“Estábamos hablando sobre qué hacer para tomar café y ahí empezó una discusión, simplemente sobre por qué no podía hacer  la comida de cierta forma. En ese momento él estaba en la cocina y me dijo que me tenía que golpear. Me le quedé viendo y le dije que qué le pasaba, se vino hacía mí y empezó a golpearme. Primero me golpeó la nariz y el estómago. En eso intenté huir, me metí al cuarto y fue cuando empezó a golpearme en todo el cuerpo: por el estómago, por la espalda, me pateaba y ya luego empezó a asfixiarme…”

Esta mujer a quien llamaremos “Ana”, para proteger su integridad, sufrió violencia física y estuvo muy cerca de morir, luego de que su pareja la agredió y la intentó estrangular. 

Situaciones como las que vivió ella, la han padecido muchas otras mujeres y hoy, es algo con lo que lidian miles. 

La pandemia de la covid-19 vino a exacerbar la violencia contra las mujeres, así lo reflejan varias cifras al respecto y el criterio de especialistas en el tema. 

La Delegación de la Mujer (del Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU), atendió 3.307 casos de violencia entre enero a setiembre de este año, un aumento del 52% con respecto al mismo periodo del 2019 cuando se tramitaron  2.174 casos.  

La Fuerza Pública, por su lado, elaboró 9.206 informes policiales por la Ley de Violencia Doméstica durante el primer semestre de este 2020. En el mismo periodo del 2019, se hicieron 7.162 informes, es decir, este año se tramitaron 2.044 casos más.

Las víctimas mortales de la violencia también crecieron en este atípico año donde las relaciones se han tensado a raíz de una mayor convivencia en los hogares. De acuerdo con el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres, del Poder Judicial, al 26 de octubre de este año se registraron 61 muertes violentas de mujeres, de las cuales 11 han sido tipificadas como femicidios. 

En el 2019, se presentaron 49 homicidios dolosos contra mujeres, de las que 16 fueron catalogadas como femicidios. (meter una línea de por qué se consideran femicidios)

La atención en los albergues del INAMU también dan una luz sobre el crecimiento de este mal.  En lo que va del año, 234 mujeres en alto riesgo acudieron en busca de refugio.  En el 2019 ingresaron 203 féminas.

La emergencia del coronavirus generó una crisis económica en muchas familias, una mayor convivencia en el hogar, así como un desempleo que impacta a 29 de cada 100 mujeres según la última encuesta del Instituto de Estadística y Censos (INEC), factores que se conjugaron para aumentar las situaciones de violencia.

¨No es el confinamiento la razón, en el caso costarricense, porque no hemos vivido en ningún confinamiento. Las razones son otras y tiene que ver con la enorme presión que hay por el desempleo y la crisis económica. Eso a su vez desata mayores tensiones, mayores dificultades dentro de los espacios familiares que pueden incidir en que los hombres se vuelvan todavía más violentos y que desaten su frustración y situaciones estresantes que están viviendo contra las mujeres que viven, que pueden ser sus hijas, sus esposas, las mamás, familiares¨, afirma Gabriela Arguedas, Consultora en Derechos Humanos.

Incluso, los factores mencionados anteriormente, potenciadores de situaciones de violencia, también en paralelo pueden conllevar a que las mujeres agredidas no puedan denunciar.

¨Otra cosa muy importante que surge con la pandemia, que siempre digo, que hilo se corta por lo más delgado, quienes más hemos sufrido el tema del desempleo son las mujeres. Entonces cuando una no tiene con qué y si además tiene un compañero que puede ser violento o agresor de pronto eso pone cuesta arriba tomar una decisión, porque justo ahora en pandemia me quedo sin trabajo, los chicos en la casa y de pronto el es que puede aportar algo, entonces es mucho más complejo¨ Rosey López, Especialista en violencia del INAMU

Ante una pandemia que no tiene o no se conoce su punto final y que es sinónimo de más agresión o muerte para las mujeres. ¿Qué hacer para disminuir esa vulnerabilidad?. 

Para la experta Gabriela Arguedas, el Poder Ejecutivo debe implementar políticas de prevención y otros como poderes como el Judicial, aplicar las leyes. 

¨Cuántas mujeres que son víctimas de violencia, que logran superar la cantidad de barreras para interponer una denuncia y que finalmente esa denuncia sea tramitada y le interpone medidas cautelares al agresor, el agresor violenta las medidas cautelares, llega las agrede y en muchos casos las asesina. ¿Qué esta pasando con el Estado, para que sirven las medidas cautelares, hay que hacer un llamado de atención pero fuerte porque hay negligencia, hay irresponsabilidad, hay complicidad de parte del Poder Judicial y del Poder Ejecutivo¨, expresa Arguedas.

Rosey López, señala por su parte¨No es fácil, requiere de un pensamiento colectivo de las instituciones, de la ciudadanía, pensando un poco en este tema de los diálogos, como las mismas instituciones tendremos que ajustar los recursos que tenemos para atender las demandas que van a venir en lo sucesivo y que las que actualmente están ocurriendo¨. 

La violencia no solo es física o sexual, que puede terminar con el asesinato de una mujer. También es psicológica. 

Y  hay quienes pueden identificar las formas de agresión y buscar ayuda, pero para otras personas se torna más difícil. 

Hay señales que le pueden indicar que se está frente a una agresión 

Primero, el control. Si esa persona busca saber cuánto dinero gana su pareja, cuáles son sus amistades, a donde acude, que hace, debe ser un aspecto de alarma.

Descalificativos hacia la persona, es decir palabras despreciativas, también son una señal que se está bajo violencia, así como las amenazas. 

Y por supuesto a nivel físico se encuentran las agresiones a la integridad, desde empujones, jalones de cabello y los golpes.

¨Es muy importante que yo vaya viendo ese termómetro, que aveces inicialmente me ignora y otras acapara todo mi tiempo, toda mi atención, todo mi dinero, todo lo que soy yo, vamos como en una escalada. Ya el tope será la violencia física, pero esta puede ser incluso el inicio¨ explica Paola Vargas, Psicología.

Si usted está en una condición de violencia llame al 9-1-1 .y busque redes de apoyo como amigos o familiares a quienes poder acudir y contarles lo que está pasando. 

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