Tres años después de aprobada una ley de incentivos a los vehículos eléctricos el precio de este tipo de autos sigue alejado de las posibilidades económicas de la mayor parte de la población, especialmente, por el precio.

Si bien la flotilla de autos eléctricos creció un 100% desde que se promulgaron los beneficios fiscales hasta ahora, esta sigue muy distante de las expectativas del gobierno y del país que impulsa un plan de descarbonización.

La cantidad de unidades eléctricas pasó de 1.652 en el 2018 a 3.235 en el 2020, una cantidad muy por debajo de la promesa de campaña del presidente Carlos Alvarado de cerrar su gestión con una flotilla de 35.000 unidades eléctricas. 

Estas cantidades incluyen carros, motos, bicimotos y equipo especial como carros de golf.

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Pero si hablamos específicamente de carros, las cifras son mucho más bajas. De acuerdo con la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove), en el 2018 había en el país 346 carros eléctricos y aumentó a 1.435, al cierre del año anterior.

El problema es que los mayores beneficios fiscales creados con la Ley 9518 aprobada en febrero del 2018, se otorgan a los carros nuevos cuyo precio de por sí es más elevado, en comparación con los vehículos a base de hidrocarburos.

Aunque los eléctricos usados también gozan de una exoneración esta es menor lo cual limita a las personas de ingresos medios y bajos adquirir una de estas unidades, apetecidas porque no generan emisiones de contaminantes, requieren menos mantenimiento y tienen un consumo diario mucho más económico.

Los incentivos para carros nuevos cuyo precio sea menos de $30.000 son:

  • Una exoneración total o parcial del impuesto del valor agregado (IVA), que es un 13%
  • La exoneración del impuesto selectivo de consumo, que es un 30%,
  • La exoneración del impuesto al valor aduanero, un 1% (si usted compra el vehículo en una agencia, el precio al público ya contiene dicha exoneración de impuestos).

Esos tres rubros comprenden una exoneración del 44% de un carro eléctrico nuevo.

  • Además, se aplica una exoneración parcial del impuesto a la propiedad, incluido dentro del marchamo y que se calcula con respecto al valor del carro. La exoneración es por 5 años: el primero le exoneran el 100%, el segundo el 80%, el tercero el 60%, el cuarto el 40% y el quinto el 20%.

Como dijimos, para los autos eléctricos usados los beneficios fiscales son menores, pues únicamente contempla la exoneración del 30% del impuesto selectivo de consumo, lo cual hace menos atractivo el adquirirlos.

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Sí incluyen algunos beneficios extras como el hecho de que no se les aplique la restricción vehicular (a nuevos y usados), pueden disfrutar del uso de parqueos azules y la exoneración del pago de parquímetros, si las municipalidades lo avalan.

“Esa es una de las áreas de mejora que tiene la ley de incentivos de vehículos eléctricos. Considero que no es accesible. La ley no llega o no traslada ese beneficio a todas las clases sociales. La ley favorece un poco más a las clases con mayor poder adquisitivo”, asegura Mariano Ávalos, propietario de la importadora de autos eléctricos, Ev Imports.

Por su parte Diana Rivera, directora Ejecutiva de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove), opinó que el crecimiento podría ser más acelerado y para eso es necesario superar ciertas barreras, por ejemplo, la confiabilidad de la red de carga, la disminución de tiempos en exoneración de vehículos y una a nivel internacional, que es que los vehículos eléctricos sigan bajando de precio a nivel de que para cualquier persona cueste lo mismo adquirir un vehículo eléctrico que uno de combustión interna.

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En cuanto a precios, veamos algunos ejemplos de los precios de carros nuevos. Un carro eléctrico tipo sedán, de un fabricante japonés, cuesta $43.000, es decir, unos ₡26 millones. Mientras uno similar, pero de combustible y también de una empresa japonesa, el precio es de $21.900, poco más de ₡13 millones.

“En el 2019 empezamos con la línea de vehículos eléctricos y a hoy hemos crecido 30% por año con estos vehículos, entonces estamos muy contentos”,, afirma Pedro Dobles gerente general de ByD en Costa Rica.

Carro eléctrico nuevo

En el caso de los usados, las diferencias también son importantes.

Por ejemplo, uno eléctrico tipo hatchback 2017 ronda los $16.500, es decir, unos ₡10 millones. Mientras que uno de combustible similar y mismo año, tiene un precio de  $8.000, casi  ₡5 millones, más de la mitad.

“Al final del periodo es más rentable, pero para ese costo inicial de una persona de decidir comprar un vehículo eléctrico y que me cueste más caro pues es una barrera¨ dice Diana Rivera, directora ejecutiva Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove).

Carro eléctrico usado

Promesa varada

El 3 de enero del 2018, poco antes de aprobada la ley de incentivos a los autos eléctricos el presidente Alvarado manifestó: “Vamos a alcanzar la meta de introducir 35.000 unidades 100% eléctricas en el parque vehicular en los próximos cuatro años. Nuestra producción de energía eléctrica, y la reciente aprobación de la ley que exonera de impuestos a estos vehículos nos deja el camino abierto”.

A la fecha, solo se ha cumplido el 9,24% de la meta.

 ¨El gobierno promueve desde el inicio del periodo que van a ver 35.000 carros eléctricos en el país y cosa que resulta totalmente falsa porque ahora si acaso llegamos a 3 ó 4 mil unidades. Ha habido una falta de campaña publicitaria de parte del gobierno central, a pesar de que tienen el plan de descarbonización y no promueve el uso de carros eléctricos”, asegura José Carballo de Cámara Costarricense Automotriz que participó en la promulgación de la ley de incentivos.

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El Poder Ejecutivo por su parte, achaca a la crisis fiscal, la pandemia y a una disminución de la compra de vehículos en general, el no poder ni siquiera acercarse a ese objetivo planteado al principio de la administración.

“En realidad hubo primero una situación fiscal del país, una situación financiera que hizo que se bajaran las ventas de los vehículos en general y posterior a eso pues tuvimos la situación mundial de la pandemia. Ambas cosas han hecho que la gente se quede en las casas, que haya menos compra de vehículos, pero si es importante destacar que la adquisición de vehículos en general ha caído en los últimos cuatro o cinco años, en cambio los vehículos eléctricos a pesar de todo lo que está pasando, siempre ha habido un incremento¨ afirma Allan Blanco, de la dirección de Energía del Ministerio de Ambiente (Minae).

Agregó que de parte del Ejecutivo no hay por el momento una iniciativa para equiparar los beneficios entre los vehículos eléctricos nuevos y los usados, ni de promoción para la incentivar la compra de este tipo de tecnología.

La ley de incentivos para los vehículos eléctricos estableció una vigencia de cinco años para los mismos, por lo que vencerían en el 2023.

No obstante, en la Asamblea Legislativa ya está el Proyecto de Ley N.º 21.465 que busca ampliar el plazo de los beneficios de la Ley 9518. El Expediente es impulsado por los diputados Roberto Thompson y Paola Valladares.

Además, pretende extender los incentivos a vehículos de más valor como carga pesada y autobuses, así como disminuir gradualmente el porcentaje de exoneración, considerando la situación fiscal del país. 

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