Para sus organizadores los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 han sido un altibajo de emociones, pero también un camino empinado con grandes obstáculos que vamos a repasar, empezamos con la emoción en 2013, el 8 de setiembre Tokio recibió el encargo de ser la sede de los Juegos Olímpicos de 2020. El país lo celebró y hasta lloró de emoción. Muchos habían temido que el accidente nuclear de Fukushima, fruto del gigantesco sismo y tsunami de 2011, arruinara el proyecto olímpico.

En 2015 llegó el primer tropezón, cuando debido a las críticas por su elevado coste el primer ministro Shinzo Abe tuvo que detener la construcción del Estadio Olímpico y cambiaron al arquitecto.

Ese mismo año el Comité de Organización debió renunciar al primer logotipo de los Juegos ya que se parecía mucho al de un teatro de Lieja (Bélgica), cuyo creador había recurrido a la justicia.

El primer escándalo llegó en 2019, el presidente del Comité Olímpico Japonés, Tsunekazu Takeda, tuvo que dimitir debido a una acusación judicial en Francia como sospechoso de sobornar a miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) en 2013 en apoyo de la candidatura de Tokio.

Pero el golpe más grande llegó el 24 de marzo de 2020, en plena expansión de la pandemia de coronavirus, el COI anunció el aplazamiento de los Juegos Olímpicos a 2021. Un retraso de un año que fue histórico, la noticia positiva es que Tokio siguió anuente a realizar las justas, la negativa: los gastos se dispararon debido a la pandemia con un presupuesto de 15.000 millones de dólares, un récord de los Juegos Olímpicos de verano.

2021 ha estado lleno de dudas ante el crecimiento de casos de coronavirus en el mundo, y aunque los japoneses no están de acuerdo con que los juegos se lleven a cabo, Thomas Bach insiste en que los Juegos se disputarán en las fechas previstas y que “no hay un plan B”.

Los escándalos sexistas también llegaron en febrero de este año cuando Yoshiro Mori, presidente del comité de organización, provocó un escándalo en Japón y en el extranjero al declarar que las mujeres tienen problemas para hablar de manera concisa en las reuniones, lo que consideraba molesto, por esto tuvo que dejar su cargo.

Finalmente, el pasado 20 de marzo una nueva noticia no muy positiva se dio a conocer y es que las partes involucradas decidieron que lo mejor es que estos juegos no cuenten con publico proveniente del extranjero. Después de tantos tragos amargos para los japoneses, los juegos siguen siendo una incertidumbre para muchos, ya que si algo demostró esta crisis sanitaria es que no tenemos nada seguro.

AFP/REDACCIÓN.

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