Guadalupe consiguió el sábado anterior la goleada más grande de su juvenil existencia en la primera división y además lo hizo de visitante, un marcador de 7-1 ante Limón, resultado que solo se ha presentado 20 veces en la historia del campeonato tico.

Los guadalupanos se volvieron a meter en la pelea y además con un buen colchón de goles a favor que les permitirá pelear con un recurso más. Limón por su parte que había ilusionado con sus victorias días atrás ante Santos y San Carlos, se quedó corto ante Herediano y como una hormiga diminuta ante los guadalupanos pese a sus aireadas protestas por las determinaciones arbitrales, los caribeños no han econtrado norte con ninguno de los técnicos esta temporada y pese a que su guardameta Alvarado afirmó que ya no le harán más goles, esas palabras parecen ser más de actitud del cancerbero que de trabajo grupal, tomando en cuenta que a Limón solo San Carlos no le anotó en este campeonato.

La goleada guadalupana es histórica pero se queda lejos de otras que en estos tiempos parecieran irrepetibles, la máxima data de 1930 cuando el Orión destrozó al Corsarios de Cartago 14 a 2 o el 12 a 1 que le marcó el Herediano sin piedad al Juventud en 1930 que de paso sigue siendo la máxima goleada de un equipo visitante, eso sí, para los guadalupanos significa historia ya que en su corto paso por primera nunca habían marcado más de 3 goles en un solo juego.

En el caso del marcador 7×1 la última vez que un equipo casa sucumbió con ese marcador había sido en 1946 cuando La Libertad como anfitrió cedió esa cantidad de goles ante el Orión.

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