Los créditos entre familiares, entidades no formales y tiendas de electrodomésticos son los principales generadores de deuda en los costarricenses de ingresos medios y bajos, y no las tarjetas de crédito.

Así lo reveló la encuesta “Endeudamiento de los hogares costarricenses”, realizada por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF).

El estudio realizado en noviembre del 2020, abarcó a un total de 1.200 personas entre los 18 a 65 años, encontró que casi la mitad de los entrevistados entre quienes reciben menos de ₡300.000, tienen créditos de familiares o en tiendas de electrodomésticos, mientras que sólo un 13% de ellos dijo tener deudas por tarjetas de crédito.

Incluso en el siguiente grupo de ingreso, entre ₡300.000 y ₡500.000, toman relevancia los préstamos personales por encima de las tarjetas de crédito. 

Es solo a partir del grupo de ingreso de más de un ₡1 millón, que las tarjetas muestran mayor presencia, aun así, superado por el crédito con asociaciones o cooperativas, o el préstamo de vivienda.

“Pese a lo que se piensa muchas veces, lo que domina no son las tarjetas de crédito. En los grupos de ingreso más bajos es el ingreso de familiares y tiendas de electrodomésticos. Las tarjetas llegan a ser más en grupos de mayores ingresos, pero nunca siendo el factor más importante”, explicó Danilo Montero, director general de la OCF. 

Quienes usan más de un 62% de sus ingresos en el pago de compromisos lo hacen para liquidar deudas con sus familiares o en créditos de consumo. En tanto, el mayor crédito entre quienes tienen endeudado entre el 18% y el 30% de sus ingresos es en tiendas de electrodomésticos.

La razón, según los expertos, se debe a que estas poblaciones no tienen acceso a financiamiento formal.

La encuesta muestra que 7 de cada 10 costarricenses tienen deudas, pero también señala que no es precisamente en tarjetas como se piensa de manera generalizada. Inclusive, a pesar de la cantidad de tarjetas de crédito en circulación, la encuesta encontró que el 33% de los encuestados acepta que tiene, pero no las usa.

El acceso al crédito a través del sistema financiero regulado, no es el mismo para todos.

Las mujeres, las personas sin trabajo remunerado, quienes están en los grupos de ingresos menores a ₡500.000 y que viven fuera del Gran Área Metropolitana, acuden entre el 57% y 63% a familiares, amigos o compañeros de trabajo para obtener liquidez.

La situación se repite por estatus laboral: cuando las personas no tienen trabajo remunerado, la fuente de crédito son familiares o amigos; crece la preferencia por el crédito de entes regulados (bancos, cooperativas o mutuales) para los trabajadores de sector privado y es el tipo de fuente que domina por mucho para quienes laboran en el sector público.

Este comportamiento evidencia la brecha en el acceso financiero para la población de más bajos ingresos.

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