interrumpido con la modalidad mixta se les hace más difícil de sobrellevar”, detalló la especialista.

Esta disposición anímica y emocional influye en el proceso de aprendizaje, generando que incluso los pocos espacios de educación presencial no sean tan aprovechados y se perciban estudiantes más ensimismados y retraídos.  

“En algunos casos los podemos encontrar menos tolerantes a la frustración, más irritables; incluso, exponerse a algún reto, académicamente hablando, se les hace más difícil de entender porque su tolerancia es más baja, no hay motivación para asumir algún reto en particular en términos académicos”, explicó Chacón.

Por otra parte, la investigación ‘Aniversario covid-19: ¿Qué nos cuentan las familias?’ de Save The Children advierte de un factor socioeconómico importante: la brecha digital.

En Costa Rica se estima que esta esta población desconectada supera a los 320.000 estudiantes, que no tienen los recursos para una educación a distancia.

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