“Yo digo que morí, Dios me dio la oportunidad y aquí estoy de vuelta”, testimonio de un sobreviviente del Covid-19

José Granados es un profesor retirado, quien ya se recupera de Covid-19. Foto: Cortesía
José Granados es un profesor retirado, quien ya se recupera de Covid-19. Foto: Cortesía
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Las palabras son de José Granados, profesor ya retirado y de 68 años de edad. Este vecino del cantón de Vásquez de Coronado salió el pasado martes del hospital Calderón Guardia venciendo al enemigo más grande que tiene la humanidad en estos días: el Covid-19.

Las vueltas de la vida hicieron que don José fuera a Estados Unidos en el mes de enero, el motivo: una visita a su hermana quien reside en Chicago, para tal viaje fue con su sobrina, la hija de su hermana, para que ésta pudiera ver a su madre a quien no veía desde hace varios años por falta de documentos; no obstante, el viaje tomó un matiz impensado.

Tras dos meses de estar en los Estados Unidos, don José regresó a Costa Rica a finales de marzo, según nos relató venía bien, pero un día después empezó a sentirse mal, sin fuerzas, sin apetito y todo cambió. 

“Uno nunca espera, pase de ser un ciudadano normal a ser un enfermo casi moribundo, sentía desvanecimiento, como cuando va a dar gripe como la quiebra huesos, falta de respiración, yo le dije a mi hija que llamara a la ambulancia, me probaron y me dijeron que estaba pegado”, narró con voz entrecortada.

Las primeras horas fueron las más difíciles, entre lágrimas, Stephanie Granados, hija de don José expresó que quizás fueron las horas más angustiantes de su vida: “Da un miedo terrible cuando le dicen que va a ser entubado, no nos podíamos abrazar, no tenía donde llamarlo para saber de él, pero gracias a Dios, la doctora Claudia Catarinita se portó como una amiga con la familia, siempre nos atendió y nos decía que estaba sin respirador porque no lo necesitaba”, dijo Stephanie.

El diagnóstico. El momento del diagnóstico fue solo el principio de una dura batalla, una hora en donde los paramédicos evaluaron la situación antes de llevarlo al hospital y decirle que estaba enfermo, pero este martes todo cambió cuando escuchó a su padre decir: “Luché por ustedes, Dios yo no quiero morir aquí”.

La historia se cuenta sola, un hombre que ha trabajado y ha sido sano toda su vida venció a un terrible y mortal enemigo para satisfacción de sus hijas Stephanie y Massiel, una familia que a raíz de esta experiencia se ha fortalecido y unido más.

Don José tendrá que cumplir un mes de reposo en su casa y trato especial dictado por los médicos para tener una recuperación definitiva.

15 días de angustia con un final feliz, que solo demuestran que definitivamente la fe mueve montañas, porque como él mismo lo dice: “Dios me ayudó a quedarme, soy un hombre de fe y si aún estoy aquí es porque algo me falta por hacer”.