UCR y TEC avanzan en las pruebas de ventiladores artificiales para pacientes con covid-19

Foto: UCR

La Universidad de Costa Rica (UCR) y el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) avanzan, de manera diferente, con el proceso de pruebas y fabricación de los respiradores artificiales.

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En el caso del TEC, los respiradores pasaron desde mayo anterior las pruebas en simuladores y sus siguientes fases son la prueba en animales y personas.

La propuesta del TEC consiste en un respirador económico de rápida fabricación, diseñado por investigadores de la Escuela de Ciencia e Ingeniería de los Materiales, y  de la Maestría en Dispositivos Médicos. 

El principio de funcionamiento es neumático; es decir, que no requiere el uso de electricidad.

En el caso de la Universidad de Costa Rica, este viernes informaron que  las pruebas preclínicas con animales culminaron de forma exitosa, en su camino hacia la inscripción. 

Hasta el momento, el proyecto ha fabricado siete ventiladores y actualmente se encuentra en conversaciones con las empresas aliadas para definir la cantidad de dispositivos que se podrían donar a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). 

Ralph García Vindas, director de la Escuela de Física de la UCR y uno de los
impulsores del proyecto, manifestó que los investigadores están anuentes a colaborar con las autoridades del Ministerio de Salud y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en su intención de utilizar estos dispositivos en pacientes con Covid-19.

¿Cómo se utilizarán?

El Ministro de Salud, Daniel Salas, firmó un decreto ejecutivo el miércoles anterior en el que avaló el uso de estos dispositivos bajo una serie de requisitos. 

Entre ellos, como que únicamente será utilizado cuando la evolución clínica de la persona requiera ventilación y no exista otro recurso mejor disponible.

Además de que la Caja debe elaborar un procedimiento para su uso y se deberá contar con un consentimiento informado por el usuario, familiar o tutor.

Los dispositivos desarrollados por las universidades serán distribuidos en las zonas geográficas del país, donde se beneficie la mayor cantidad de personas posibles.

Por último, que bajo ninguna circunstancia la autorización de estos dispositivos significa que el proceso y los resultados pueden convertirse en una investigación clínica.

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