Guayaquil, Ecuador / AFP. Un enfermero de un hospital de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil compartió con la agencia de noticias AFP la pesadilla que vive ante la pandemia de coronavirus. Habló vía telefónicamente y bajo reserva, por temor a ser despedido.

 "El personal de la morgue no se abastecía, es decir, que lo que nos ha tocado hacer muchas veces a nosotros es amortajar los cuerpos y acumularlos en los baños de los edificios no?"

Este trabajador recordó que en marzo, cuando comenzó la emergencia, cada enfermero pasó de atender de 15 a 30 pacientes en un turno de 24 horas.

Y contó que es duro "el hecho de no poder colaborar más allá de poner una cánula" sabiendo que a veces el paciente" necesita un ventilador y "no hay otra opción".

Y contó que es duro "el hecho de no poder colaborar más allá de poner una cánula" sabiendo que a veces el paciente" necesita un ventilador y "no hay otra opción".

"Vienen y te dicen: bueno, póngale el oxígeno y el suerito lento y déjelo ahí. ¿Y si fuera mi mamá? ¿Y si fuera mi papá?"

En Ecuador, oficialmente hay más de 22.000 contagiados, incluidos más de medio millar de muertos, pero el presidente, Lenín Moreno, ha reconocido que los "registros se quedan cortos".

Y la sensación se refuerza al escuchar el testimonio de este hombre, que asegura que cuando vuelve al hogar, después de 24 horas de servicio, la situación lo persigue.

"Eso es muy traumático para nosotros imaginate, yo tengo pesadilla, estoy mal psicologicamente"

El enfermero apenas siente el consuelo de haber visto descender el número de muertos la semana pasada.

Lo que presenció le quebró la vida dentro y fuera de su trabajo.

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