Ser madre nunca ha sido una limitación para ejercer en cualquier campo, aunque en medio de esta pandemia por el coronavirus ese doble papel supone una entrega y esfuerzo encomiables para algunas mujeres. 

Hablamos de madres que en la primera línea de atención contra la covid-19 salvan vidas; al tiempo que redoblan esfuerzos para proteger a sus seres más queridos.

Cuidar a sus pacientes con el mismo amor que atienden a sus hijos, es la fuerza que les permite asumir día a día su arriesgada labor.

La celebración del Día de la Madre, este 15 de agosto, se enmarca en una crisis sanitaria mundial, y por esto en Costa Rica Noticias quisimos abrir espacio para escuchar las voces de algunas de esas mamás que lo dan todo en la casa y en el hospital. 

Estos son sus relatos.

Ingrid Castro: Enfermera UCI  y mamá de un niño de 5 años

Ingrid Castro es la madre de un niño de 5 años, pero además, es enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Juan de Dios.

Ella cuida y da un servicio a pacientes graves con covid-19. Cuando llega a su casa el papel cambia para acompañar a su hijo en clases virtuales de materno. También saca tiempo para jugar diariamente con él.

Asegura que el coronavirus le ha cambiado al cien por ciento su rutina. Debió explicarle a su hijo que su mamá al llegar a la casa primero debe bañarse antes de poder abrazarlo o darle un beso.

Castro, quien lleva 10 años de ser enfermera en la CCSS, dijo que su pequeño tuvo que aprender a convivir con una madre expuesta al virus.

“Se ha tornado un poco estresante. Con incertidumbre porque uno no sabe qué es lo que va a pasar con todo esto, pero más que todo el temor y el miedo de andar trayendo el virus a la casa. En mi caso con un niño pequeño hay que protegerlo y por eso tuvimos que armarnos de protocolos en la casa, principalmente, yo soy la que sale y la que está más expuesta”, detalló Ingrid.

Ella como madre y como enfermera, asegura que esta es una tarea compleja, pero ambas las realiza con vocación y amor, para poder dar lo mejor de sí misma.

Marieta Hernández: Enfermera, esposa y mamá

Marieta Hernández, es subdirectora de Enfermería del Hospital San Juan de Dios, y madre de dos hijas: Valeria de 26 y Daniela de 20 años. Además, es esposa de Ricardo Calderón. Él es imagenólogo del hospital Calderón Guardia.

Aunque ella no tiene contacto directo con pacientes covid-19, su esposo sí, y por esta razón, ambos temen que en algún momento pueda llegar el virus a sus casas.

Marieta asegura que desde que llegó la pandemia las dinámicas familiares han cambiado. A la hora de la comida se sientan en la mesa con distancia y no permite que sus hijas se sienten en su cama para minimizar al máximo cualquier riesgo de contagio.  

Hernández quien tiene más de 32 años de ser funcionaria de salud, cuenta que su hija mayor estudia medicina, razón por la cual conoce bien la situación pandémica que vive el país. No obstante, ella no deja de preocuparse por la salud de cada una de ellas.

“Uno como mamá, y sobre todo cuando es muy sobreprotectora, desde pequeñitos no quiere ni que les pegue ni el sol para que no se quemen. Igual es ahora, tal vez por el hecho de ser enfermera uno cree que puede ser súper poderosa, y si le da que le dé a uno, pero no a los hijos” detalló Marieta.

Luisa Ureña: Dama voluntaria por vocación y madre por amor

Doña Luisa Ureña tiene 65 años, ella es madre de 5 hijos y abuela de 2 nietos. Además, es dama voluntaria del Hospital San Juan de Dios, labor que nada ha detenido, ni siquiera el coronavirus.

Durante años ha acompañado a personas que sufren alguna enfermedad, y hoy a pesar de la pandemia, no claudica en los esfuerzos de llevar un poco de compañía y apoyo a las personas hospitalizadas.

Luisa asegura que sus hijos le han externado su preocupación porque ella siga visitando el hospital, pero afirma que su vocación va más allá del miedo a la enfermedad. Eso, sin embargo, no le evita sentir algún temor de llevar el virus a su hogar.

“Claro que si hay temor de parte de mis hijos. Ellos se preocupan de que yo soy una adulta mayor, que gracias a Dios estoy sana, pero esto no cuenta, pues esta pandemia, como dicen, le pasa la factura a cualquiera. Mis hijos me dicen: mami no le podemos quitar ese espíritu que usted tiene, pero cuídese usted y cuidémonos nosotros”, relató la dama voluntaria.

Para este 15 de agosto, Ureña organiza junto a otras damas voluntarias una pequeña actividad para que las madres que están hospitalizadas en el San Juan de Dios no se queden sin alguna celebración, pues las visitas por la situación del covid-19 están suspendidas.

Laura Vásquez: Emergenciologa y madre soltera

En tiempos de pandemia las emergencias no dejan de suceder:  accidentes de tránsito, infartos, derrames, quebraduras, quemaduras y otras afecciones  siguen llegando a los centros médicos. En el Calderón Guardia, Laura Vázquez es una de los médicos que atiende estos casos.

Ella además, tiene una hija de 8 años que está en primer grado de escuela. Ella tiene que compartir a su madre con una sala de emergencias.

“Me ha costado mucho que ella entienda qué hago yo en un servicio de emergencias, por qué su mamá decidió, no solo estudiar medicina sino ser emergenciologa. Ella me dice: mamá cómo se te ocurrió trabajar en un servicio de emergencias, por qué tienes que estar 24 horas ahí, por qué haces guardias. Entonces, si me he tenido que sentar y explicarle en qué consiste lo que yo hago, en qué consiste estar en pandemia para el país y por qué ahora tengo muchas más horas laborales que antes” contó Vázquez.

Laura, quien vive sola con su hija, afirma que su rutina ha cambiado radicalmente, y que se preocupa con la seguridad de su pequeña hija, pero que nunca ha pasado en su mente separarse y por esta razón, triplica esfuerzos para protegerse contra el covid-19.

Ella asegura que su vida ha sido un antes y un después de la maternidad. Entre algunas lágrimas cuenta que ahora es más difícil dar malas noticias, pues cada vez que debe informar alguna situación grave o muerte, piensa en su María Lucía.

Karla Zamora: Enfermera de UCI y mamá en lactancia

Karla Zamora trabaja desde hace 9 años en la Caja Costarricense del Seguro Social, ella es enfermera de Cuidados Intensivos del Hospital Calderón Guardia y diariamente se topa con pacientes  covid-19 que luchan entre la vida y la muerte. 

Ella, además, es madre de Dana, una niña de 3 años, que aún necesita de su madre, pues ambas todavía comparten el lazo de la lactancia materna. 

Karla y su esposo son funcionarios de salud. Ambos han debido cambiar su rutina al 100%, porque el cuido de una niña tan pequeña, más trabajos tan demandantes y con exposición al covid-19, los obligan a tomar duchas hasta 4 veces al día. 

Señala que la primera vez que atendió a un paciente con covid-19 sintió miedo y angustia, pero que su amor y vocación a su carrera la ayudó a sobrellevar la situación. 

Ella pide a todas las familias que pasen este día de la madre en su burbuja para evitar contagios. 

Ingrid, Marieta, Luisa, Laura y Karla son cinco de las muchas madres que salvan vidas en nuestro país, y en Costa Rica quisimos dar a conocer sus historias para celebrar este próximo y atípico día de la madre.  

Gracias a todas las madres. 

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