Alberto Barrantes es un ramonense de 37 años quien le ha puesto un sello muy particular a su profesión de médico. Barrantes estudió en Cuba y tiene diez años de trabajar con la Caja Costarricense de Seguro Social, la mitad de ese tiempo como encargado de brindar el servicio médico en un pequeño y humilde rancho en Alto Telire, Talamanca.

Barrantes suele visitar periódicamente las comunidades indígenas Cabécar, Piedra Mesa y Bajo Bley, en donde más allá de firmar una receta médica o hacer apuntes en el expediente, cada tanto cambia su gabacha y estetoscopio por una bomba de fumigación para erradicar garrapatas, pulgas y niguas.

Estos pequeños animalitos son el origen de muchos de los males que aquejan a la población indígena, de ahí su interés de eliminar las plagas en cuanto rancho pueda.

“Es una experiencia única por la lejanía del lugar, diferencias culturales, necesidades que hay, el traslado, conocer lugares del país que antes yo no imaginaba. En lo personal y profesional es muy enriquecedor por las condiciones que uno enfrenta; hay que coordinar las giras, promover el trabajo en equipo, enfrentar adversidades y resolverlas entre todos. Trabajar con poblaciones alejadas y personas humildes es muy gratificante” explicó el doctor Barrantes.

Al llegar, el Dr. Barrantes da las consultas en la lengua materna de los indígenas, esto le da más cercanía y confianza a los indígenas para describir sus complicaciones de salud. Muchas de estas relacionadas con enfermedades de piel, afecciones respiratorias, parásitos en los intestinos, picaduras de insectos, mordeduras de serpientes, anemia, desnutrición, control de embarazo, desarrollo, planificación familiar, y control de adulto mayor.

El galeno se interna durante 15 días en zonas indígenas para atender las necesidades de esta población. Foto: CCSS

“Cada atención que uno da termina con una sonrisa y esa es la mejor paga que uno pueda recibir. Ver los rostros alegres le hace a uno ver que valió la pena adentrarse en la montaña para hablar de prevención, ofrecer educación en salud; los dos pilares fundamentales para el bienestar comunitario”, detalló el médico.

Por su lado, la CCSS asegura que se realiza grandes esfuerzos, no solo en atención, sino también en la construcción de dos puestos de visita periódica con infraestructura acorde en Talamanca. Esto para brindar un servicio más integral de acuerdo a las necesidades, tanto del equipo humano como de la comunidad.

A este médico lo acompañan una enfermera, una promotora de salud, un compañero de redes, un ATAP y un técnico de farmacia, quienes durante la pandemia, antes de emprender cada viaje se hacen la prueba de Covid-19 para estar seguros de no llevar la enfermedad a las zonas indígenas.

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