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Pocas veces un fracaso tiene culpables en todos los frentes. El campeón nacional tuvo dos rivales en la primera ronda de la Liga de Campeones; en la cancha enfrentó al Atlanta United, fuera de ella, su principal verdugo estuvo en sus propias oficinas.

El técnico Andrés Carevic no tuvo a toda la planilla a su disposición, a pesar que esta se construyó para ganar el campeonato nacional y dar la pelea en Concacaf.

Cuando ficharon al cubano Marcel Hernández lo hicieron con la esperanza de que pudiera resolver su problema legal y así poder participar en los juegos en el extranjero, algo que no sucedió.

Además de no contar con su goleador, tampoco pudo hacerlo con Johan Venegas, presentado en enero y ficha importante para competir en Concacaf.

Aunque en la presentación del delantero Agustín Lleida dijo que el equipo no estaba hecho para ganar el certamen del área, sí se hizo para realizar un mejor papel, al punto que se conformó una planilla con dos o tres jugadores por puesto, para responder en los dos torneos en disputa.

De nada sirvió.

Esta vez los culpables del fracaso no son solo el cuerpo técnico y los jugadores. También hay mucha responsabilidad de la Gerencia Deportiva y de los departamentos administrativos manudos. Ellos mismos debilitaron al equipo que formaron, al ignorar que los jugadores que viajaron a Europa con la selección no podían viajar a Estados Unidos debido a en ese país piden que hayan pasado 14 días de cuarentena desde que regresaron del Viejo Continente.

Eso no exime a los jugadores y a Andrés Carevic, que no lograron descifrar el bloque defensivo estadounidense en ninguno de los dos juegos, especialmente en el partido de ida, cuando la Liga jugó 60 minutos con un hombre más.

Carevic minimizó lo sucedido, prefirió resaltar el esfuerzo de los jugadores que enfrentaron al Atlanta United y evitó hablar de fracaso, aunque es claro que no conseguir un objetivo es un fracaso, especialmente cuando la zancadilla la hizo alguien de la casa.

“Yo creo que a pesar de tener todas las complicaciones que ha tenido este equipo, de que nos falten los jugadores de jerarquía, lo que te puedo decir es que estoy súper orgulloso de nuestro equipo, súper orgulloso de nuestros jugadores, dieron todo en la cancha, creo que hasta tuvimos la posibilidad de haber ganado el partido y creo que la sensación es realmente muy positiva de cómo se dio el partido hoy (martes)”, aseguró el entrenador argentino.

Alajuelense deberá esperar un año para intentar dar la pelea en Concacaf. Tiene mucho tiempo para aprender cómo jugar estos partidos y, sobre todo, a tomar las acciones para que sus principales armas no se queden guardadas en casa.

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