• La hermana de Andrea, Noelia Vargas es una de las cartas fuertes de Costa Rica para asistir a Tokio 2020.

Después de un 2019 donde hizo historia ganando oro en los Panamericanos de Lima y proclamándose la quinta vallista más rápida en el Mundial de Atletismo en Doha, la atleta nacional Andrea Vargas está a punto de terminar una temporada atípica, sin competencias, tras las cancelaciones como consecuencia a pandemia, incluida la de Juegos Olímpicos.

Dichas justas son los primeras de esta magnitud que disputará la joven puriscaleña, pero ahora en 2021.

Pese a todo los cambios que tuvo que realizar en su calendario y la incertidumbre que todavía rodea los Juegos de Tokio, Vargas sigue ilusionada con competir en las justas Olímpicas e incluso sueña con poder hacerlo junto a su hermana Noelia Vargas, quien está cerca de lograr la clasificación.

“La primera competencia de ciclo olímpico que hicimos juntas fueron los Panamericanos, fue una experiencia muy bonita. Sería un logro muy bonito como familia que ambas podamos ir juntas, claro, al lado de mi mamá”, expresó Vargas.

La vallista empezará su periodo de descanso en unos meses y durante ese tiempo espera visitar Costa Rica, para luego concentrarse en los entrenamientos de cara a Tokio, lo complicado es que su entrenadora y madre, Dixiana Mena, aún no puede hacer una planificación exacta, ya que no se conocen a ciencia cierta las competencias que serán programadas el próximo año. Aun así, ya se van haciendo una idea de las carreras que podrían realizar antes de la cita olímpica.

Andrea necesita un mínimo de tres competencias para llegar con buen ritmo a saltar las vallas en el país asiático.  

“Espero poder empezar competencias en enero o febrero, no tengo fechas todavía, pero estamos pensado en algunas pruebas que se realizarían aquí en Oregon y en otras ciudades de Estados Unidos, siempre pensando en el objetivo principal, que es Tokio”, explicó.

Vargas reconoció que ha sentido un poco de estrés por las cancelaciones y por no tener lugares donde entrenar; sin embargo, la motivación de su familia y los deseos de representar a Costa Rica la han mantenido concentrada en sus metas.

Vargas, quien desde octubre del año pasado vive en Oregon, Estados Unidos, se ha mantenido entrenando en casa, bajo la supervisión virtual de su entrenadora.  

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