Alimentación en centros educativos y paquetes ajustados motivan a menores a ir a la clases

Desde este mes de abril la mayoría de centros educativos habilitaron el servicio de comedor, para brindar alimentos a los estudiantes que asisten a clases presenciales.

Recibir alimentos en el centro educativo es de suma importancia para muchos de ellos, tanto así que se ha vuelto clave para mantener los niveles de presencialidad en las aulas.

Así lo aseguró Prisilla Brenes, directora de la Escuela Pastor Barquero, ubicada en Llano Grande de Cartago, quien cuenta que desde el mes de marzo, cuando la mayoría de estudiantes normalizaron la presencialidad, los menores marchaban por el pasillo-entre broma y seriedad- para que les dieran comida durante la jornada de clases. 

“En febrero cuando iniciamos los estudiantes no dejan día sin preguntar cuándo iba a ser la apertura del comedor escolar, entonces junto a la Junta de Educación y el Comité de nutrición se tomó la decisión de que el 1.° de marzo se les iba a empezar los alimentos como el almuerzo”, comentó Brenes. 

“Esto también nos ha ayudado a no tener ausentismo, porque una de las cosas que más llama la atención de los estudiantes y trae alegría a ellos es el poder ingerir los alimentos acá en la escuela”, añadió. 

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Según el protocolo del Ministerio de Educación Pública (MEP) los centros educativos pueden manejar tres escenarios: entrega de paquetes completos, paquetes ajustados y comedores abiertos, impulsando en la medida de lo posible esta última alternativa.

Los llamados paquetes completos son para los estudiantes que están 100% en la virtualidad incluyen granos básicos, lácteos, proteínas como huevos y carnes, frutas y verduras. 

Mientras que quienes asisten a la escuela por lo menos una vez a la semana no reciben las porciones de frutas y verduras, ya que estos se incluyen en los llamados complementos que se entregan en los días de clases. 

Si bien estos paquetes son básicos los padres de familia aseguran que representa un alivio al bolsillo, e incluso de un solo paquete logran alimentarse varios miembros de la familia. 

“Es de gran ayuda. Trae un poquito de todo y de aquí no solo come mi nieto, sino que le damos a los otros chiquitos de la casa”, comentó Xinia López, vecina de Tres Ríos. 

Cada centro educativo tiene la posibilidad de invertir  8.000 colones por estudiante en alimentación entre el paquete para el hogar y el comedor estudiantil. Al menos en la Escuela Central de Tres Ríos esa suma asiente a los 7 millones 200 mil colones mensuales. 

“Nosotros generamos las listas y días específicos para recoger los paquetes, en este caso los paquetes completos y los ajustados. En ocasiones duramos hasta una semana contactando a los padres para que vengan a recogerlos o bien nos den la autorización de darlo a familias con más necesidad”, comentó Clara León, presidenta de la Junta de Educación. 

Pese al esfuerzo realizado por el centro educativo León lamentó que muchos padres de familia no se acercan al centro educativo a retirar los alimentos o incluso llaman para preguntar qué lleva el paquete para evaluar si asistirán a retirarlo o no. Lo que genera en ocasiones que los alimentos perecederos no lleguen a ser aprovechados.

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