El largo viaje de Belisa Torres, quien dejó Wuhan por la pandemia, pero llegó al país al mismo tiempo que el coronavirus

Belisa Torres, costarricense que estudia en Wuhan y fue repatriada en marzo. FOTO: Belisa Torres.

Va de cuarentena en cuarentena desde enero. En un mes le hicieron cuatro pruebas de Covid-19 y la toma de temperatura llegó a ponerla nerviosa.     

Hablamos de Belisa Torres, una costarricense que ha vivido la pandemia en tres continentes.

La nicoyana de 31 años estaba en la ciudad Wuhan cuando se empezó a hablar de un virus, en enero. Ese mismo virus hoy cobra la vida de más de 200.000 personas y, ha infectado a 3 millones más.

Torres cursa la carrera de Economía con Énfasis en Comercio Internacional, en la Universidad de Huazhong de Ciencia y Tecnología, hecho por el cual vive desde hace tres años en la próspera Wuhan.

Asmática y atemorizada por el riesgo de contraer el virus, solicitó la repatriación, hecho que finalmente se concretó a mediados de febrero.

Volver le significó largos vuelos, múltiples controles de temperatura, sortear manifestaciones y pasar una cuarentena en Ucrania

Llegó al país el 6 de marzo, irónicamente el mismo día que se confirmó el primer caso positivo de coronavirus aquí.

La economista habló con Costa Rica Noticias sobre su periplo, las tres caras que le ha visto a la pandemia, así como de sus planes de regresar a la ciudad china donde aún tiene un apartamento y una tesis por defender.

– ¿Cómo fue su despedida de Wuhan? ¿Tuvo tiempo de vender o regalar sus cosas?

– La salida fue inesperada, aunque desde el momento en que solicitamos la repatriación nos dijeron que teníamos que estar listos y así se fue, no hubo mucho tiempo.  Salimos 27 extranjeros y 45 ucranianos.

No vendí, ni regalé nada porque como me gradúo en julio del otro año, tengo todo en el apartamento donde vivo y, de hecho, sigo pagándolo desde aquí. Allá vivo con una ciudadana china, le dije me voy, no sé cuándo regreso.

– La idea de venir a Costa Rica fue por temor a enfermarse, pero pensando en volver.

– Fue un poco más complejo; la primera solicitud la hice para acompañar a la otra muchacha tica, Paola Reyes, y para que la petición tuviera más peso. Había mucha incertidumbre, pensaba en mi salud, porque soy asmática y demás. A ese primer proceso desistí poco después a la espera de ver qué pasaba y si las cosas mejoraban.

Como no sucedió así volví a activar el protocolo y solicité la repatriación. Esta vez, fue más en respuesta a mi familia. Ellos estaban preocupados.

Wuhan, la moderna ciudad china donde surgió el coronavirus. FOTO: Belisa Torres.
Wuhan, la moderna ciudad china donde surgió el coronavirus. FOTO: Belisa Torres.

– Usted y la otra costarricense, Paola Reyes, salen de Wuhan el 19 de febrero y de ahí los llevan a Ucrania. ¿Es así?

– Sí. Una semana antes nos habían avisado de esa posibilidad, entonces hicimos los trámites de visa, seguro y había que mandar una carta en la cual uno se comprometía a un aislamiento total en Ucrania, no podía hablar con nadie cuando estuviéramos allá.  

Luego nos dieron el itinerario y un bus nos recogió en distintos puntos de la ciuda; de ahí nos llevaron al aeropuerto.

 Ahí tuvimos que hacer tres controles de temperatura. No había nadie en el aeropuerto, solo nosotros. Es la primera vez en mi vida que veo un aeropuerto tan grande como ese vacío y todo cerrado. Los funcionarios estaban con equipo especial para evitar contagios.  

– ¿Impactante?

– Sí. Una de las condiciones para salir de Wuhan era pasar los controles de salud. Eso nos tenía muy estresados. Cuando estábamos haciendo la fila empezamos a sugestionarnos y nos sentíamos calientes. Tuvimos que calmarnos y distanciarnos para enfriarnos un poco. Cuatro personas no lograron salir porque no pasaron los controles.

A mí, particularmente, me tenía estresada y cansada lo del termómetro y tener que tomarme la temperatura cada vez que entraba y salía de algún lugar. Cuando a uno le van a tomar la temperatura uno dice: Dios mío que no salga mal porque me mandan a un hospital y uno no sabe el proceso que va seguir.

En el vuelo iba personal médico de Ucrania. Fue un viaje muy cansado, como de ocho horas y durante todo el vuelo nos tomaron temperatura y nos hacían controles.

Llegamos a Ucrania y no pudimos aterrizar en Kiev porque había manifestaciones de la gente que no quería que aterrizáramos ahí.  

"Una de las condiciones para salir de Wuhan era pasar los controles de salud. Eso nos tenía muy estresados".

– Recuerdo haber visto imágenes donde tiraban piedras al bus en que iban ¿Algo inesperado para ustedes supongo?

– Claro. A última hora nos cambiaron el lugar donde nos quedamos porque el día antes se había filtrado la noticia de nuestra llegada. Dijeron que todos los que íbamos de Wuhan teníamos el virus. La gente se enojó y bloqueó el ingreso al sanatorio.

Cuando llegamos al otro aeropuerto nos estaba esperando un equipo médico y mucha prensa. Nos distribuyeron en diez buses y nos llevaron a un hospital militar donde hicimos la cuarentena. Iban bomberos, doctores, policías, funcionarios de gobierno y la prensa. Fue un viaje como de 9 horas desde el aeropuerto hasta el hospital.

En este recorrido nos topamos tres manifestaciones. Al principio creíamos que nos estaban saludando. Luego empezamos ver policías, antimotines y tanques. La peor fue la última, había como 300 o 400 personas, nos gritaban cosas, tiraban piedras, hacían videos y hubo un enfrentamiento fuerte entre manifestantes y antimotines.

– Después deben permanecer en el hospital militar de la aldea Novi Sanzhary en Poltava. ¿Cómo fue esa experiencia y el trato que recibieron? ¿Qué hacían mientras estaban ahí?

– Sí, en el hospital se quedó el equipo médico que nos acompañó en el viaje, luego llegó la ministra de Salud de Ucrania quien se quedó con nosotros los 14 días de la cuarentena. 

– ¿Les hacían controles mientras estuvieron ahí?

– Sí nos hacían controles diarios de temperatura y demás. También nos hicieron la prueba del Covid-19 dos veces.

– ¿Qué hicieron durante esos 14 días en Ucrania?

– No nos permitían salir del cuarto, solo podíamos salir al pasillo para recoger la comida o para que ellos desinfectaran. Como era invierno tampoco se podía salir por el frío. Teníamos Internet y una tarjeta telefónica.

En Ucrania: "no nos permitían salir del cuarto, solo podíamos salir al pasillo para recoger la comida o para que ellos desinfectaran"

-¿De Ucrania volaron a Madrid?

– No, a Turquía y luego a Bogotá. Ahí nos volvieron a tomar temperatura.

China se vio obligada a promover que al coronavirus dejara de llmarsele como el virus de Wuhan. Los ciudadanos de esa ciudad sufrían discriminación.
China se vio obligada a promover que al coronavirus dejara de llmarsele como el virus de Wuhan. Los ciudadanos de esa ciudad sufrían discriminación.

 – Recuerdo haber leído sobre la mamá de Paola quien se quejaba de comentarios despectivos para con su hija. ¿En su caso recibió o se enteró de comentarios similares?

– Mi mamá si recibió varios comentarios de ¿por qué se tienen que venir? ¿Por qué no se quedan allá? Nos decían irresponsables. Comentarios hasta de gente muy cercana. A toda mi familia le decía que no leyeran redes sociales. La gente habla porque no sabe y piensa que eso nunca le va a tocar. Pero hay que ponerse en los zapatos de quienes están fuera del país.

– Al contagiado del virus se le ve mal y en algunos casos se le discrimina. ¿Vio ese comportamiento en Wuhan?

-Se vio en China, más bien. Los mismos ciudadanos de otras provincias no querían saber nada de la gente de Wuhan. Había rechazo.  Decir vengo de Wuhan era como decir vengo del peor lugar del mundo donde   todos tiene peste. Al principio decían el virus de Wuhan, luego China empezó a promover que se le llamara al virus por su nombre.

– ¿En Costa Rica dónde pasó la cuarentena?

-Llegué el 6 de marzo y me fui a Laurel Galán, un pueblo bien remoto en Cutris de San Carlos, ahí vive mi mamá.

-¿Aquí le hicieron exámenes al llegar al aeropuerto?

-Sí, al llegar fuimos las últimas en salir. Nos llevaron aparte a una sala acondicionada para pasajeros como nosotras y ahí nos hicieron una entrevista, nos tomaron temperatura y nos giraron una orden sanitaria.

"En Laurel Galán, de Cutris, los médicos me visitaron dos veces y me hicieron la prueba del Covid-19"

– ¿Luego se fue a la cuarentena?

– Sí y me hicieron dos veces la prueba de coronavirus.

– ¿Hasta allá fue el Ministerio de Salud?

– Sí. Estoy sumamente agradecida porque el trabajo que hace el Ministerio de Salud es muy bueno. Una doctora me llamaba todos los días para preguntar cómo estaba mi estado de ánimo y mi condición   física.

Cuando estuve en China le dije al cuerpo diplomático que era muy importante velar por la salud metal de la gente que estaba viviendo lo del coronavirus y que debían aplicar el protocolo de primeros auxilios psicológicos. Al principio no le dieron mucha importancia y luego lo incluyeron.

En la casa de mi mamá me visitaron médicos en dos ocasiones. Obviamente tenían que ir porque yo no podía salir y tenían que tomarme las muestras y hacerme la entrevista.

– ¿Por qué la dos pruebas de Covid-19 aquí?

– Porque al llegar a Costa Rica me enfermé de gripe. Eso pudo ser porque de tanto estrés del viaje se me bajaron las defensas o porque al ser asmática me resfrío con los cambios de clima.

Como había que reportar cualquier alteración en la salud, cuando dije que tenía dolor de garganta, de inmediato activaron el protocolo de coronavirus. La primera dio negativa, pero yo seguía   con gripe. Me hicieron otra prueba y también dio negativa. Fue otro gran estrés el pensar que podría tener el coronavirus y si eso se filtraba a la prensa sería terrible.

Cuando terminé la cuarentena, Costa Rica decidió tomar medidas de movilización y distanciamiento social más estrictas. Lo único que pude hacer fue trasladarme a San José donde estoy desde hace varios días. No he salido.

La ciudad de Wuhan confinó a su población durante casi cuatro meses.
La ciudad de Wuhan confinó a su población durante casi cuatro meses.

– Usted vivió mes y medio la pandemia en Wuhan y lleva casi dos meses en Costa Rica. Es de las pocas personas que ha vivido la crisisi en dos lugares tan distintos. ¿Cuáles diferencias ve en la forma de abordar la crisis? 

– La primera es la disciplina. El asiático por cultura es muy disciplinado, si le dan una orden sabe que debe cumplirla. Aquí en Costa Rica no.

A nivel de gobierno veo que en Costa Rica se ha actuado muy rápido lo cual es un punto a favor nuestro. Creo que el gobierno chino perdió tiempo valioso.

– ¿En qué sentido?

Quizá debieron reaccionar más rápido a la hora tomar algunas medidas como el cerrar Wuhan. Aunque eso es complicado porque Wuhan conecta diversas ciudades de China y también con otros países.

Otra diferencia es que China no escatima en recursos. Ellos pueden decir usted se queda en su casa las 24 horas, pero sabe que tiene que llevarle la comida a la casa y resolverle todos sus problemas.

– ¿Eso hacían?

–  Sí ellos tenían muy buena coordinación con universidades, comunidades, edificios y gobiernos locales. Había redes muy organizadas para garantizarse que toda la población tenía las necesidades cubiertas y así no tenían que salir.

Aquí en Costa Rica no estamos tan organizados.

– ¿En Wuhan tuvo que ir a algún hospital?

– No. Yo estaba en una zona donde menos contagios había. En el teléfono teníamos una aplicación que nos permitía ver el nivel de peligro de contagio había en cada zona.

Yo estaba muy lejos de la zona más expuesta. Si se escuchaba muchas ambulancias y se veía personal médico, pero nada más.

Universidad donde la costarricense Belisa Torres cursa su maestría.  FOTO: Belisa Torres
Universidad donde la costarricense Belisa Torres cursa su maestría. FOTO: Belisa Torres

– ¿Ha tenido contacto con sus amigos y compañeros de universidad allá?

-Sí, hablamos varias veces a la semana. Algunos de ellos siguen encerrados, son cuatro meses ya. Están en un cuarto donde la cocina y el baño están en la misma habitación y no pueden salir. Los llamo porque algunos empezaron a deprimirse, también para monitorear la situación en mi universidad y la ciudad.

No sé si sabe que a los extranjeros nos prohibieron el ingreso a Wuhan por un tiempo.

– ¿No, no lo sabía?

– Sí. No podemos volver hasta que el gobierno chino autorice. Esto es para evitar casos importados. Al parecer podemos volver hasta setiembre.

– ¿El curso lectivo se normalizó?

– Los chinos son muy efectivos en eso porque todo es digital. En esta pandemia, hay una gran diferencia entre un país que tiene tecnología y el que no. Los chinos habilitaron inmediatamente las plataformas tecnológicas para dar clases a estudiantes de primaria, secundaria y universidad.

En mi caso, terminé los cursos el año pasado y estoy en proceso de tesis.

-¿Qué le dicen sus amigos de la vuelta a la “nueva normalidad” en Wuhan?

– Se valora mucho lo mínimo. Muchos están felices porque les dan un permiso por día para salir a caminar, previa cita. Por ejemplo, si quiero salir a caminar de las 2 p.m. a las 3 p.m., tengo que pedir el permiso dos días antes. Eso es un gran avance. Hace unos días les habilitaron el permiso para salir una hora diaria de los cuartos y edificios y están muy contentos.

– ¿Después de cuatro meses?

– Sí. A un venezolano le decía: ustedes están como en una cárcel. Ahora tienen una hora diaria para caminar. A los extranjeros también se les habilitó una aplicación en el celular para que ahí se pueda demostrar por medio de un código cuál es el estado de salud. Dependiendo del color de código indica que no es sospechoso de coronavirus y no tiene temperatura, eso lo habilita para moverse en algunos lugares.

– ¿Quién controla ese código?

– El sistema de salud y el gobierno provincial. Mi Universidad coordinó para que los extranjeros tengamos la aplicación porque por el manejo de la información, control y demás, se había retrasado. Pero todos los chinos sí la tienen.

Esa aplicación hay que mostrarla a cualquier lugar donde se pretenda entrar, cuando la escanean ven la condición de salud de la persona. Depende del color no lo dejan entrar y más bien lo pueden reportar a las autoridades sanitarias. En ese caso, de una vez, viene la ambulancia y lo recoge.

-¿Añora volver a Wuhan?

Estoy deseando volver.  A mí me gusta mucho China y el idioma. Me hace falta escuchar a la gente hablar chino. Wuhan es una ciudad moderna y tiene mucho futuro. Extraño la tecnologia, no tener que usar una moneda ni una  tarjeta porque todo lo tengo en el teléfono.

Espero quedarme después de la graduación.