Ernesto Alonso Campos Matarrita, era un hombre de 35 años, vecino de Guápiles, esposo y padre de familia.

Campos perdió la batalla contra la covid-19 el pasado 12 de agosto, dos días después del nacimiento de su hijo, Samuel, a quien no pudo conocer.

La muerte del joven padre conmovió al personal de salud del Ceaco donde estaba internado, pero de manera particular al enfermero Michael Esquivel, quien asegura que esta partida lo marcó.

“El día de hoy atendí un usuario de 35 años intubado y sedado. Al ingresar pensé que era pues un usuario más, de esos que día a día atiendes. Al terminar los múltiples procedimientos, la enfermera de Salud mental nos ingresa un celular en plena llamada para el usuario. Era un familiar deseándole lo mejor y diciéndole que su hijo recién nacido lo esperaba ‘Suave un toque’ me dije, me entró la empatía al mil. Ese que estaba ahí pude ser yo, un usuario con un pésimo pronóstico y que probablemente moriría sin conocer a su hijo recién nacido”, compartió Esquivel en una publicación que se hizo viral en sus redes sociales. 

En una entrevista con Costa Rica Noticias, el especialista asegura que nunca imaginó que un caso podía marcar tanto su vida.

“Ese día él no era uno de mis pacientes, sin embargo, cuando nos ingresaron los mensajes de apoyo, yo estaba con él y comenzamos a leer los mensajes y nos dimos cuenta que él estaba a punto de ser papá, entonces fue una experiencia súper difícil para todos los que estábamos ahí, al leer mensajes de ánimos, que tuviera mucha fortaleza, y de que un bebé lo estaba esperando”, contó el enfermero quien acaba de ser papá. 

Este enfermero y padre de Emmanuel, quien acaba de cumplir un mes de nacido, relata que lloró cuando llegó a su casa, después de conocer la historia de Ernesto y su familia.

“Después de tanta experiencia que yo sentía que tenía, llegó un paciente y me afectó. Me afectó por la empatía que uno puede sentir en ese momento, porque prácticamente era una persona casi de mi edad, pasando una situación sumamente difícil, que pronto iba a fallecer y que no iba a conocer a su hijo, entonces si fue una experiencia sumamente difícil” contó el funcionario. 

Sin embargo, él no se quedo ahí, busco ayuda y donaciones para el recién nacido y su familia.

Samuel no conoció a su padre pero podrá conocer la historia de los corazones generosos que le dieron la bienvenida.

“Lejos de entristecerme me da valor y me impulsa a realizar este post. La familia quieren que conozca a Samuel y la verdad seria un detallazo que pudiera llevarle mil cositas y me encantaría que todos pudieran ayudarme” escribió en otra publicación este enfermero, sin imaginarse que iba a tener un gran efecto.

La respuesta de la gente fue tal que llevaron una microbús y un auto 4×4 lleno de regalos para Samuel y su familia. Entre los artículos iba un coche, un encierro, una tina de baño, decenas de pañales y ropa de bebe, así como un diario para cerca de 3 meses. 

Esquivel, afirma que ha sido un antes y un después desde ese día, y que lo ha ayudado a ser mejor persona y profesional. 

“Este tipo de situaciones marcan no solo su vida profesional, sino la personal. El trabajar en un hospital es una experiencia sumamente agotadora, lo vuelve a uno duro de corazón, porque no podemos llorar por cada paciente que muere, ni por los familiares que se ven destrozados por su perdida, pero el “corazón de chancho” es un mecanismo de defensa ante el dolor que día a día pasamos, sin embargo, estas situaciones lo impulsan a uno a dar una mejor atención” mencionó Esquivel.

Este enfermero que devolvió la esperanza a una familia guapileña, pide a las personas que por favor entiendan que la pandemia, la crisis y las muertes son reales, y que puede llegar a ser nuestra mamá, papá, hermano o familiar el que pierda la batalla en una cama covid-19. 

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